Autor: Cortés-Cavanillas, Julián (ARGOS). 
 En pocas lineas. 
 Alrededor de la masonería     
 
 ABC.    26/10/1974.  Páginas: 1. Párrafos: 1. 

EN POCAS LINEAS

ALREDEDOR DE LA MASONERIA

No es para sorprenderse demasiado, ya que desde hace unos años se habían

producido encuentros y conversaciones, más o menos oficiosas, entre la Iglesia

católica y la masonería. Pero ahora, precisamente durante el Sínodo —

aunque juera de él— nos hemos enterado por autorizados conductos y sobre todo

por la revista «Civitá Cattolica", órgano máximo de la Compañía dé Jesús, que

existe —según él firmante del articulo, el padre Giovanni Caprile— una

interpretación autorizada por él vértice vaticano que se desprende de la carta

sobre la masonería, enviada por el cardenal Sepec, prefecto de la Congregación

por la Doctrina de la Fe, a algunas Conferencias Episcopales el 19 de julio del

ano en curso. Sucedió que muchos obispos solicitaron de la Congregación saber si

frente a la reciente evolución de la masonería en diferentes países del mundo,

alejándose —decían— de las antiguas formas de ateísmo y de lucha contra la

Iglesia católica* se debiese mantener en vigor el canon 2335 del Código de

Derecho Canónico que conmina la excomunión a quien se inscribe en asociaciones

masónicas.

El cardenal Sepec contestó que la gran diversidad de los grupos masónicos no

consiente, por el momento, que la Santa Sede cambie la legislación existente.

Pero, señalando, que el canon citado «toca sólo a aquellos católicos

inscritos en asociaciones que verdaderamente conspiran contra la Iglesia». Y,

adviniendo, que permanece la rigurosa prohibición a los clérigos, religiosos

y miembros de institutos seculares —concluye la carta cardenalicia— de formar

parte de cualquier tipo de organización masónica. El padre Caprile en su

comentario dice que sería inexacto interpretar las disposiciones del ex

«Santo Ufficio» como una abolición de la excomunión, «tout court».

Resta por ahora la norma, aunque haciendo una neta distinción entre las

asociaciones masónicas que combaten.» la Iglesia y aquellas que no la combaten.

A estas últimas consecuentemente —dice el jesuíta— los católicos pueden

inscribirse en la masonería sin incurrir en excomunión, cosa que, no

obstante, resulta sorprendente. Porque ¿se figuran ustedes a los «hijos de la

viuda» al mismo tiempo devotos hijos de la Iglesia católica? Santo Dios, ¡cómo

cambian las cosas/—ARGOS.

 

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