Autor: Martín Descalzo, José Luis. 
   Una profunda reforma en la curia de justicia de la diócesis madrileña agilizará los procesos de separación y nulidad matrimoniales  :   
 En la actualidad el número de causas atrasadas superaba las dos mil y el plazo medio de tramitación se acercaba a los dos años. 
 ABC.    14/01/1973.  Página: 33-34. Páginas: 2. Párrafos: 15. 

LA IGLESIA EN EL MUNDO DE HOY

UNA PROFUNDA REFORMA EN LA CURIA DE JUSTICIA DE LA DIÓCESIS MADRILEÑA AGILIZARA

LOS PROCESOS DE SEPARACIÓN Y NULIDAD MATRIMONIALES

En la actualidad el número de causas atrasadas superaba las dos mil y el plazo

medio de tramitación se acercaba a los dos años

EL NUMERO DE TRIBUNALES SUBE DE CUATRO A DIEZ Y SE ESPERA QUE UNA CAUSA DE

SEPARACIÓN PUEDA VERSE EN UNOS TRES MESES

Uno de los problemas más discutidos, más importantes creadores de mayor malestar

en no pocas diócesis —y en las de las grandes ciudades más ampliamente--era el

de los tribunales ¿e justicia. Para la diócesis de Madrid el día de ayer marca,

una fecha, histórica en este campo.

Nada menos que 1855 causas de nulidad o separación matrimonial esperaban

sentencia —atascadas de años algunas— en los anaqueles de los cuatro secciones

judiciales de la Curia madrileña en el pasado mes de octubre. En la actualidad

esa cifra superaba ya las 2.000 El tiempo de promedio de duración de un proceso

de separación oscilaba entre año y medio y dos anos y medio. A veces una causa

esperaba durante años la sentencia. No es difícil imaginarse el infierno que

este prolongarse de las soluciones suponía para los difíciles problemas humanos

que estas causas implicaban, Y este atasco amenazaba con aumentar: fueran 563 en

1971 y la. cifra subió a 750 en 1972. El crecimiento de la ciudad y el visible

aumento de tensión en no pocos matrimonios venia a aportar un aumento de causas

y un cada vez más asfixiante atasco en la administración de la justicia.

¿Culpa de quién? Sería ingenuo e injusto buscar como «chivos .expiatorios a las

actuales encargados de la, administración de la justicia. Solo cuatro jueces

llevaban en Madrid esta tarea. En muchos casos quienes trabajaban en estos.

tribunales tenían tan corta remuneración que debían practicar el pluriempleo. La

compilación de tos procesos hacía que un expediente tuviera más de cien folios

de promedio y que hubiera causas con más de mil folios, que el juez debía

estudiar cuidadosamente antes de su sentencia. El resultado era que un juez

venta a dictar unas cincuenta, sentencias al año, doscientas entre los cuatro.

Si eran quinientas o setecientas las que se iniciaban, puede concluirse que el

atasco era cada día mayor.

El problema exigía, pues, un rápido y tajante replanteamiento si no quería

ampliarse la herida -que para muchos de los que planteaban estas causas suponían

sus mismos procesos de separación o nulidad. Eran muchas las quejas que exigian

un replanteamineto pastoral del problema en todos sus ángulos: replanteamiento

del estilo g los procedimientos usados, cambio o completación de las personas

encargadas de administrar justicia agilitación de los procesos, revisión de la

problemática económica que estos procesos suponían.

Todo este campo es el que afronta, el decreto firmado ayer por el cardenal

arzobispo de Madrid y presentado en rueda de Prensa a los periodistas -por los

tres sacerdotes —Javier Redó. Francisco Herrero y Al/redo Alvares— y .por los

dos seglares —profesores Iglesias y Cébanos— que han formado la Comisión que ha

elaborado la reforma que choca entra en picor.

1OS PRINCIPALES CAMBIOS

Sería imposible reproducir aval el amplio decreta y todos los comentarios que

precisaría. Señalaremos solamente, por ello. los datos más visibles y

significativos que el decreto del cardenal Enrique y Tarancón señala con la

reforma más importante hecha en este campo en diócesis española alguna. Serían

los siguientes:

1) Ampliacion del número de secciones del Tribunal de Justicia. Los cuatro

actuales se convierten en diez. En seis de duración permanente y carácteres

ordinario, a los cuales se añaden otros cuatro de momento para «desatascar» esos

das millares de causas atrasadas.

No sería imposible -el mismo cardenal lo reconocía así en charla con los

periodistas—que la experiencia demostrase que esos cuatro tribunales

extraordinarios terminaran también convirtiéndose en ordinarios, si la necesidad

lo impusiera.

2) Ampliación de los horarios y dedicación exclusiva de los jueces a su tarea.

La nueva curia de justicia funcionará mañana y tarde y no sólo en las mañanas

como actualmente.

á) Agilización de los procedimientos con creación de procedimientos sumarios que

podrían permitir que una causa de separación —que dura en la actualidad no menos

dé año y medio— pudiera resolverse en un plazo de tres meses. Esta agilización

se vería acentuada si en la reforma del derecho canónico en curso se admitieran

los nuevos tipos de procesos orales que, al parecer, se desean.

4) Un paso importante será también la mayor apertura en el personal a elegir

para los diversos cargos en la administración de justicia. Se utilizarán más

ampliamente los servicios del clero religioso. No sería imposible, en principio,

el que algún seglar pudiera ocupar el cargo de juez y ciertamente se

Utilizará personal femenino —especialmente religiosas—: para todas las funciones

para las que el derecho no exija la clericatura.

5) Una nueva figura importante será la del vicario judicial,

representante personal, con plenitud de delegación, del arzobispo en este campo.

El será quien Heve la coordinación de todas las tareas, quien —dejando a salvo

la independencia de cada juez en el ámbito procesal— vigile ara que, en todo

este campo, se acentúe «1 aspecto pastoral y la humanización de la justicia.

6) .Junto a esta figura del vicario judicial aparece la figura del secretario

de justicia, encargado de agilizar los procesos, de recibir las demandas en su

comienzo y distribuirlos, de informar y orientar a quienes desean iniciar un

proceso, para evitar inútiles pérdidas de tiempo y de dinero.

7) En el campo de lo económico, implantación de tarifas máximas, tanto

en las tasas judiciales (30.000 pesetas de tope máximo en las causas de

separación en procedimiento sumario y 50.000 en procedimiento- plenario)

como en los honorarios de procuradores, abogados y peritos.

á) Pero más importante que esta fijación de tarifas (que prácticamente quedan

situadas en los mismos precios que se fijaron hace quince años) es la ampliación

del concepto de «pobreza». Según la anterior reglamentación podían tramitar

gratuitamente sus causas aquellas personas que tuvieran ingresos familiares

inferiores a 7.000 pesetas. En la nueva reglamentación tendrán derecho a

tramitación gratuita todas las familias con ingresos inferiores a 15.000 pesetas

mensuales y tendrán derecho a una rebaja del 50 por 100 las que tengan ingresos

entre quince y veinticinco mil pesetas mensuales. Con ello se calcula que serán

gratuitas el 50 por 100 de las causas y que se tramitarán a la mitad de precio

otro 25 por 100.

Toda esta serie de cambios abiertos por el nuevo decreto justifican, creemos, la

afirmación de que en la vida judicial de-la diócesis de Madrid se inicia una

nueva etapa y que esta reforma cerrará uña de las heridas más comentadas,

discutidas y criticadas en los últimos años. Ojalá la práctica —y sobre todo el

acierto en la selección de personas cuyos nombramientos se esperan para las

próximas semanas— logre ver realizadas todas las esperanzas que el cardenal

arzobispo de Madrid ha depositado en esta reforma.—

J. L. MARTIN DESCALZO.

ABC. DOMINGO 14 DE ENERO DE 1973. EDICIÓN DE LA MAÑANA.

PAG. 34

 

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