Autor: Arias Navarro, Carlos. 
 Arias Navarro anunció las asociaciones políticas. 
 Este Estatuto no pretende romper nada ni hacer tabla rasa de nada     
 
 ABC.    03/12/1974.  Página: 31-32. Páginas: 2. Párrafos: 30. 

ARIAS NAVARRO ANUNCIO LAS ASOCIACIONES POLÍTICAS ESTE ESTATUTO NO

PRETENDE ROMPER NADA NI HACER TABLA RASA DE NADA

Supone el paso preciso que debe darse en el momento presente

LA EXPERIENCIA NOS PERMITIRÁ, CON SUCESIVOS PASOS, IR COMPLETÁNDOLO EN LA

MEDIDA QUE LA CONVENIENCIA NACIONAL LO VAYA ACONSEJANDO

El país requiere ya, ineludiblemente, una mayor amplitud de la vida política

NO PODEMOS IGNORAR LA EXISTENCIA DE UN AFÁN DE PARTICIPACIÓN

ENORMEMENTE CONSTRUCTIVO

Anoche, ante las cámaras de Televisión Española, en su telediario de las once de la noche, el presidente

del Gobierno, don Carlos Arias Navarro, pronunció la siguiente alocución respecto al anteproyecto de

bases del Estatuto Jurídico del Derecho de Asociación Política:

Deseo en esta primera ocasión, en la que tengo la oportunidad de dirigirme, a través de la televisión, a

todos los españoles, saludaros muy sincera y cordialmente. Mi presencia esta noche en vuestros hogares

responde a la necesidad que siente todo gobernante de comunicarse directamente con el país para

informarle de aquellos acontecimientos de mayor relieve del quehacer nacional. Voy a hablaros, con un

sentido realista de la situación, de nuestro desarrollo político de cara al futuro, partiendo de un presente en

paz que es el principal legado que ofrecemos a las nuevas generaciones.

El 12 de febrero de este año presentaba a las Cortes Españolas las grandes líneas políticas que

correspondían a la acción del Gobierno. Entonces, prometimos un proyecto de ley de Régimen Local que

acentuase la participación de los ciudadanos en la gestión de los intereses locales; ofrecíamos igualmente,

que la independencia de la Cámara legislativa adquiriría matices más acusados mediante la elaboración

del proyecto de una ponderada ley de incompatibilidades parlamentarias. Y nos comprometíamos,

también, ante la Nación en la tarea de la continuación evolutiva del desarrollo político, de forma que

permitiese una participación de acuerdo con la realidad actual de nuestra Patria, cuyos cambios

económicos y sociales han sido tan profundos. Esto se materializaría en un estatuto jurídico del Derecho

de Asociación Política, de cuyo proyecto, por su importancia intrínseca y por su futura significación, me

ha parecido obligado daros cuenta personalmente y porque constituye la culminación de la primera etapa

del programa del Gobierno.

EL ESTATUTO, ANTES DE FIN DE AÑO

Se remitieron a las Cortes, dentro de los plazos prometidos, los dos primeros proyectos de ley y antes de

finalizar el año estará ultimado el estatuto jurídico del Derecho de Asociación Política, cuyo anteproyecto

de bases se está distribuyendo a todos los consejeros nacionales y sobre cuyo texto ha de basarse el

correspondiente debate y pronunciamiento del Pleno del Consejo Nacional que ha de celebrarse dentro de

unos días.

Por razones de prudencia y discreción respecto de un tema importante sobre el que ninguna presión

exterior debe conturbar el juicio y la opinión de quienes han de pronunciarse sobre él y hasta por una

elemental delicadeza hacia los consejeros y el propio Consejo, no me parece oportuno anticipar ni

comentar aspectos concretos del proyecto al que me estoy refiriendo.

Pero sí quisiera hacer algunas consideraciones de carácter muy general que desearía llegaran a todos los

españoles, en la seguridad de que responden a motivaciones que han sido profunda y honestamente

sopesadas.

Desde aquel 12 de febrero en que anuncié el estudio y redacción de este estatuto para promover la

ordenada concurrencia de criterios conforme a los Principios y Normas de nuestras Leyes Fundamentales,

ha habido amplia expectación y se han producido toda clase de especulaciones que, en algún caso, han

llegado al especticismo sobre la viabilidad de la promesa. Ello es perfectamente natural tratándose de algo

que va a conformar nuestro futuro desarrollo político.

Durante todo este tiempo, la Prensa, los medios de comunicación, los teóricos del derecho político y los

hombres políticos mismos, han venido tratando el tema en tribuna abierta, con la responsabilidad y la

seriedad que corresponde a un recto ejercicio del derecho a la libertad de expresión. Quiero agradecer

aquí esta colaboración que ha conseguido canalizar alternativas, airear temáticas y estudiar el problema

desde todos los posibles puntos de vista, facilitando al país la comprensión de tan importante tema a la par

que se ejercía una saludable crítica constructiva.

ILUSIONADA ESPERANZA

El proyecto de estatuto supone el paso preciso, con clara e ilusionada esperanza, que debe darse en el

momento presente, de acuerdo con la realidad española de nuestros días.

Sé muy bien que este paso a algunos les parecerá excesivamente corto y a otros se les antojará

excesivamente largo. Quisiera decir, desde el respeto que me merecen todas las posiciones bien

intencionadas, a los segundos que no podemos ignorar la existencia de un afán de participación

enormemente constructivo por parte de varias generaciones de españoles que desean que su voz se

escuche y que sus planteamientos se consideren dentro de ese quehacer común que consiste en servir

lealmente los supremos intereses de la Patria. Y a los que les parezca tímido les pediría, con el mismo

respeto, que consideren hemos recibido un legado histórico, el legado de la paz de Franco, que sin

distinción de clases ni de credos, ha beneficiado a todos los españoles y hecho posible un cambio radical

de la sociedad española. Por eso este estatuto no pretende romper nada ni hacer tabla rasa de nada; recoge

un concepto social real y palpable que es el de la España de hoy; de una España que pide un mayor

protagonismo político y una más amplia participación como derecho y obligación de los españoles.

COMPRENSIÓN Y GENEROSIDAD

El proyecto de estatuto convoca al ejercicio del derecho de asociación a todos los españoles de buena fe

que se muevan en el amplísimo ámbito de respeto a nuestras Leyes Fundamentales. En ese responsable

afán os pido comprensión y, sobre todo, generosidad, tales, que permitan, incluso abdicando de lo que no

es esencial, contribuir al nacimiento de una ilusión que la experiencia nos permitirá con sucesivos pasos,

firmes y seguros, ir completando en la medida que la conveniencia nacional, suprema meta que a todos

nos inspira, lo vaya aconsejando.

LLAMADA A LA JUVENTUD

Esa apelación a la generosidad, quisiera dirigirla muy especialmente a la juventud, pues sé que es el

lenguaje que siempre ha entendido y en el que nunca ha faltado su respuesta. Y me interesa recordarles

que otras generaciones, también jóvenes, ilusionadas y generosas, que recibieron una España bien distinta

de la actual, contribuyeron con su sacrificio a dar, también, la respuesta que en aquel momento era

precisa.

REFORZAR NUESTRA CONVIVENCIA

El estatuto, dado el marco y la realidad en que se proyecta, es una llamada de bienvenida al futuro y

reflejo de la seriedad, ponderación y responsabilidad de cuantos han intervenido en su redacción. La

dinámica de nuestro país ha de sincronizarse con el ritmo de nuestro tiempo y con la exigencia de reforzar

nuestra convivencia. Esta convivencia política es el valor al que queremos servir. Ese es el marco en el

que situamos la evolución que los españoles de buena fe anhelamos.

Lo dijimos el 12 de febrero y hemos de repetirlo ahora: lo que intentamos es anudar pasado y futuro,

tendiendo los puentes para transitar con serenidad, seguridad y holgura entre uno y otro.

Y pido especialmente respeto al texto que está en el telar. Que no se saque de su quicio por pura

frivolidad, que no se incurra en prematura e imprudente crítica corrosiva sin analizar con espíritu

equilibrado todas las posibilidades que el proyecto encierra. Este estatuto será perfectible y su propia

andadura hará camino.

En nuestra accidentada historia se ha demostrado que es infinitamente más eficaz el paso seguro,

paulatino y firme, que el salto espectacular e incierto que casi siempre se convierte en retroceso. En esta

andadura destacan, como sabéis, estos últimos treinta y cinco años guiados por la mano segura y firme de

Franco, que ha hecho posible algo que nos parecía imposible a los españoles, y esa gozosa realidad de la

paz española queremos que sea en su continuidad el tributo y homenaje a su excepcional magistratura.

ETAPA TRASCENDENTE

Estamos en una etapa de gran trascendencia para ese futuro-presente de la vida nacional, cuando el país,

que ha experimentado grandes cambios económicos, sociales y culturales, requiere ya, ineludiblemente,

una mayor amplitud de la vida política. Amplitud, evolución y perfeccionamiento que se inscriben en la

trayectoria de las últimas décadas y que vienen a coronar el más importante y dilatado período de

convivencia nacional.

Cuando la crisis mundial se nos presenta con toda su trágica y brutal realidad, cuando asistimos a un

cambio de formas de vida, de pensamientos y de conductas, quiero ser quien haga la primera solemne y

sincera llamada a vuestra activa participación en el proceso de reforzamiento de la sociedad española que

el estatuto significa. Queremos dotar a España de un instrumento de participación individual y

comunitario que permita, precisamente, articular sus defensas morales, espirituales y sociales para

compensar sus propias tensiones y arritmias de una forma consciente y responsable.

UNA NUEVA ETAPA EN EL DESARROLLO POLÍTICO

El estatuto va dirigido a vosotros, hombres y mujeres de España, que sentís el deber de comparecer

activamente en todos los órdenes de la vida de la comunidad y será un instrumento útil y eficaz si se

emplea sin apartarse de estos objetivos. Estoy seguro que va a ser así y con esa garantía, que vosotros

respaldáis, significará un paso prudente e importante para abrir una nueva etapa histórica en el desarrollo

político. Como jefe del Gobierno apelo a vuestro buen sentido y responsabilidad.

Creo que el proyecto en sí es una importante consolidación del proceso democrático de la Nación, de

nuestra España de ahora y del futuro, que en su día está llamado a conducir el Príncipe de España.

Para este país de hoy, de mañana, anuncio ahora las Asociaciones Políticas, que facilitarán el gran

consenso nacional que habrá de expresarse en forma de participación reflexiva y crítica.

En la medida en que las Asociaciones sirvan para vertebrar y solidarizar a los españoles en torno a

nuestros problemas colectivos; para permitir la activa comparecencia de los grupos desde su propia

identidad, en un marco de tolerancia, pacífica competencia, respeto mutuo y sometimiento a la Ley; para

activar el protagonismo y para hacer más fiel y veraz el reflejo de la opinión nacional en las

instituciones... En la medida en que todo ello se cumpla, se habrán obtenido los frutos que esperamos y

que demanda el bien común de la Nación.

Y voy a terminar. A vosotros, que reunidos ahora en familia, después de una jornada de trabajo,

comentáis junto a vuestros hijos las incidencias del día, he querido hablaros, alegando por igual la

tentación del triunfalismo como la de silenciar las dificultades que acechan en todo camino que merezca

la pena ser recorrido; he querido hablaros con esperanza, con ilusión y con confianza.

Os aseguro la sinceridad de mi propósito; os ruego que creáis en la buena fe de mis intenciones. Lo que,

en definitiva, os estoy pidiendo es confianza y fe ante el tema asociativo que os anuncio; confianza y fe

en la moderación y en la prudencia con que intentamos construir el pluralismo político futuro; confianza y

fe en la España de ahora y en la España del futuro, que sólo será lo que vosotros, el pueblo español,

ambicionáis.

Gracias por vuestra benevolencia al aceptarme en la intimidad de los hogares. Que Dios os conceda a

todos cuantos bienes deseáis, y que nos ayude a los españoles a hacer de nuestra Patria la Nación que

todos queremos.

Muy buenas noches.

 

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