Autor: J. L.. 
   Libertad religiosa y libros no católicos  :   
 Hay que pasar de un estado de pasividad confiada a uno de responsabilidad alerta. 
 Ya.    03/02/1967.  Página: 32. Páginas: 1. Párrafos: 7. 

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LIBERTAD RELIGIOSA y LIBROS NO CATOLICOS

Hay que pasar de un estado de pasividad confiada a uno de responsabilidad alerta

La próxima promulgación, del estatuto do libertad religiosa en España .dará—ha

dado ya—ocasión a la fundación de editoriales y a la publicación de libros cuyo

objeto especifico sea la divulgación de doctrinas religiosas no católicas. En la

nueva situación, tales, libros no podrán,-por hipótesis, ser considerados

ilegales ni en cuanto a su tirada ni en cuanto a su difusión; la censura oficial

no podrá actuar sino en circunstancias, más bien improbables, en que violen las

justas exigencias del orden público o disposiciones generales de la ley de

Prensa e Imprenta, comunes a todos los españoles.

Eso plantea en nuestro país una situación editorial nueva, frente la que

conviene adoptar no respuestas inadecuadas y extremistas, sino razonables y

eficaces. La libertad religiosa es un avance querido por el Concilio, regulado

por acuerdo entre la jerarquía y el poder civil y sinceramente acogido por la

conciencia pública. Pero sorprende al pueblo español, e incluso a mucha parte de

sus clases intelectuales, en el mismo difícil trance en que les deja la

supresión del "índice de libros prohibidos": en el de asumir la responsabilidad

personal de distinguir entre autores y lecturas, falto ya de la tutela que

representaron la prohibición eclesiástico y la censura estatal.

EN periodos españoles más o menos turbulentos, no han faltado los libros

impregnados do ideología no católica y editoriales expresamente dedicadas a

combatir con la Iglesia; pero lo hacían en el orden filosófico, -político,

literario o cultural en general. El libro religioso, el de mayor venta

tradicional en España, podía "a priori" considerarse católico, y venderse o

leerse distribuido por millares dé típicas pequeñas librerías religiosas en toda

nuestra geografía.

Ahora, los primeros llamados a error pueden ser esos mismos libreros católicos,

tentados de poner en su vitrina todo libro de atractiva presentación y sugerente

título religioso, avalado tal vez por los grados teológicos o jerárquicos de su

autor. En adelante puede tratarse, y en nuestra propia página do critica tunemos

ya ejemplos de ello de escritores, colecciones y editoriales no católicas y

hasta no cristianos, cuyos libros no pueden ser indiscriminadamente

distribuidos. Ir formando un fichero, hoy Inexistente por innecesario, dé

editoriales y autores no católicos parece dé urgencia.

EN mayor desamparo está la generalidad del público, que en loa primeros tiempos,

tendrá hasta el aliciente de la libertad recién estrenada. Dogma, moral e

historia pueden ser insensatamente sacudidas si no hay disciplina por parte del

lector y eficaces servicios de orientación bibliográfica por parte de quienes

pueden, redactarlos. Tenemos a te: vista el catálogo de unía nueva colección

cuyos tres primeros titulas son protestantes.

Repetimos estar sinceramente de acuerdo con la idea general de libertad

religiosa y los derechos editoriales que implica, incluso si en ocasiones sirve

para sembrar cizaña. Si nuestros dirigentes no se duermen, el régimen de

libertad con sus peligros hará :pasar al catolicismo español de un estadio de

pasividad confiada, a uno de responsabilidad alerta.´Nos vendría bien de -cara

a. la nueva época de la Iglesia y del mundo.

Pero lealtad y juego limpio. Si la ley va a reconocer al anglicano o al baptista

el derecho legal a dar testimonio escrito dé su fe, eh esa concesión no puede

esconderse é5 derecho a .difundirla, haciéndosela pasar al lector de la calle

como el fuera fe católica.. ¿No exigen e1 espíritu ecuménico o la simple ética

que las editoriales y colecciones, al menos en esté, período, inicial, se

identifiquen de alguna manera al público y eviten la turbiedad y el equívoco?

J. I.

 

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