Información religiosa: Última pastoral del obispo de Córdoba sobre el deber de reconciliación. 
 "Reconocer las necesidades y frustraciones de los demás"     
 
 Madrid.    05/01/1970.  Páginas: 1. Párrafos: 12. 

INFORMACION RELIGIOSA

Ultima pastoral del obispo de Córdoba sobre el deber de reconciliación

Tres días apenas antes de su inesperado fallecimiento, el doctor don Manuel

Fernández-Conde y García del Rebollar, obispo de Córdoba, publicaba una

exhortación pastoral sobre el III Día Mundial de la Paz, que puede considerarse

como su testamento espiritual. He aquí sus últimos párrafos:

"Como dice el Concillo, en la medida en que el hombre es pecador, amenaza el

peligro de guerra. Por este motivo la paz "comienza en él Interior de los

corazones", y ella exige, para realizarse, la transformacion personal, la

renovación Interior en nuestras relaciones con Dios y con los hombres. ¿Cómo

podra haber paz entre los hermanos si persisten las envidias, los odios, la

ambición, la maledicencia, si se conculcan los derechos de los otros? Es que la

paz descansa en la justicia y el amor.

La formación para la paz no es otra cosa que una empresa en la cual debe

permitir una mejor comprensión de los caminos y de los medios que conducen a

ella. Pero en esta labor "ningún individuo puede pretender educar a los demás

sin comenzar previamente por si mismo"; es decir, ha de autoeducarse,

testimoniando personalmente su sinceridad de corresponder a las exigencias de la

paz. Y esta labor requiere Tina voluntad inamovible para, superar los límites de

nuestro comportamiento que comprometen la seguridad de los lazos fraternales

entre los hombres.

El objetivo de la educación en orden a la paz ha de ser—en frase del Papa—"para

amarse, reconciliarse y perdonarse recíprocamente ". Y es que "el hombre" está

hecho para el amor, para la paz. Por eso ha querido el Padre Santo que la

Jornada de este año1970 esté dedicada a "la educación para la paz por medio de

la reconciliación".

Reflexionemos unos instantes, queridos diocesanos, sobre, este camino para la

paz.

La. reconciliación es el paso de una actitud de agresividad mutua a otra de

aceptación, de perdón. El problema es éste: "¿Cómo puede el amor tener cabida—se

pregunta el Papa—en la mentalidad del hombre moderno, envuelta en luchas,

egoísmo y odio?" En el hombre debe haber una sinceridad de intención, basada en

el reconocimiento de los demás como miembros iguales en dignidad y en derecho de

la comunidad y que lleva a aceptar y compartir responsabilidades y bienes con

todos los miembros de la familia humana y a reconocer no sólo los propios

limites, sino también las necesidades y frustraciones de los demás.

La reconciliación es una tarea que nace de la vocación cristiana del hombre. La

característica del cristiano es el amor fraterno y los hombres estamos llamados

a formar parte de la gran familia que camina hacia el Padre.

El cristianismo no es otra cosa que amor, fraternidad, comunidad, y nada hay tan

opuesto a él como el espíritu de violencia y de odio. ¿No han de ser, por tanto,

los hijos de Cristo constructores de la paz?

La Iglesia, preocupada de conseguir este espíritu para sus hijos, ha querido que

en la celebración de la santa misa—fuente de perdón y de amor—haya un rito que

fomente la reconciliación con el mutuo ofrecimiento de la paz. ¿Podrá quedar

vacio de sentido este signo de paz entre los hermanos cuando asistimos al santo

sacrificio?

Que esta paz de Cristo, queridísimos diocesanos, sea vuestro distintivo, que la

procuréis en todo momento, que la enseñéis a los demás para que vivamos siempre

en la unión fraternal los unos con los otros.

Esta paz os desea de todo corazón en el principio del año 1970 vuestro obispo,

Manuel

Córdoba, 30 de diciembre de 1969."

 

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