Información religiosa: el cardenal de Sevilla expresa las peticiones de la jerarquía. 
 Pacificación espiritual y vuelta a las jurisdicciones ordinarias  :   
 Clemencia para los sancionados políticos. 
 Madrid.     Páginas: 1. Párrafos: 5. 

INFORMACION EL CARDENAL DE SEVILLA EXPRESA RELIGIOSA PETICIONES DE LA

JERARQUÍA

Pacificación espiritual y vuelta a las jurisdicciones ordinarias

CLEMENCIA PARA LOS SANCIONADOS POLÍTICOS

El pasado jueves publicamos unas declaraciones del cardenal doctor don José

María Bueno Monreal a Europa Press, en las cuales el arzobispo de Sevilla

resumía sus impresiones sobre el último Pleno de la Conferencia Episcopal. Por

otra parte, ha llegado a nuestra Redacción un ejemplar del diario sevillano "El

Correo de Andalucía" del mismo día 11 de diciembre, en el cual el purpurado

añade a las declaraciones que publicamos su punto de vista, muy interesante,

sobre las relaciones entre Iglesia y Estado y el problema del Concordato, en

relación con los trabajos de la Conferencia Episcopal.

He aquí las declaraciones del cardenal Bueno Monreal sobre esos dos importantes

temas:

"Hemos estudiado un poco la relación que pueda afectar a los problemas generales

de la Iglesia, respecto de la autoridad civil, respecto al Estado. La Jerarquía

española expresa sus deseos de una pacificación espiritual, volviendo en cuanto

sea posible a las jurisdicciones ordinarias y suprimiendo ya las leyes que

podríamos llamar de carácter excepcional. Hemos solicitado también una

consideración de clemencia para todos aquellos que están bajo sancjón,

especialmente en las sanciones que revisten un carácter político.

Se esté en trato u acerca del Concordato. Es prematuro todavía anticipar. Aparte

de que yo ahora no tengo datos suficientes para decirlo. Esto se hace a nivel

supremo entre las altas partes contratantes, que son Estado y Santa Sede, a

través de la Nunciatura y a través del ministerio de Asuntos Exteriores. De vez

en cuando, quizá la Nunciatura o el ministerio consulta con cualquier obispo o

arzobispo sobre puntos concretos. Aquí cabe pensar que se acuerda sencillamente

una independencia plena de la Iglesia para el cumplimiento de sus fines, y del

Estado para el cumplimiento de los suyos, con un mutuo respeto y concuna mutua

colaboración y también con colaboración ciudadana. El Estado sencillamente

tendría que promover, tendría que defender y proteger los derechos y los

intereses de sus ciudadanos. Y entre estos derechos e intereses de los

ciudadanos cató1icos, pues, están también los intereses religiosos, los cuales

el Estado no puede contrariar ni ofender, sino que debe respetar e incluso

proveer como todos los demás intereses de los ciudadanos. La. Iglesia es

independiente y libre en el ejercicio de su misión evangelizadora y de su

proclamación de la doctrina y de su misión salvifica. Pero, evidentemente, la

Iglesia está obligada también al respeto y a la observancia de las legítimas

autoridades y de la legítima ordenación legislativa de cada pueblo y de cada

país. La Iglesia no pretende de ninguna manera privilegios."

 

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