Bula de erección de la archidiócesis de Madrid-Alcalá     
 
 ABC.    30/04/1964.  Páginas: 1. Párrafos: 4. 

BULA DE ERECCIÓN DE LA ARCHIDIOCESIS DE MADRID- ALCALÁ

El documento pontificio por el que se erige en archidiócesis a la diócesis de

Madrid-Alcalá dice así:

Pablo obispo, siervo de los siervos de Dios, para perpetua memoria. Ha sido

siempre costumbre y práctica de los Romanos Pontífices honrar con documento

solemne aquellas iglesias catedrales que, venerables por ,su antigüedad,

ilustres por sus monumentos, preclaras por la fe y nobleza de los cristianos,

sobresalieron por sus extraordinarios merecimientos para con la Sede Apostólica.

Y como esto puede afirmarse también de la Diócesis de Madrid, hemos determinado

elevarla al honor y dignidad de Sede Arzobispal. Porque Madrid, muy grande y

opulenta ciudad, fecunda en estudios y obras de apostolado, cabeza de España,

sede de los gobernadores de la nación, situada junto al río Manzanares y en

Castilla la Nueva, ha sido honrada durante muchos siglos no sólo por los hechos

de los Reyes Católicos, sino también por los de los santos esposos Isidro

Labrador y María de la Cabeza, y también por los de otros varones eclesiásticos.

A lo que hay que añadir la grandeza desde mucho tiempo reconocida de las artes

liberales y de la ciencia en estudios sagrados y profanos que sobradamente

atestiguan las obras de muy excelentes artistas, los numerosos templos notables

por su amplitud y magnificencia.

Oídos, pues aquellos a quienes este asunto interesa, en virtud de nuestra

suprema y apostólica autoridad elevamos a la Diócesis de Madrid al grado de

Iglesia arzobispal con los derechos y privilegios pertinentes. La separamos de

la jurisdicción metropolitana de la iglesia de Toledo y la declaramos sujeta a

la Sede Apostólica, sin asignación alguna de obispos sufragáneos. Por tanto,

señalamos al prelado matritense con el título arzobispal con ios derechos y

privilegios correspondientes, entre los que recordamos éstos: que puede usar el

Sagrado Palio, pero solamente después que lo haya pedido y obtenido del Sagrado

Consistorio y ser precedido de la Cruz, según las normas litúrgicas. Elevamos

también al cabildo de canónigos al honor de título arzobispal con los derechos y

privilegios que competen a tales cabildos de canónigos.

Cuide de ejecutar esto que, hemos mandado nuestro venerable hermano Antonio

Riberi, arzobispo titular darense y nuncio apostólico en España, a quien damos

facultad de delegar en otra persona, con tal que sea sacerdote. Mas el que

hiciere y terminare este asunto cuide de redactar los documentos acostumbrados v

de remitirlos cuanto antes a la Sagrada Congregación Consistorial. Queremos que

esta Constitución sea eficaz ahora y haya de serlo en el futuro; .de tal manera

que aquellas cosas que. en ella se han decretado obtengan su fuerza y sean

guardadas por aquellos a quienes se refieren. Ninguna cosa decretada en

contrario puede oponerse a la eficacia de esta Constitución, ya que por medio de

ella derogamos todas. A nadie además sea permitido romper o violar estos

documentos de Nuestra voluntad. Es más, a los ejemplares de esta Constitución,

impresos o manuscritos, que lleven el sello de la legítima autoridad

eclesiástica y que hayan sido firmados en oficina pública, ha de darse en

absoluto la misma fe que daría a este documento si se presentase.

Dado en Roma, junto a San Pedro, el día 25 de marzo del año del Señor de 1964,

primero de Nuestro Pontificado. Firmado Santiago Luis Card. Copello. Canciller

de. la S. R. I.—Carlos. Card. Confalonieri, secretario de la S. Congr. Consist.—

Francisco Tinello. Regente de la Cancillería Apostólica.—César Federici, Prot.

Apos. Juan Calleri. Prot. Apost. Expedida el día 18 de abril, del primer año

Pontificio,— Mario Orsini. Plimbator.—En la Cañe. Ap. Tab.Vol. CXV, número 18:

 

< Volver