Autor: Carandell, Luis. 
   Señora Zarandeante     
 
 Informaciones.    15/04/1971.  Páginas: 1. Párrafos: 1. 

Por luis CARANDELL

SEÑORA ZARANDEANTE

LLEGA- de un pueblo de Santander una noticia según la cual la esposa del

alcalde, molesta por el contenido de la homilía, que acababa de pronunciar el

cura del pueblo, lo espera a la salida de misa, lo agarra, por las solapas de la

chaqueta y lo zarandea sin encomendarse a Dios ni al diablo. Dejo de lado las

implicaciones teológicas y políticas que pueda tener la noticia y me fijo en e1

hecho de que sea precisamente la esposa del señor alcalde la zarandeadora, En

España existe desde antiguo la tradición de la mujerr brava que, por cuenta de

su marido, toma medidas más radicales de las que él tomarla para enfrentarse con

las dificultades. Es esta una derivación del latente matriarcado español, un

matriarcado, hay que decirlo, que no supone lo que acora se llama la promoción

de la mujer, sino todo lo contrario que evita p tiende a retardar esa promoción.

Todos hemos oído hablar de «la embajadora, «la alcaldesa», «la concejala», y

estos títulos no significan —en este caso— que las señoras que los llevan sean

por si mismas embajadores, alcaldes o concejales, sino que se utilizan para

designar a las aguerridas esposas de esos empleos públicos. Con la alcaldesa de

La Vega de Pas, en Santander, ha ocurrido una cosa asi.

Parece ser que el cura, en su homilía, había hecho una referencia a la profesión

de los veterinarios, que su marido ejerce, Y ella, ni corta ni perezosa,

defiende sus Intereses recurriendo al espectacular zarandeo.

Esta actitud estentórea de las señoras españolas me hace recordar siempre la

frase que le oí una vez a un diplomático al hablar fie un compañero siayo que le

había «quitado» el cargo de consejero de Embajada en Paria, que él apetecía.

Dijo: «A ntf no me da miedo Manolo en París. A mi lo que me asusta «s Cristina

en el escalafón.*

 

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