Pastoral del patriarca-obispo ante la próxima navidad  :   
 Trata de "La persona del pobre en el cristianismo". 
 ABC.    16/12/1959.  Página: 72. Páginas: 1. Párrafos: 15. 

MIÉRCOLES 16 DE DICIEMBRE DE 1959.

PASTORAL DE1 PATRIARCA-OBISPO ANTE LA PRÓXIMA NAVIDAD

Trata de "La persona del pobre en el Cristianismo"

En carta pastoral dirigida al clero y fieles de la diócesis, con motivo de la

Campaña de Navidad, el patriarca obispo doctor Eijo Garay desarrolla.el tema "La

persona del pobre en el Cristianismo". El documento, que concluye con las

disposiciones de qué ayer dábamos cuenta, glosa la dignidad del pobre en el

pensamiento y en la vida de Jesucristo y en el constante actuar dé la Iglesia;

depositaría, e intérprete de aquél, a través de los siglos; Entresacamos algunos

de tos principales párrafos de la citada pastoral:

"Para elque no tenga fe, la palabra dignidad ha de parecer impropia del pobre.

Pero: Dios Nuestro Señor no piensa así; Para El los pobres no son sérés

despreciables, a los que la sociedad deba arrinconar: todo lo contrario.

No hay página en el Evangelio donde no aparezca alguna alusión a los pobres o a

la pobreza. El pobre ocupa uri lugar de preferencia en el corazón y en la mente

de Cristo. Llega su predilección por ellos, a tán alto grado que anuncia al

mundo que él día del Juicio Final serán ellos los ,que decidan la suerte de los

hombres pues nos juzgará a todos según hayamos, tratado a los pobres.

Pero no es sólo de palabra como Jesús ensalza y dignifica al pobre ha llegado a

más, ha querido personificarse en ellos, y por eso al nacer aparece como el más

pobre entre los hombres.

La Iglesia, recién nacida, pondera toda lá doctrina de su divino Fundador. Por

éso sos primeros pasos son de desvelo por colocar, al pobre, en él eje y centro

de su vida., Los ricos, que tienen los primeros puestos en la sinagoga no forman

clase alguna en eí reino de Dios, cuyos ciudadanos preferentes son los pobres.

La primitiva Iglesia era casi una asamblea de póbres y en los primeros momentos

los ricos que se admitieron se despojaban de sus bienes y los ponian a los pies

de los apóstoles, para qué éstos los hicieran, llegar a los verdaderos

ciudadanos y miembros escogidos de la Iglesia.

Las órdenes religiosas y monásticás exigen a sus miembros el voto de pobreza.

Los candidatos al sacerdocio, son en su mayoría reclutados de entre las familias

honestas y cristianas, sí, pero pobres también. En cualquier caso a los miembros

de su Jerarquía, la Iglesia les exigirá una vida austera, sencilla y pobre y les

impondrá como deber sacratísimo, no ya de caridad, sino a título de justicia, el

que, distribuyan entre los pobres lo que les sobre de su honesta sustentación.

La vida de la Iglesia es la trasformación del mundo, pero, también es la

historia de las grandes obras de beneficencia."

Se extietráe, el prelado a continuación en el estudio detenido de algunas de las

principales de estas, obras, y sigue:

"El mundo antiguo no conocía la caridad; el amor al pobre era palabra vacía de

sentido. La Iglesia Católica ha realzado .tanto la pobreza, ha mimado tanto al

pobre.en su larga historia, que hoy los hombres nos hemos familiarizado ya con

la caridad hasta el punto de considerarla connatural a nosotros.

Fácilmente comprenderéis, hijos amadísimos, a la vista de este panorama

espléndido, cuán infundada y maliciosa es la especie de los que han acusado a la

Iglesia de amiga de los ricos. Son hijos suyos y

les prodiga, si, ,su maternal benevolencia; cuida de ellos porque los tiene que

salvar, .reforzando súrcelo, si cabe, porque sabe que muchas veces es más

difícil su salvación, que la entrada de un camello por el ojo de una aguja.

Pudiera parecer a primera vista que los elogios que Cristo hace del pobre y las

maldiciones que fulmina contra los ricos despiadados significan que la Iglesia

solamente es para los primeros, y no para los segundos. No es así. La

predilección no significa exclusión; las maldiciones no tanto van dirigidas a

las personas dejos ricos cuanto a su sentir egoísta y al abuso frecuente de sus

riquezas.

Ricos y pobres pueden aliviar mutuamentesus cargas, porque si pesada es en este

mundo la de la pobreza, no menos lo es para escalar el cielo el fardó de las

riquezas". Los opulentos, con su generosidad, alivian el pesó del pobre, y éste,

forzando el desprendimiento, aligéra el peso del oro.

No sois vosotros, ricos, quienes estáis más cerca de El, ni vuestras riquezas

os dan derecho a sus privilegios. No despreciéis a los pobres, porque ellos os

darán la entrada en el Reino Eterno de la Gloria si en este mundo los habéis

amado, pero no sólo de palabra, sino de obra y de verdad. Cuándo la evolución

del mundo há divididó a ésté totalmente en dos mitades, la del capital y la del

trabajo, los Papas, celosos guardianes de los pobres, hijos predilectos del

reino mesiánico, han previsto las fatales consecuencias que podría suponer para,

ellos esta nuéva configuración de la economía de los pueblos, y desde León XIII,

que abrió marcha en la defensa de las reivindicaciones obreras, los Pontífices

de este siglo no han cesado de reclamar una sabia y justa distribucion de la

riqueza para que él obrero que contribuye a producirla no se Vea totalmente

privado de ella.

Jalones en la doctrina social pontiticia son las encíclicas "Rerum Ilovárum", de

León XIII, ."Quadragésimo Annó, Caritate Christi Compulsi",y la "Divini

Rédémptoris, de Pío XI, Pío XII ha dedicado tantos, esfuerzos de su fecundo e

incansable apostolado á la causa de las justicia social que la, lista de sus

encíclicas, radio mensajes y discursos formarían una lista interminable."

 

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