Homenaje de la CNS de Madrid al Arzobispo, Monseñor Casimiro Morcillo     
 
 ABC.    23/05/1964.  Páginas: 1. Párrafos: 10. 

HOMENAJE DE LA C.N.S. DE MADRID AL ARZOBISPO, MONSEÑOR CASIMIRO MORCILLO

Una Comisión de la C. N. S. de Madrid, presidida por el delegado provincial de

Sindicatos, don José Fernández Cela, y de la que forman parte representantes de

las Secciones Económica y Social de la Organización, fue recibida en el Palacio

Arzobispal, por monseñor Casimiro Morcillo, a quien rindió homenaje.

El señor Fernández Cela le expresó con sentidas palabras la alegría de la C. N.

S. de Madrid, al saberse la noticia de su designación como primer arzobispo de

Madrid-Alcalá, puesto que, en sus tiempos de obispo auxiliar había tenido

siempre palabras de aliento para los mandos sindicales de la capital.

"Hemos venido—dijo—una representación del capital y del trabajo, para hacerle

patente el testimonio dé nuestra fidelidad y devoción. Somos hombres de hechos y

no de palabras, y aquí estamos atentos y prontos a seguir sus consignas, que

brotan de la gran fuente de la Cruz, sin la cual no hay salvación."

El delegado provincial de Sindicatos se refirió luego a la fotografía difundida

por la Prensa, donde monseñor Morcillo aparece abrazado a su madre, con motivo

de la visita efectuada a su pueblo natal.

"Esta fotografía—añadió—nos ha conmovido a todos. Por eso, cuando la C. N. S. de

Madrid pensó en qué podría ofrecerle a monseñor, como recuerdo de esta visita

inolvidable para nosotros, acordó entregarle una mantilla para su madre, que

fuera como el símbolo de nuestro respeto y devoción a su hijo."

Monseñor Morcillo, visiblemente emocionado, emoción que fue compartida por todos

los presentes, manifestó que dicho objeto tenía para él más valor que el mayor

tesoro del mundo.

Refiriéndose luego a la Organización, dijo que siempre había prestado la máxima

atención a ella, por lo que supone y significa para la vida de la nación, y que

muchas veces había sentido deseos de escribir sobre la misma, aunque, por sus

muchas ocupaciones en los últimos tiempos, no haya tenido ocasión de hacerlo.

"Lo que sí tengo que decir—añadió monseñor Morcillo—, es que creo que en manos

de los Sindicatos está el porvenir de España, y que ellos deben ser una gran

solución para e] futuro. Debemos dar gracias a Dios por los problemas que se

planteen, porque ellos son el mejor síntoma de que España crece. Hay que dar a

la vida española un equilibrio y a los españoles igualdad de oportunidades.

Hemos de procurar cambiar la mentalidad de los hombres, y si es mucho lo logrado

en los últimos años, a pesar de las dificultades por las que ha atravesado

España, ahora que éstas no existen, podrá conseguirse mucho más."

Monseñor Morcillo, antes de impartir su bendición, recibida devotamente por la

Comisión de la C. N. S. de Madrid, dijo:

"Hagan de su parte todo lo que puedan para acercarse, lo más posible al camino

de la perfección,"

 

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