Servicio militar y libertad religiosa, tema de la XVIII reunión del Comité Cristiano Interconfesional  :   
 La Iglesia católica debe definir si la misa debe considerarse en algun momento acto de servicio castrense o no. 
 Informaciones.    26/12/1974.  Páginas: 1. Párrafos: 8. 

SERVICIO MILITAR Y LIBERTAD RELIGIOSA, TEMA DE LA XVIII REUNIÓN DEL COMITÉ

CRISTIANO INTERCONFESIONAL

* LA IGLESIA CATÓLICA DEBE DEFINIR si LA MISA PUEDE CONSIDERARSE EN

ALGÚN MOMENTO «ACTO DE SERVICIO» CASTRENSE O NO

* FALTAN INSTRUCCIONES CLARAS Y DEFINITIVAS SOBRE LA JURA DE LA BANDERA DE LOS

NO CATÓLICOS

MADRID, 26. (INFORMACIONES, por F. Javier Peña.)—«La Iglesia católica debe

definir si la misa —elemento esencial de su dogmática— puede o no ser reducida

en algún momento a la categoría de "acto de servicio" castrense o no, para

decidir después si es obligable su asistencia a quienes no profesan esta

religión», concluyó la XVII reunión del Comité Cristiano Interconfesional,

celebrada días pasados en Madrid.´ La reunión, presidida por los secretarios del

Comité —don Luis Rulz Poveda (pastor de la Iglesia Evangélica Española) y don

Julián García Hernando (presbítero, secretario nacional de Ecumenismo)—, versó

este año sobre el tema «Servicio militar y libertad religiosa». Informaron como

ponentes don Joaquín Rui» Giménez, presidente de la comisión Justicia y Paz, y

don José Cardona Gregori {pastor de la Unión Evangélica Bautista Española),

secretario ejecutivo de la Comisión Evangélica de Asistencia Legal.

Posiblemente hoy, para la aplicación de un amplio y humano concepto de la

libertad religiosa en nuestro país —declarada en el artículo 6 del Fuero de los

Españoles de 1945— sea el párrafo segundo del artículo 5 de la ley de Libertad

Religiosa de 1967, por cuanto permite que en las fuerzas armadas los actos de

culto católicos puedan ser considerados como «actos de servicio», y por

consiguiente imponibles a los soldados. El conflicto entre la obediencia

Jerárquica y las convicciones de conciencia se plantea mayoritariamente en los

actos de jura de bandera, en cuyo ceremonial figura una misa, como es bien

sabido.

PROBLEMA DE MENTALIDADES

Los ponentes explicaron ante el Comité Cristiano interconfesional que —«de lege

ferenda»— lo ideal sería redactar de nuevo el artículo 5 de la ley de 1967,

suprimiendo el párrafo segundo, amén de revisar toda la legislación,

principalmente las normas interna de los cuerpos y armas militares,

expurgándolas de los puntos de conflicto. Pero por el momento volver a las

Cortes (el proyecto de libertad religiosa salido del Consejo de ministros fue

más liberal que la ley elaborada por la Cámara) sería —opinaron— poco

procedente, aunque un decreto ley del Jefe del Estado, apoyado en sus

excepcionales prerrogativas legislativas, podría hacerlo, saltando el trámite de

las Cortes.

El criterio prevalente en la citada reunión del Comité Interconfesional fue que

estos problemas se. producían más por mentalidades estrechas, falta de normas

definidas y claras y prevención. Suspicaz frente a los no católicos, que por

mala voluntad. Así se juzgó eficaz instar a que sea la Iglesia católica quien

defina su posición; luego, sin descartar otras acciones de más largo alcance,

utilizar también la vía de la negociación y del contacto personal en los

conflictos concretos, ya que hasta ahora el 80 por 100 de los problemas se han

resuelto así.

INSTRUCCIONES CONCBETAS

En la reunión se expuso cómo hasta 1970 ó 1971 instrucciones concretas del

Estado Mayor Central del Ejército daban una salida airosa para todos a los

conflictos con motivo de la ceremonia de la Jura de la bandera: Este juramento

de los no católlcosrse tomaba sin ceremonial, en el despacho del jefe del

acuartelamiento o en la sala de banderas, pero con Idéntica fuerza de obligar.

Pero posteriores instrucciones o normas, así como consultas a la Comisión

Interministerial de Libertad Religiosa, y sentencias judiciales militares, han

resuelto que «la jura de la bandera es un acto de servicio del que no puede

eximirse a nadie». Los conflictos de libertad religiosa en las fuerzas armadas

se plantean también en otros tres frentes distintos pero conexos: la

discriminación «de facto» de quienes pretenden ingresar como voluntarios (seis

casos concretos de apartamiento en Aire o Marina una vez realizada la admisión

entre 1973 y 1974); el de quienes, por convicción religiosa, rehusan la

actividad los sábados (principalmente adventistas y hebreos), y los relacionados

con los profesionales (como los del sargento Oroz-co, Málaga, y el alférez

Talón, Tenerife).

ÚLTIMOS CASOS

Que el mismo mando militar desea resolver el problema parece evidente; que no

siempre encuentra cómo, también. Así se explica la diversa suerte corrida por

los protagonistas de los últimos conflictos con las juras de la bandera.

Mientras don Francisco Javier Gelabert (adventista) ha sido recientemente

sentenciado a tres años y un día de prisión militar, con la accesoria de destino

a Cuerpo de disciplina, por manifestar ante sus superiores en el C. I. R. de

Aléala de Henares que no se arrodillaría ante el toque de «rindan» en la misa de

la Jura de la bandera —desobediencia, artículo 328 del Código de Justicia

Militar—, el pasado sábado dos reclutas, don Juan José y don David Martínez (de

las Asambleas de Hermanos) Juraron su fidelidad a la bandera en el despacho del

coronel del mismo C. I. R., tras diez días de contactos, visitas y

conversaciones entre los familiares y las autoridades militares de la Reglón,

que finalmente comprendieron el problema.

No obstante, durante todo 1974 cinco Jóvenes evangélicos han sido sentenciados o

arrestados por no arrodillarse en la misa del día de la jura.

INFORMACIONES

 

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