Conclusiones de la Semana Social     
 
 ABC.    21/06/1964.  Páginas: 1. Párrafos: 9. 

CONCLUSIONES DE LA SEMANA SOCIAL.

Barcelona 20. El cardenal arzobispo de Sevilla, doctor Bueno Monreal,

presidente de la Comisión

Episcopal de Apostolado Social, ha clausurado esta tarde la XXIII Semana Social

de España, cuyas tareas han versado en los últimos días en torno al tema general

"Socialización y libertad", con asistencia de calificadas representaciones

religiosas y seglares de todas las provincias.

Le acompañaron en el estrado el arzobispo de Barcelona, don Gregorio Modrego; el

obispo auxiliar de Valencia, doctor Gonzáles Moralejo; representaciones del

Gobierno Civil, Diputación y Ayuntamiento, y otras personalidades. Con

anterioridad fue constituida la Asociación de Cooperadores a las Semanas

Sociales españolas.

El secretario general de la Junta Nacional, señor Giménez Mellado, leyó las

conclusiones, entre las que descuellan las que señalan que el hombre está

llamado a participar en el proceso de socialización como sujeto activo para

orientarlo y ponerlo al servicio de las exigencias de su dignidad de persona;

que la Iglesia considera como un imperativo moral, que obliga a todo cristiano

por el hecho de serlo, el proyectar su actuación temporal hacia la consecución

de este mismo objetivo; que la eficacia de esta participación reclama

urgentemente la existencia de grupos intermedios de todo orden, entre el

individuo y el Estado, dentro de los cuales el hombre puede actuar con libertad

y responsabilidad. Ello exige que los cuerpos intermedios sean creación genuina

de los hombres para conseguir objetivos que suplan la capacidad y los medios de

que puedan disponer los individuos aisladamente, que gocen de efectiva autonomía

respecto de los Poderes públicos, los cuales, respetando el principio de

subsidiaridad, lejos de entorpecer su formación y régimen interno, los

favorezcan, y que se limiten a la realización de sus fines propios sin

inmiscuirse en los objetivos peculiares de los otros grupos, colaborando

positivamente en el bien común.

La conclusión sexta señala especialmente para las circunstancias actuales la

obligación de colaborar en la vida pública y, como consecuencia, la necesidad de

que los gobernantes creen los adecuados cauces que pueden hacer efectiva esta

participación evitando "el peligro" de que, por mirar sólo a proteger derechos

de los ciudadanos, lo pongan en la absurda posición de impedirles el pleno

ejercicio de esos mismos derechos".

En el orden económico la socialización debe perseguir una transformación de las

estructuras, especialmente en el régimen de propiedad y en la empresa, y una

distribución más justa de la renta. Se pone de relieve en la conclusión octava

que la promoción humana pide que los modernos instrumentos de comunicación

social faciliten el conocimiento de los hechos sociales y de los estados de

opinión como medio de conseguir una verdadera y fecunda solidaridad.

En la conclusión novena se estima que la evolución de nuestra vida económica y

cultural está devolviendo a las asociaciones profesionales su verdadero sentido

e importancia y que su establecimiento es un derecho y un deber.

Las dos últimas conclusiones subrayan que la elevación de la cultura del pueblo

es uno de los fines principales de la socialización.

Dentro del pensamiento de la Iglesia, la socialización, realidad terrena y fruto

de la colaboración y actividad humana al servicio de los demás, no sólo puede y

debe contribuir a elevar la espiritualidad del hombre, sino que, incluso, le

predispone y estimula al cumplimiento de su vocación sobrenatural.

Cerró el acto el cardenal Bueno Monreal.—Cifra,

 

< Volver