Autor: Ceballos, Hernando De. 
   Previa censura y prohibición de libros eclesiástica  :   
 Una interesante tesis de don Pablo León Murciego, canónigo penitenciario de la Catedral de Ibiza. 
 ABC.    26/07/1960.  Página: 89-90. Páginas: 2. Párrafos: 26. 

ABC. DOMINGO 26 DE JUNIO DE 1960. EDICIÓN DE LA MAÑANA. PAG. 89

PREVIA CENSURA Y PROHIBICIÓN

DE LIBROS ECLESIÁSTICA

Una interesante tesis de don Pablo León Murciego, canónigo penitenciario de la

Catedral de Ibiza

El semanario "El Español" ha publicado en su último número una entrevista con el

Sr. León Murcicgo, autor de una tesis sobre "La previa censura y prohíbición de

libros eclesiástica", de la que, por su gran interés, producimos los párrafos

más interesantes:

El Dr. D: Pablo León Murciégo, de Astórga, y actualmente canónigo penitenciario

de la Catedral de Ibiza, acaba de ser creado "doctor in utroque jure" por la

Pontificia Universidad Lateranense, después de Haber defendido brillantemente su

tesis sobre "La previa censura y prohibición de libros eclesiactica".

El Dr. León Murciego (dos veces doctor, una licenciado y otra maestro) es. un

conocido escritor, y son famosas, entre otras publicaciones suyas,"La lectura"

(germen de su tesis), "Grandezas de España" y Sicología sugestivo-terapéutico-

moral". Ha colaborado en diversos diarios y revistas de España y de la

Argentina, y ha pronunciado numerosas conferencias en España, Portugal y la

misma República del Plata, en la que produjeron gran impresión sus magníficas

lecciones de "sicoterapia" aplicada", que dio, principalmente, en ,1a Facultad

de Odontología y en el Instituto de Radiología y Fisioterapia de Buenos Aires,

tanto, que diferentes centros científicos le otorgaron cinco diplomas en 1954.

Tiene trabajos de investigación tan interesantes como "Los refranes fisiológicos

castellanos" (su tesis para el doctorado en Filosofía y Letras)."Los cementerios

en España" (legislación canónico-civil), presentada para la licenciatura en

Derecho Canónico, en Salamanca, y "Los fenómenos misteriosos del siquísmo", por

no citar otros.

Después de realizar su licenciatura de Derecho Canónico en la Pontificia

Univesidad de Salamanca, viene a Roma, y en la Pontificia Universidad

Lateránense, en dos años cürsa todo el Derecho Civil y restantes disciplinas

del doctorado canónico, presentando su famosa tesis, que causa sensación en la

memorable jornada de la defensa, y ahora, al publicarla. Dado el feliz éxito de

su tesis en los ambientes eclesiásticos, de Roma, hemos querido tener una

entrevista con el Dr. Murciego para .El Español, entrevista que recoja las

razones, fundamento y eco de su tesis, que le ha valido el alto elogio de una

autoridad tan destacadísima como el cardenal Ottaviani.

—¿Está usted contento, después de las fatiga que suponen ambos Derechos, del

resultado de sus estudios en la Pontificia Universidad Lateranense?

—No. sólo estoy contento, sino satisfechísimo. Caí en la cuenta.de lo que

significaba estudiar en dicha Universidad el último día de clase, cuando el

profesor de Derecho Penal Comparado, Sr. Corsánego, lleno de profunda emoción,

se despedía de nosotros, nos afirmaba que "haber estudiado en la Universidad

Lateránense era un verdadero don de Dios", y con enternecedoras palabras nos

suplicaba ejercieramos el Derecho con verdadera justicia y equidad, prefiriendo

antes perdonar a noventa y nueve culpables que condenar a un inocente.

—¿Por qué eligió usted precisamente este tema?

—Esa misma pregunta me la dirigió el día de la defensa el director de mi tesis,

D. Ovidio Cassola. Le contestó como le contesté a él: Por su misma

trascendencia; porque creo que si el mundo va mal, es por los malos escritos,

libros y publicaciones; el mundo se pierde, a mi juicio, por las malas lecturas.

El Padre Santo actual se distingue "como defensor de los derechos de la Verdad y

de la Justicia" frente a la ilimitada licencia de imprenta, que campea fuera de

España, y que lleva a la ruina moral a tantos países infectados por, la libertad

naturalista y liberal, derivada del protestantismo, racionalismo, liberalismo,

masonería y marxismo, enemigos radicales del Derecho natural y del divino,

positivo y eclesiástico.

—Según eso, ¿cuál es el verdadero concepto de libertad que usted admite, y cómo

piensa Usted que se puede conciliar o conjugar con los derechos de la Verdad y

los deberes relativos al entendimiento ?

—Me ha hecho usted justamente la pregunta fundamental en la materia. Como

católico y teólogo, formado en la filosofía y teología católica que es, en su

forma mejor, la teología , tomista, yo no puedo tener otro concepto de

"libertad" que el de Santo Tomás de Aquino: "vis electiva mediorum servato

ordine finís", o sea, la libertad moral de poder elegir, entre los medios, los

más idóneos a convenientes al hombre, a fin de que como criatura racional

inteligente y libre pueda conseguir mejor el desarrollo debido a su

entendimiento, a su voluntad, al don prestantisimo de ser dueño de sus acciones

y poder, en el orden moral, moverse sin contradecir las leyes de Dios y de su

Iglesia y, en definitiva, poder • así alcanzar su ulterior felicidad. O como

digo en mi libro "Grandezas de España", en "amar sin pecado la verdad, la bondad

y la belleza". La libertad físico-naturalista, que, en fin de cuentas, niega a

Dios y diviniza al hombre, o mejor decir, lo embrutece, rebajándole a inferior

nivel que los hombres, es precisamente lo más opuesto a la verdadera libertad.

El hombre, por ser inteligente, se mueve en un mundo moral; está sujeto a la ley

natural, expresada en los Diez´ Mandamientos y, ni como ser racional ni como ser

moral, puede, sin degradarse, defender y practicar una libertad fisico-

naturalista-liberal, que contradiga a la ley natural, a la divino-positiva y

eclesiástica y qué se oponga a los deberes que, como ser racional, tiene.

La libertad, en buen terreno moral, no puede ni debe jamás estar en

contradicción con los derechos de la Verdad y de la Justicia. En el universo

todo está sometido, a leyes y no podía estar exento de ellas nuestro

entendimiento, nuestra razón humana, que forma la cúspide y el remate de ,1a

creación terrena.

La transgresión de las leyes ,y principios por que se rigen, produce "el error",

mal terrible del espíritu; y la conculación de las normas por que se regula la

voluntad y el libre albedrío "produce el pecado", que es el mal moral,

enfermedad: y ruina del hombre, como ser libre, frente a la verdad de la vida y

frente a la verdad de la justicia; pues que, según Santo Tomás, "la verdad de la

vida" se dice, particularmente, según que el hombre en su vida cumple aquello a.

que se ordena por el entendimiento divino; "y la verdad de la justicia", según

que observa aquello que debe a otro según el orden de las leyes.

LA VERDADERA LIBERTAD

Prescindir de la verdadera libertad moral y quererse gobernar por la físico-

naturalista-liberal, es querer que la mente, con libertad de perdición, asienta

a las opiniones falsas y la voluntad asuma el mal y se lo aplique. "No es justo

ni equitativo—dice León XIII en su encíclica "Inmortals Dei"—"querer poner en la

mente y en los ojos de los hombres las cosas contraria a la verdad y a la

virtud:" No servir a los errores y a las malas pasiones —déspotas horribles—es

verdadera libertad, sino esclavitud y licencia; pues la madre y custodia mejor

de la libertad es la verdad. Ya lo dijo Cristo: "Veritas libérabit vos" ("La

verdad os hará, libres"). "La libertad de pecar" no es esencialal libre

albedrío, sino una imperfección de la voluntad a la manera que si una locomotora

tuviese, por hipótesis, la libertad, sería ciertamente para ella una honra y

distinción el poder correr más o menos velozmente por todos los ferrocarriles de

la tierra, pero sería para ella una imperfección la posibilidad y el hecho de

descarrillar.

Por eso no es la libertad de contrariédad (la de poder inclinarse al bien y al

mal) la verdadera libertad; sino, "la de especificación" (por la que se quiere

un bien dado, ó no se quiere).

Dios es libre y no puede pecar; los ángeles--son libres y, como ya gozan de la

visión beatífica, no pueden no amar a Dios; y. el hombre será, en este lugar de

prueba, tanto más libre, cuanto más alejado esté del error y de la maldad y más

se aproxime, con la elección de lo mejor para su ser y facultades, a los ángeles

y a Dios. Pero será tanto menos libre cuanto más se aparte de 3a verdad y del

bien, que son los objetos de sus dos principales facultades, la inteligencia y

la voluntad. A la manera que la salud del cuerpo será

mejor cuanto mayor sea la armonía de sus funciones, más sanos los alimentos,

mejor la asimilación de sus células y más perfectos sus órganos "y tanto se

apartará en ella cuanto más se quebranten las leyes a que deben someterse y

mayores sean las lesiones monstruosidades, perturbaciones y venenos, o sea

cuanto más enfermo se encuentre y en mayor peligro ponga su existencia; asi

también y, por modo más subido, ocurre en la vida intelectual y en la esfera

moral, a que pertenece el hombre por las facultades que lo distingue y lo eleva

sobre el mundo físico, el vegetal de las plantas y el irracional de los brutos,

pues que, no porque tenga el poder físico de blasfemar, matar a sus padres,

violar doncellas, calumniar al prójimo: y quitarse la vida, deja de ser acciones

indignas de su naturaleza racional, la injuria a Dios, el parricidio, la

fornicación, la calumnia y el suicidio, con las cuales se arruina y da muerte a

su verdadera libertad.

LA LIBERTAD Y LA PAZ QUE SE DISFRUTAN EN ESPASA

—Entonces, ¿cómo ve usted, doctor Murciego, el ejercicio de la libertad en

España, especialmente en el campo de la información ?

—Pues muy sencillo. Y usando el mismo lenguaje absoluto que los que más atacan,

contesto así: "España es la única nación en que existe la libertad." Y ante la

cara de asombro (me ha pasado muchas veces) que pone el interlocutor, yo añado:

"Entendámonos, señor. Si usted entiende por libertad la físico-naturalista-

liberal, o sea, la de contrariedad, la de mentir, calumniar, escandalizar,

injuriar al Papa o a nuestro Caudillo, pongo por ejemplo, esa libertad, o, por

mejor decir; licencia e inmoralidad, libertinaje, no la tenemos ni la queremos

tener. Pero si por libertad se entiende, como se. debe entender, la de

especificación, que enseña Santo Tomás de Aquino, o sea la preciosa, virtud o

fuerza moral, racional y digna de poder elegir, entre los medios, los más

idóneos y honestos a los fines del hombre señalados por Dios, entonces yo le

digo a usted, señor, que ésa la tiene España, y únicamente ella; entre las

naciones cultas, a mi modo de Ver. La paz, que es, según definición de San

Agustín, "tranquilidad en el orden", es fruto exclusivo de los individuos y de

las naciones que buscan el Reino de Dios y su justicia, o sea, de los que

cumplen la ley natural, la divino positiva y eclesiástica y la civil cuando

deriva de ellas, o sea, cuando es justa. Pues bien, esa paz y esa legislación,

con la perfección lograda después" de nuestra Cruzada, "sólo existe en España".

Por eso, con razón ha dicho nuestro Caudillo que nosotros no queremos la

libertad con anarquía", sino la libertad dentro de la autoridad y del orden, que

es como decir la libertad moral de especificación, única, verdadera y sana si el

hombre quiere vivir y moverse con dignidad en su propio terreno, que es el de la

Moral, el de la Verdad y el Bien.

Por lo cual no debemos dejarnos impresionar por lo que se escriba en el

extranjero ni por las objeciones que nos pongan los hijos del liberalismo, de la

masonería y de las sectas marxistas. A la manera del gran Felipe II, nuestro

católico y prudentísimo Bey, meritísimo de la civilización cristiana, debernos

cerrar contra el enemigo común, que es hoy el. mismo que el del siglo XVI, y

combatir, sin tregua ni descanso, todos unidos, la batalla de las ideas

declarada contra nosotros, recordando aquellas palabras dé la Escritura: "Lucha

por la verdad hasta la muerte y Dios te ayudará."

Nuestro Caudillo ganará—estoy seguro de ello—,como ganó la batalla de las armas

y la batalla de la paz, también ésta de las ideas—la más terrible y universal—,

como campeón que es entre los príncipes cristianos.

—¿Qué impresión —para terminar— ha cansado su tesis en Roma y, en especial, en

la Pontificia Universidad Laterranense.

—Pues. ¡qué quiere que le diga! Muy buena. Ha sido un acontecimiento. Aplaudida

la defensa, elolgiada la tesis por profesores; reseñado el libro por "L´

Osservatore Romano" del 3 de abril con la gaceta o recensión bibliográfica, el

eco ha corrido.

Sé también que la Prensa española se ha ocupado de ella. Creo que Radio París ha

desempeñado el papel de mi Aristarco. Y para colmo de -satisfacción, Radio

Vaticana, en su emisión para España, el jueves 7 de abril, dio un juicio tan

hermoso que doy por bien empleados, ante él, todos los esfuerzos y fatigas

pasados, y que con verdadero entusiasmo he dedicado a la mayor gloria, de Dios,

al bien del Catolicismo y de la Patria. Radio Vaticana se hizo eco también. Le

ha entregado su libro al Papa.—Hernando DE CEBALLOS.

 

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