Propone la conveniencia de una separación amistosa Iglesia-Estado     
 
 Informaciones.    07/04/1973.  Páginas: 1. Párrafos: 10. 

Propone la conveniencia de una separación amistosa iglesia – Estado

Don Manuel Fraga Iribarne dice también en el Instituto de Sociología Aplicada:

Lo más sensato es que ambas partes se tomen un tiempo de reflexión, y sin

ruptura ni denuncia vayan resolviendo los problemas más urgentes por acuerdos

parciales

• Hay que aceptar como un hecho irreversible el Vaticano II.

• Iglesia y Estado deben acertar a estar cada uno en su sitio.

"La Iglesia y el Estado deben acertar a estar cada uno en su sitio: la primera,

evitando confundir su magisterio con las opiniones temporales de algunos de BUS

miembros, y el segundo no cayendo en la trampa de confundir sus legítimos

Intereses con los de este o aquel sector que intente defender sus ideas o

Intereses eclesiásticos con los medios del poder civil." Esta es la conclusión

de la conferencia pronunciada ayer por el catedrático y ex ministro don Manuel

Fraga Iribarne, dentro de la II Semana sobre Sociología de la Religión,

celebrada en el Instituto de Sociología Aplicada en torno al tema del "Problema

concordatorio".

El conferenciante añadió que el problema concordatario español debe ser

considerado a partir de estos cuatro- supuestos: Aceptación del Concilio

Vaticano II como un hecho irreversible; aceptar, de buena fe, como católicos,

los principios- del Concilio sobre la relación entre la Iglesia y la sociedad

temporal, y, como españoles, partir igualmente de la realidad histórico-social

de la España de los años setenta; finalmente, como ciudadanos, asumir la

realidad política del régimen establecido y su legislación fundamental. Hay

sectores que se niegan a aceptar las dos primeras proposiciones, y otros que

rechazan las dos últimas. Sólo a partir de las cuatro .es posible un enfoque

serlo y realista de la cuestión.

Otro aspecto a tener en cuenta —añadió el señor Praga—es le realidad histórica

de que siempre, y no solamente en nuestro tiempo, ha habido conflictos y

tensiones entre la iglesia y el Estado. Estos conflictos han sido más frecuentes

desde el siglo XVI, al organizarse el Estado moderno, centralizado e

intervencionista en todas las esferas de la vida social, que fue desplazando a

la Iglesia de una serie de funciones, desde la beneficencia y previsión social

al registro del estado civil. Por eso la tensión máxima se- da en. los Estados

totalitarios, que llegan a pretender el monopolio de la misma vida espiritual.

LA IGLESIA NO REIVINDICA NINGUNA POTESTAD TEMPORAL

Hay, pues, que analizar los problemas permanentes de las relaciones de la

Iglesia y el Estado, y las cuestiones coyunturales. tos permanentes derivan de

la naturaleza y fines de la Iglesia y el Estado.

Después del Concilio, la Iglesia no reivindica ya ninguna potestad en lo

temporal, directa o indirecta; sienta como principio básico el de la libertad

religiosa, y por lo mismo acepta que las sociedades actuales, pluralistas en las

ideas religiosas ,y morales, regulen, en su propio derecho público, el fenómeno

religioso con arreglo a los deseos de su, mayoría, y a su propio concepto del

orden público, con la reserva de respetar el derecho natural y, en particular,

los derechos Inalienables, inherentes a la dignidad del hombre.

Para sí la Iglesia reivindica la libertad ´de enseñar la palabra de Dios; no la

niega á las demás confesiones y ofrece su leal colaboración a los Estados para

.la promoción de los intereses huma» nos en general. Aconseja a los seglares .

un serio compromiso temporal, con amplia libertad de opción en conciencia, y se

reserva el opinar sobre el orden moral y .social cuando lo requiera la salvación

de las almas y el apoyo a los derechos humanos fundamentales.

CADA VEZ, MENOS GRUPO DE PRESION

Así planteadas las cosas parece que la- Iglesia, como tal, se propone actuar

cada vez menos como "grupo de presión", y menos aún a través del "brazo secular"

de los partidos políticos oficialmente católicos, y tampoco desea convenir con

los Estados mutuos intercambios de privilegios y concesiones, sino que opta por

su libertad y una .acción general en el mundo.

En este contexto básico deben juzgarse los problemas coyuntura les de cada país,

y, en concreto, los nuestros. Estos derivan del rápido envejecimiento del

Concordato de 1953, el último importante de antes del Concilio, al que precedió

en sólo diez años, y del hecho, aún más Importante, de que el momento presente

contempla a la vez grandes cambios y evolución acelerada, lo mismo en la Iglesia

que en el conjunto de la sociedad española.

SEPARACIÓN AMISTOSA

En estas circunstancias, lo más sensato es que ambas partes se tomen un tiempo

de reflexión, y sin ruptura ni denuncia, vayan resolviendo -los problemas más

urgentes, por acuerdos parciales, qué vayan desmontando progresivamente el hoy

inviable esquema del Concordato, concebido más bien para una sociedad como la

que existía en el siglo XVIH. La independencia con colaboración en la España

actual quiere decir separación amistosa, sin perjuicio de un reconocimiento

especial del legado histórico.

Por último, el señor Fraga pasó revista a las principales cuestiones que deberán

considerarse en este proceso: libertad religiosa, confesionalidad, renuncia

mutua de privilegios, educación, cultura y comunicaciones sociales y dotación

económica. (Logos.)

 

< Volver