Diagnostico sereno y esperanzado sobre el presente y futuro de las vocaciones en el documento de la conferencia episcopal  :   
 Estudiado en el pasado junio, recibió setenta y seis votos favorables, frente a una negativa y una abstención. 
 ABC.    31/10/1974.  Página: 53-54. Páginas: 2. Párrafos: 39. 

ABC. JUEVES 31 DE OCTUBRE DE 1974.

LA IGLESIA EN EL MUNDO DE Hoy

DIAGNOSTICO SERENO Y ESPERANZADO SOBRE El PRESENTE Y FUTURO DE LAS VOCACIONES

EN EL DOCUMENTO DE LA CONFERENCIA EPISCOPAL

Estudiado en el pasado junio, recibió setenta y seis votos favorables, frente a

uno negativo y una abstención

«ES INNEGABLE EL DESCENSO DE VOCACIONES Y UNA CIERTA CONFUSIÓN EN LA VIDA

SACERDOTAL, PERO TAMBIÉN LO ES EL SERVICIO HEROICO A LA IGLESIA DE MUCHOS

SACERDOTES»

En la XX Asamblea de la Conferencia Episcopal Española (17-22 junio 74) presentó

la Comisión Episcopal de Seminaños un estudio titulado "Líneas de reflexión

sobre pastoral vocacional" para que sirviera de base en el trabajo sobre este

tema en la Asamblea.

La Asamblea, ante la importancia del tema, pidió que este estudio se hiciese

documento de la misma Conferencia Episcopal Española una vez incorporadas las

sugerencias de los obispos. Esta propuesta de la Asamblea obtuvo 64 votos a

favor, dos en contra y una abstención.

Incorporadas es as sugerencias y sometido a votación, la Conferencia Episcopal

Española ha aprobado la publicación del documento Orientaciones sobre pastoral

vocacional», del que damos un resumen.

El resultado de la votación secreta, cuyo escrutinio se realizó el día 23 de

septiembre, fue el siguiente: votantes, 78; a favor, 76; en contra, uno, en

blanco, uno.

I. INTRODUCCIÓN

La pastoral vocacional (es decir, el reclutamiento y formación de los

sacerdotes, diáconos, religiosos y religiosas, miembros de institutos seculares

o de cualquier otra forma de especial consagración), es un quehacer permanente e

ineludible de la Iglesia que debe acomodarse a las circunstancias históricas.

Pero debe orientarse siempre por un planteamiento claro de la vocación en la

Iglesia.

Todos los cristianos han recibido una vocación de Dios a la santidad y a

colaborar en la extensión del Reino de Dios. De entre los cristianos, Dios hace

una ulterior vocación a algunos para estar más cerca de EL Esto lleva consigo un

compromiso, una exigencia de mayor, santidad y una acción concreta dentro de la

misión de salvación que la Iglesia ha de realizar en el mundo.

La Iglesia, por estar en el mundo, acomoda las concreciones de la vida del

especial consagración a las circunstancias históricas, lo que a veces puede

suponer especiales y dolorosas dificultades. Pero no pueden «en manera alguna

desorbitarse hasta el extremo de presentarlo como crisis de identidad

objetivamente fundada. Lo fundamental de las vocaciones de especial

consagración, ya en cuanto a la especial proximidad al Señor, ya en cuanto a lo

esencial de su función, que la de realizar cada cual en la Iglesia permanece

inalterable. A partir de ese núcleo permanente se deberán resolver los problemas

que se planteen en la concreción del modo de. vivir la vocación, en nuestro

mundo. En ningún caso una teología de la vocación supone el crear «una casta

superior» dentro de la Iglesia.

Hechos y situaciones.—Son hechos innegables el descenso en el número de

vocaciones y «la existencia de graves perturbaciones y cierta confusión en la

vida religiosa y sacerdotal», aunque también es innegable «la recta voluntad de

seguimiento de Cristo y servicio a la Iglesia realizada, abnegada y aún

heroicamente, por muchos sacerdotes y religiosos».

La Iglesia, en bastantes documentos recientes, ha venido dando normas

concernientes al problema de las vocaciones. A ella debemos atenernos con

sinceridad y confianza. A nivel nacional y diocesano, parece que la pastoral de

vocaciones «está necesitada de una mayor claridad y seguridad en ciertos

aspectos importantes, sobre todo, en la orientación doctrinal y en la

planificación y coordinación de los esfueros en la Iglesia».

Por otra parte, hay síntomas de esperanza: «El cansancio ante experiencias de

uno y otro tipo que han demostrada su ineficacia», «el dolor por los efectos que

la crisis vocacional está produciendo en la vida da la Iglesia» y «la necesidad

urgente del testimonio y del servicio de las vocaciones consagradas que tiene el

mundo de hoy», están promoviendo un positivo interés por Superar la situación de

crisis numérica y de orientación.

Causas aducidas para explicar la, situación.—Hay unos factores sociales eme

están influyendo en la crisis vocacional como son los cambios de estructuras,

socio-político-económicas, la mentalidad crítica de todo lo recibido, las

corrientes de secularisrno y desacralización que afectan a la escala da valores

por las que se rigen los hombres. Hay otros factores «de naturaleza claramente

teológica», «es decir, los que se refieren a la comprensión de la Iglesia y de

todos sus- valores: depósito íntegro de la Revelación, realidad viva del don de

Dios, exigencias de vida cristiana con despliegue total interior y exterior,

etc. Es evidente que una falta de claridad respecto a la identidad eclesial hace

muy difícil la recta comprensión de la vida consagrada Y. consiguientemente, el

arriesgado gesto de aceptar la invitación de la gracia a tomar esa vida como

forma de realización existencial dentro de la Iglesia».

II. LA PASTORAL VOCACIONAL

La pastoral vocacional es «aquella especifica v compleja actividad de la

comunidad eclesial por la que, en íntima unión con´la pastoral general tomo

factor integrante de la misma, se compromete en la tarea de suscitar, acoger,

acompañar v proporcionar la adecuada formación a las vocaciones de especial

consagración». «Interesa subrayar que la oración tiene una función primaria e

insustituible entre las diversas tareas que son propias de la pastoral

vocacional.»

Los responsables de la pastoral vocacio-iial.—«Toda la comunidad^ convocada,

orientada y animada por el obispo, ha de responsabilizarse y participar,

activamente, según las responsabilidades de cada uno, en la pastoral

vocacipnal.» Esa résponsabilidad_se concreta con diversos matices en los

distintos agentes de la pastoral.

El obispo es el responsable máximo de la pastoral vocacional. A él corresponde

de modo especial «iluminar con doctrina clara», «planificar y animar la

pastoral», prestar especial atención a los llamados por Dios.

El sacerdote ha de colaborar activamente en la pastoral de las vocaciones con el

testimonio de su vida, su enseñanza sobre la dimensión vocacional del bautismo y

con una serie de acciones que facilitan el escuchar la posible llamada de Dios.

Los consagrados en general tienen una actuación especial en esta pastoral dando

«un vivo testimonio de existencia cristiana, cualificada por la especial

consagración», v no mostrando en su vida confusión entre dificultades

accidentales del momento v lo que es esencial y permanente en su vocación.

La familia «es el lugar privilegiado para la formación básica del cristiano»,

«el ambiente familiar... desempeña un decisivo papel en todo proceso

vocacional». Su papel como factor responsable "de la pastoral vocacional -se

concreta principalmente al «realizarse hacia dentro y hacia fuera como verdadera

comunidad de Iglesia», viviendo la fe. recibiendo con gozo la vocación de alguno

de sus miembros, aceptando con generosidad los sacrificios que ello pudiera

suponer, haciendo posible la respuesta a las exigencias de la vocación de alguno

de sus miembros.

Los educadores y las comunidades de fe, especialmente la parroquial, tienen

también una misión específica en la pastoral vocacional.

Los centros diocesanos y nacional de vocaciones son de suma importancia para

potenciar y coordinar toda la pastoral vocacional proyectándose su acción tanto

sobre sacerdotes, familias, educadores, etc, como sobre jóvenes v adolescentes.

III. MOMENTOS DE LA PASTORAL VOCACIONAL

1. Suscitar vocaciones.— Es «supuesta la libertad de Dios en sus llamadas y la

libertad del hombre en sus respuestas, exponer el misterio de ´la vocación a la

vida de especial consagración, -proponer las diversas formas de realizarla e

invitar personalmente a este peculiar seguimiento del Señor».

No podemos ni caer en un reclutamiento proselitista ni pensar que las vocaciones

surgirán espontáneamente, sin una pastoral adecuada. El suscitar las vocaciones

corresponde principalmente a la familia, a los edu-:adores y a los sacerdotes.

Cuándo se ha de suscitar la vocación? -a acción de Dios que llama es libre e

imprevisible. A los hombres corresponde el ser mediadores entre Dios y aquellos

que han recibido el germen de la vocación.

La infancia tiene un especial interés en la pastoral vocacional. En ella se

alimenta la personalidad, y se inicia el cristiano en su fe. Es- necesaria una

especial pedagogía. ¿Es posible una vocación en el niño?

«No se debe dar tan fácilmente, por supuesto que el niño no es capaz de

percibir, a la luz de la fe, el significado de una vocación sacerdotal o

religiosa. Si el hiño es capaz de vida de fe, es decir, de vida cristiana, es

también capaz de respuesta a una llamada de Dios.»

La adolescencia es una edad muy importante. «En ella la mayor parte de nuestros

sacerdotes y religiosos actuales concibieron por primera vez la idea de

consagrarse al Señor. Todavía la mayoría de nuestros Seminarios Mayores se

nutren normalmente de los Seminarios Menores.» La pastoral de adolescentes debe

insertar en su acción pastoral una atención específica a la posible llamada de

Dios.

La juventud es la edad de las opciones fundamentales de la vida, edad de

generosidad. Debe existir una coordinación y una .complementariedad entre la

pastoral general juvenil y la pastoral vocacional específica entre jóvenes, no

quedándonos tranquilos con la existencia de una pastoral juvenil que, aun

estando abierta a las vocaciones de especial consagración, raramente afronta

abierta v valientemente este tema.

La edad adulta también es tiempo de llamada de Dios. Las vocaciones adultas «son

hoy una auténtica riqueza para la comunidad cristiana, estando quizá llamadas a

serlo aún más en el futuro».

El modo de suscitar la vocación requiere una acción múltiple: de

sensibilización, de experiencias cristianas, de generosidad, de responsabilidad,

de colaboración, de oración v participación en la liturgia, de reflexión, de

vida espiritual centrada en Cristo, de descubrimiento de la función de vocación

en la Iglesia y en el mundo.

Además de los cauces e instrumentos concretos ya citados: comunidades religiosas

formativas tienen una especial importancia

Los movimientos de .juventud: el clima de fe que se viva en ellas y el

testimonio, e ellos, de los sacerdotes y religiosos será un factor importante

para suscitar la vocación.

Los Seminarios Menores.—Se da en España un pluralismo respecto" a las

institciones de educación vocacional. Pero «en 1a circunstancias actuales parece

fundament evitar que se den Seminarios Menores a formas ambiguas o que están

oscilando entre las diversas posibilidades de realización, toda institución

educativa debe tener un objetivos concretos y expresamente defir dos, con mayor

razón los Seminarios Mayores. Además, la comunidad eclesial,.y mi especialmente

los padres de los alumno deben saber exactamente el sentido y 1 objetivos del

Seminario Menor».

«Los Seminarios Menores y centros análogos de los religiosos y religiosas sigue

siendo la institución, típica y el punto referencia de todas las demás

instituciones de acogida y acompañamiento para el ministerio presbiteral o la

vida consagrada las edades de la preadolescencia y adolscencia.»

«Los Seminarios Menores son tales, n que por el nombre, por la fidelidad a

fines, por las condiciones que requieren los alumnos y. educadores, por las

normas que los rigen y por la sólida formación cristiana y apostólica que se da

en los mismo. La vida del Seminario Menor debe adapta a los sanos principios de

psicología y pueda; gía y acomodarse a- la edad y al desarrollo de los alumnos.

Debe, asimismo, capacitad éstos no sólo para el comienzo de los estudios civiles

superiores, sino también en aquella disciplinas que son necesarias o útiles a 1

aspirantes al sacerdocio.»

Los Seminarios Mayores.—Aunque cuan se refiere a los Seminarios Mayores se de,

arrollará en la adaptación a España de j Ratio Fundamentaos Institutiones

Sacerdote lis, es oportuno destacar ahora algunos t> mas referentes a los

Seminarios Mayores aplicables en sus líneas fundamentales a lo demás casos de

educación similares.

«Los Seminarios Mayores son necesario para la formación de los futuros

sacerdotes.: Esto no cierra el camino a otras vías di formación y acceso al

sacardocio.

El análisis .de la situación problemática; patente de los Seminarios Mayores

reclama unas determinadas acciones para superarla j conseguir que así puedan

cumplir mejor en estos momentos la específica función que les corresponde dentro

de la pastoral vocacional. En esta tarea corresponde un papel a toda la

comunidad, especialmente al obispo, formadores y profesores del Seminario y

Presbiterio diocesano.

«Es urgente que la voz clara y autorizada de los obispos, tanto a nivel

diocesano como a nivel nacional, se deje oír orientadoramente frente a las voces

que pretenden condicionar la marcha de los Seminarios. Esta función magisterial

deberá abordar, entre otros puntos, los siguientes:

* La profunda concepción de la vocación sacerdotal.

* La naturaleza y funciones específicas del sacerdocio ministerial,

*La configuración básica de la estructura y funcionamiento de los Seminario.

Mayores.

«Parece, además, necesario recoger y discernir las experiencias realizadas en lo

últimos años, asumiendo de las mismas cuan te hayan aportado de positivo e

impidiendo que los alumnos de los Seminarios sean víctimas de ensayos, que

acarrean a veces grave perjuicios no sólo a su formación sacerdote sino a su

misma vida personal de cristianos.

 

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