Autor: Martín Descalzo, P.. 
   Amar al Papa, difícil tarea de creyentes     
 
 ABC.    29/06/1969.  Página: 29. Páginas: 1. Párrafos: 10. 

AMAR AL PAPA, DIFÍCIL TAREA DE CREYENTES

"Hoy no es fácil tener un puesto de responsabilidad en la Iglesia." Lo decía

Pablo VI el pasado martes y, sin duda, lo decía por experiencia. Pontífice viene

de puente, y en las guerras son siempre lea puentes lo primero que se bombardea.

Y hoy hay guerra en la Iglesia, fría o caliente, no sé, pero guerra. Aquí

estamos cada uno con nuestro cañoncito, dispuestos a defender nuestro trozo de

fe como una fortaleza, y no contra el hereje, sino contra el hermano que ha

cometido el terrible delito de vivir esa misma fe de otra manera, con otro

vocabulario, con diferente estilo. Y en medio, Pablo VI. Manejando el timón

doloridamente, aparentando "dar bandazos" cuando,en realidad lo que hace es

buscar obstinadamente la verdad, no por él camino de en medio, sino donde esté,

es decir, unas veces más a la derecha y otras veces más a la izquierda. Y

siempre en el amor.

Y es este afán de unir las dos riberas lo que nace que no resulte nada sencillo

esto de amar a Pablo VI. Y et esa fidelidad a su misión de puente lo que crea en

cada uno de nosotros un bien diferente estilo de obediencia a tu palabra.

Hay quien lee sus discursos para Juzgar al Papa. Subidos en los escabeles de

nuestros propios dogmatismos, cada uno de nosotros sabe muy bien lo que el Papa

"debería decir", cuándo debería hablar y a quienes debería condenar o canonizar.

Hay quien prefiere fragmentar al Papa. Y por ahí andamos todos con nuestro

"pedazo de Papa" a cuestas. Y hay los "católicos de Humanae vltae" y los

"católicos de Populorum Progressio", los entusiastas del Pablo VI que viaja a

Fátima y los partidarios del Pablo VI que vuela a Ginebra.

Hay quien juega al deporte de acaparar al Papa. Quien mas, quien menos, todos

estamos muy convencidos de que "Pablo VI está con nosotros". Y para demostrarlo

exhibimos nuestras fragmentos de discurso hábilmente recortados.

Por no faltar no falta quien trate de enarbolar al Papa, convirtiendo tu persona

y sus discursos en armas arrojadizas. En esta línea ya ni se busca riquiera que

el Papa nos dé la razón, tino que "se meta" con nuestros adversarios.

Y—¿cómo no?—hay también los amigos de politizar al Papa, Tos que dicen que es

"poco amigo de España" o "demasiado francés", los que quisiéramos dirigir al

Pontífice hada nuestros deseos más que dejarle que dirija la Iglesia.

Y lo grave es que juzgando, fragmentando, acaparando, enarbolantdo o politizando

al Papa destruimos la misma esencia de tu misión de centro de la unidad de la

Iglesia y de maestro universal. Y, para colmo, resulta luego que Pablo VI no se

deja encasillar: y un día su discurso desborda a quienes creían tenerlo bien

"domesticado". Y surge, un día a la derecha, otro día a la izquierda, otro día

en quienes presumían de centro, la decepción, la cólera más o menos visible. O

las interpretaciones más o menos tontas de que el Papa no nos comprende o está

mal informado.

Hoy—Día del Papa, sexto aniversario de la coronación de Pablo VI—sería una buena

fecha para que cada uno de nosotros realizara tu "examen de iglesia", sabiendo

que es fácil amar al Papa y obedecer a su palabra cuando dice lo que mosotros

esperábamos, pero que el Verdadero amor se demuestra precisamente cuando sus

discursos desbordan nuestros cálculos o nuestras esperanzas. Obedecer al Papa no

es tratar de adaptarle cada día a nuestras ideas y aun a nuestros prejuicios,

sino esforzamos por adaptar nuestra cabeza y nuestro corazón a tu palabra. Pues

no se trata de amar a un Pontífice porque nos gusta, sino porque lo es.

P. MARTIN DESCALZO.

 

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