Carta del cardenal Villot a las semanas sociales de Francia. 
 Debe haber autonomía entre la Iglesia y la comunidad política     
 
 Informaciones.    07/07/1973.  Páginas: 1. Párrafos: 9. 

CARTA DEL CARDENAL VILLOT A LAS SEMANAS SOCIALES DE FRANCIA

«Debe haber autonomía entre la Iglesia y la comunidad política»

CIUDAD DEL VATICANO, 7. (EFE.)_ La autonomía entre la Iglesia y la sociedad

política y el principio dé que la creencia es Incompatible con ciertas

ideologías, son reafirmados por e] cardenal Jean Villot, secretario de Estado,

en una carta dirigida ayer a las Semanas Sociales de Francia, inagurada en Lyon.

«Lias perspectivas .evangélicas, o simplemente un justo concepto del hombre, de

su naturaleza, de su relación con Dios, de su lugar en la c q m unidad, no

pueden coexistir con todas las ideologías política actuales, con la pertenencia

a no importa qué partido político, con la aceptación de todos los medios

propuestos» escribe el cardenal Villot, para quien «él Evangelio no es neutro ni

Indiferente».

«Cada cristiano —prosigue la misiva— debe esclarecer su conciencia a la luz de

la enseñanza social de la Iglesia y discernir con prudencia el compromiso

político que asegurara mejor la promoción integral de sus conciudadanos.»

Estas afirmaciones del secretario de Estado vaticano corresponden al tema

elegido por las Semanas Sociales de Francia «Cristianos e Iglesias en la vida

política», y dan lugar a que el cardenal llegue a la reflexión de que se tiende

«a buscar en todo problema una dimensión política», por lo que los Papas «hayan

multiplicado sus intervenciones para profundizar las bases doctrinales del

debate y para desarrollar las condiciones espirituales mediante las cuales los

cristianos y las comunidades cristianas podrían ejercer, en la. gran variedad de

situaciones en que se encuentran Implicadas, los discernimientos concretos que

conducen a la decisión y la acción». Recuerda el cardenal Villot la carta de

Pablo VI al cardenal Roy, especialmente sobre «lo específico de la aportación

cristiana para una transformación positiva de la sociedad», y subraya que las

Semanas Sociales pueden constituir un lugar de encuentro y confrontaciones».

«La Iglesia —afirma el secretario de litado— no teme las cuestiones exigentes

que le plantean las ciencias humanas auténticas, lúcidas en sus hipótesis, sus

métodos y sus resultados, capaces de cambiar sin cesar sus hipótesis

explicativas, confrontándolas a la evolución de los hechos y evitar así esquemas

simplistas.»

Considera que «la enseñanza social de la Iglesia acompaña a los hombres en su

búsqueda con todo su dinamismo» y aconseja que «basándose en una sana filosofía

y en una auténtica teología, os corresponde ayudar a los hombres de hoy a

reconocer, en la fuente de´ su libertad, sus dimensiones».

El cardenal Villot manifiesta que la Iglesia se satisface de la evolución para

superar «una centralización excesiva» mediante «los cuerpos íntermedios y el

principio de subsidiaridad», considerándola más conforme á la realidad humana

«que un totalitarismo del Estado frecuentemente provocado por el liberalismo o

reclamado por los conceptos colectivistas». Invita la carta a «afirmar la

autoridad política como una función necesaria al servicio de las libertades

solidarias, ya que también hoy es grande el peligro de descuidar las exigencias

del bien común».

A este respecto, el purpurado considera que la acción es más necesaria que

nunca, pues si «se manifiestan Justamente contra el concepto de un Estado

simplemente gestionarlo por una extraña inconsecuencia, en todos los

compartimentos del abanico político se asiste sobre cuestiones graves —el

aborto, por ejemplo— a un retorno potente del liberalismo individualista mas

radical».

7 de julio de 1973

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