Autor: J. B.. 
   Rueda de prensa del Padre Arrupe en Loyola     
 
 ABC.    08/09/1974.  Página: 29. Páginas: 1. Párrafos: 13. 

RUEDA DE PRENSA DEL PADRE ARRUFE EN LOYÓLA

San Sebastián 7. (Por teléfono, de nuestro corresponsal.) Con la advertencia

previa de que el padre Arrupe no respondería a ninguna pregunta de tipo

político, dio comienzo la rueda de Prensa que el general de la Compañía de Jesús

concedió esta tarde en el santuario de Loyola. Algunas de las preguntas que se

le hicieron sobre el Congreso que estaban celebrando los jesuítas habían sido ya

contestadas en la información oficiosa que obtuvimos ayer, y de; la cual dimos

cuenta al lector. A la cuestión de un posible cambio de orientación en la

Compañía, el padre Arrupe contestó que ello comportaría siempre el servir a la

comunidad de una manera eficaz, pero que él no es profeta para concretar cuál

habría de ser este cambio.

Hablando de crisis de vocaciones, el general de los jesuítas se mostró

optimista, ya que se ha notado —dijo— un leve crecimiento de ellas, pero lo

importante es que la calidad de las mismas es muy elevada.

A la pregunta de si el gobierno de la Compañía iba a ser de mando único o

colegial, la respuesta fue tajante:

—No habrá cambio, dijo, en e! manido de la Compañía de Jesús, que hoy sigue

aplicando las constituciones dadas por San Ignacio, que establecen un equilibrio

entre monarquía y democracia.

Preguntado sobre una posible dimisión de su cargo de general de la Compañía,

contestó que como tal general fue elegido «de por vida», v que por lo tanto no

puede dimitir.

A la cuestión sobre qué juicio le merecía el enfrentamiento generacional dentro

de su Orden, dijo que esas posibles divergencias quedan diluidas porque el

jesuita, como tal, tiene un estricto sentido de su misión apostólica y de su

condición de hijo de San Ignacio.

¿Persiste el espíritu ignaciano? fue la preguntas Contestando el padre Arrupe

inmediata pregunta, a la que el padre Arrupe contestó afirmando que seguía

activo, aunque es lógico exista un deseo de adaptación a los tiempos modernos.

Adaptación que, por otra parte, significa vitalidad.

—¿Pobreza o riqueza?, fue otra de las preguntas, contestando el padre Arrupe que

todas las cuentas de la Compañía presentan déficit.

Una cuestión sobre el IV Voto fue contestada en el sentido de que siendo un voto

de obediencia al Papa; no supone una prerrogativa ante el Vaticano.

Precisamente, y respondiendo a otras preguntas sobre el problema de la

natalidad, debatido en Budapest, y sobre la ley del Divorcio "en Italia, él

padre Arrupe dijo que las directrices vaticanas son fielmente seguidas por la

Compañía.

—¿El número de jesuítas americanos podrá influir en el seno de la Orden?

La respuesta fue que la nación p el color no cuentan dentro de la Compañía,

puesto que el jesuíta es siempre jesuíta, sea cual fuere su nacionalidad. Y con

esta pregunta y su respuesta se agotó el tiempo que el padre Arrupe pudo dedicar

a la Prensa, de la que se despidió con gran cortesía y amabilidad. —. B.

 

< Volver