Información religiosa; Los obispos españoles ante la fiesta de San José Obrero: Arzobispado de Madrid. 
 Justicia laboral y Evangelio     
 
   30/04/1969.  Páginas: 1. Párrafos: 2. 

ARZOBISPADO DE MADRID

Justicia laboral y Evangelio

"Los gozos y las esperanzas, las tristezas y las angustias de los habitantes de

Madrid, sobre todo de los pobres, de cuantos sufren, y de aquellos que forman

forte de los ambientes obreros más deprimidos, deben ser a la vez gozos y

esperanzas, tristezas y angustias de los discípulos de Cristo", empieza diciendo

un documento que, con motivo de la fiesta cristiana del trabajo del mundo

obrero, ha sido hecho público por la Delegación Episcopal del Mundo Obrero, del

Arzobispado de Madrid.

Si Cristo se hizo pobre para evangelizar a los pobres—dice el documento—, asi la

Iglesia debe ser pobre y compartir la suerte de los afligidos por la debilidad

humana. Si esto constituye una exigencia permanente para todos los que forman

parte del pueblo de Dios, ante la fiesta del 1 de mayo, "sentimos la necesidad

dé ayudar a toda la comunidad diocesana de Madrid, en un primer pato de ver con

mirada atente, y limpia, llena de amor y fraternidad, al mundo obrero, en sus

necesidades y justas aspiraciones de paz y de amor, de verdad y de justicia". Y,

agrega la Delegación Episcopal del Mundo Obrero, que "existe una profunda

vinculación—aunque a veces sea insconciente—entre la sociedad a la que aspiran

los trabajadores y el reino de Cristo, entre la justicia que desean y el

Evangelio".

"Todos tenemos una grave responsabilidad de participar activamente en la

construcción de un nuevo mundo, en el que cada hombre, y todos colectivamente,

puedan vivir de acuerda con su dignidad de hijos de Dios. La solidaridad con los

que sufren, la unión de esfuerzos con los que trabajan en la construcción de una

sociedad más fraternal, el compromiso que incluye una entrega personal y

evangélica en una necesaria transformación del mundo, deben ser metas comunes a

todo cristiano, sea cual sea su estamento social". Y junto con el compromiso y

la solidaridad, se nos pide un auténtico testimonio de pobreza, incompatible con

el espíritu de lucro, y se nos exige poner siempre la propia actividad al

servicio de una solidaridad cristiana y humana.

 

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