El arzobispo de Barcelona pide serenidad a todos sus sacerdotes  :   
 "Estoy y estaré siempre dispuesto a estudiar los problemas y cumplir mis deberes pastorales". 
 ABC.    15/06/1969.  Página: 31. Páginas: 1. Párrafos: 7. 

EL ARZOBISPO DE BARCELONA PIDE SERENIDAD A TODOS SUS SACERDOTES

«Estoy y estaré siempre dispuesto a estudiar los problemas y cumplir mis deberes

pastorales»

Barcelona 14. "La situación que estamos viviendo en nuestra diócesis es grave",

comienza diciendo la comunicación que el arzobispo de Barcelona, doctor don

Marcelo González, dirigió a los sacerdotes de la archidiócesis. Y sigue asi: "Me

encuentro en condiciones de poder afirmarlo con más conocimiento de causa que

cualquier otra persona particular.

Tengo el deber de advertirlo, consciente de mi responsabilidad v mis

obligaciones, y lo hago con sincero amor a todos, con respeto al dolor que nos

aflige a unos y a otros, y con la esperanza de Dios en vosotros.

Como educadores y maestros de lo fe del pueblo, de todo el pueblo, que nos ha

sido encomendado, constantemente se nos presenta la necesidad, que se convierte

en obligación, de presentar a los hombres las perspectivas misteriosas de una

relación con Dios, centrada en Jesucristo y en su Iglesia, en la que no se puede

prescindir nunca de la humildad, de la aceptación de la cruz, de la caridad y de

la confianza en él Señor, Padre de todos.

Os pido en nombre de Dios que en vuestras homilías de mañana, domingo, y en

todas vuestras predicaciones y acciones, colaboréis positivamente, como

instrumentos fieles del Espíritu Santo, para que las almas de todos vuestros

hijos, pues de todos sois padres en la fe, reciban consuelo, paz y fortaleza

cristiana para seguir su camino entre las pesadumbres y los gozos a que la

condición humana nos somete a todos.

Leed para vosotros mismos y explicad a todos las palabras llenas de luz que el

apóstol Pedro nos ofrece en la epístola de este tercer domingo de Pentecostés:

«Inclinaos bajo la mano poderosa de Dios, para que a su tiempo os eleve.

Descargad en El todas vuestras preocupaciones, porque El se interesa por

vosotros. Sed sobrios, estad despiertos: vuestro enemigo el diablo, como león

rugiente, ronda, buscando a quien devorar. Resistidle firmes en la fe"

Tocio esto que os digo en esta carta, la cual hago pública, es una invitación

formal, más aún, un ruego apremiante. No leáis notas ni documentos en los

templos, ni hagáis comentarios que puedan turbar más a los espíritus. No rompáis

la comunión con vuestro obispo. Es la Iglesia la que puede verse dañada. Por mi

parte, en unión con mis hermanos en el episcopado, y auxiliado con la reflexión

de todos los sacerdotes de la diócesis, estoy y estaré siempre dispuesto a

examinar los problemas y a cumplir mis deberes pastorales. Pero la divina

determinación sobre el modo de cumplirlos me corresponde tomarla a mí o a mis

superiores.

Comparto los sufrimientos de todos, y especialmente de los sacerdotes que se ven

obligados a realizar ttt labor pastoral en difíciles condiciones. Pero insisto

en que la gravedad de la situación de nuestra diócesis nos píde ahora silencio,

examen de conciencia y humilde plegaría. Que nadie se atreva a causar a la

Iglesia de Cristo un daño irreparable."—Cifra.

 

< Volver