Conferencias sobre el proyecto de libertad religiosa en España  :   
 ¿Más papistas que el Papa y más católicos que la Iglesia?. 
 Ya.    10/05/1967.  Páginas: 1. Párrafos: 11. 

10 de mayo de 1967

Conferencias sobre el proyecto de libertad religiosa en España

¿Más papistas que el Papa y más católicos que la Iglesia?

La casa profesa de la Compañía de Jesús (Maldonado, 1), en colaboración con la

Facultad de Derecho Canónico de la Universidad de Comillas en Madrid (avenida de

la Moncloa, 4), ha organizado un ciclo de cuatro conferencias sobre el proyecto

de ley de libertad religiosa. El padre Luis Vela, S. J., decano de la Facultad

de Derecho Canónico y profesor de Filosofía del Derecho, disertó sobre

"Configuración de los derechos civiles en materia de libertad religiosa".

Suponemos que estamos en un Estado de derecho y de justicia. Un Estado que se

apoya en la ley natural, reflejo de la ley eterna. El Estado, racionalmente

considerado, es el punto ideal en el que convergen todos los derechos

individuales. Estos mismos derechos, en cuanto derechos fundamentales, son el

mismo presupuesto de la existencia del Estado en cuanto tal, de tal manera que

si los viola deja de ser Estado de derecho, convirtiéndose en Estado de fuerza.

El Estado sólo puede obrar legítimamente como órgano de la igual autonomía de

todos sus componentes. Todos loa hombres somos iguales en cuanto personas y la

persona es superior al Estado, porque lo trasciende y porque es BU principio. No

está la persona ordenada al Estado, sino el Estado a la persona. La persona no

sólo tiene que estar protegida por el Estado, sino que tiene que intervenir

activamente en su desarrollo.

LA LIBERTAD PERTENECE A LA PERSONA

Si es verdad que loa derechos fundamentales del hombre son derechos Inviolables

y derechos constitutivos del mismo Estado, más, si cabe, se puede afirmar del

derecho a la libertad en materia religiosa. La libertad, en efecto, pertenece

esencialmente a la persona. Dios la hizo libre y respeta exquisitamente esa

libertad. Ningún poder, por ende, ni eclesiástico ni civil, puede, ostentando

una autoridad recibida de Dios, negar o restringir caprichosamente lo que E¿ ha

hecho. La libertad es el fundamento del Derecho.

No hay derecho sin libertad. La libertad jurídica es libertad política y

libertad civil, libertad real y práctica, organizada y protegida. Pero si la

libertad es e1 fundamento del derecho, lo religioso es, de alguna manera, el

fundamento de la libertad. Lo religioso, en cuanto religación con el Ser

trascendente, con Dios, es la fuente de la auténtica libertad. La libertad

verdadera existe porque Dios existe. La libertad en la esfera de lo religioso es

la más pura y más perfecta, precisamente porque lo religioso trasciendo todo lo

mundano.

MAYOR LIBERTAD POSIBLE E IGUALDAD JURÍDICA

Nuestro Estado, además, ge profesa católico. Se siente, por tanto, obligado por

la doctrina del Vaticano II sobre la libertad religiosa. Tiene que procurar una

ley civil sobre la libertad religiosa y no sobre tolerancia religiosa. Tiene que

tener presente este doble principio fundamental si quiere lograr su fin: siempre

la mayor libertad posible y la mínima coacción necesaria. Procurar siempre la

igualdad jurídica de todos los ciudadanos y grupos religiosos en sus derechos

civiles. Igualdad que es elemento esencial del bien común.

AL REVÉS

Es Innegable la sinceridad con que nuestros procuradores van discutiendo desde

sus diversas posiciones este proyecto y cómo intentan aplicar la doctrina

concillar sobro la libertad religiosa a nuestras especiales circunstancias. En

el proyecto se reconoce paladinamente el derecho a la libertad religiosa,

fundado en la dignidad de la persona humana. Dice el proyecto, y dice muy bien,

le reconoce, y ya no se emplean términos en los cuales el Estado aparece como el

creador de tal derecho. Podríamos decir que todos los números primeros de los

Artículos son dignos de encomio. Ocurre, en cambio, que lo afirmado en esos

primeros números es con frecuencia reducido a cero en los sigulentes, y en

general, la Interpretación que se viene dando es verdadera y exacta con tt de

entenderla precisamente al revés de como se hace. Por ejemplo, el número 3 del

artículo 1.º ya aprobado, dice: "El ejercido del derecho a la libertad

religiosa, concebido según la doctrina católica, ha de ser compatible, en todo

caso, con la confeslonalldad del Estado español, proclamada en sus leyes

fundamentales." Repito que está bien, pero entendido exactamente al revés: la

confesionalidad del Estado ha de ser compatible.» Lo primero, lo fundamental, lo

Intocable, el modelo, es la libertad religiosa; después vienen las acomodaciones

de todas aquellas estructuras Incompatibles con la misma, aunque pertenezcan a

leyes fundamentales de la nación. Y si no se procede así, tales leyes

fundamentales no lo serán de un Estado realmente católico.

El artículo 28, por ejemplo, convierte al Estado ea el sumo pontífice de todas

las religiones no católicas, ya que a] retirar au reconocimiento legal a sus

ministros por delitos civiles les Inutiliza en su ministerio religioso, ¡

Juzgúeseles como a los demás ciudadanos! Pero de ninguna manera entra en la

competencia del Estado meterse en lo religioso. ¿En dónde queda, si no, la

libertad religiosa?

Nuestra personal Impresión es que todavía abundan demasiado los que son antes

españoles que católicos, los que son más papistas que el Papa y más católicos

que la Iglesia católica. En la práctica se reconoce que toda clase de patrones

particulares pueden reducir la dimensión del patrón que en la teoría reconocemos

como modelo. Adoptamos, si, el metro como patrón universal, pero con tal que se

acomode a los 47 centímetros de nuestro metro inmutable, ¿para qué sirve el

primer metro?

Llegó la hora de demostrar prácticamente, no con palabras, si amamos o no amamos

a la Iglesia, si seguimos o no la doctrina del Vaticano II, si somos o no somos

católicos.

 

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