Autor: Pelayo, Antonio. 
   ¿Se juzgan las palabras o las intenciones?     
 
 Vida Nueva.    22/11/1975.  Página: 9. Páginas: 1. Párrafos: 9. 

Documento

ANTONIO PELAYO

1. ¿Se juzgan las palabras o las intenciones?

El problema de las homilias no lleva camino de solucionarse. El rayo castigador

de los gobernadores civiles afecta ahora también a las preces litúrgicas. El

Obispo de Albacete, Monseñor García Alonso, ha practicado con sus fieles la

elegancia de la información. Asi pueden hacerse una Idea clara de los hechos.

Las conclusiones no se hacen esperar.

"Nos dice el Concilio: "Existe en la sociedad humana el derecho a la

información; una información que sea siempre verdadera y, salvadas la justicia y

la caridad, sea también íntegra y honesta" (I. M. 5). He preferido en este caso

que la información proceda de mí, como pastor de la Diócesis. Se trata de la

última sanción impuesta a un sacerdote en el ejercicio de su ministerio.

El Párroco del Espíritu Santo de Albacete, D. Narciso Baguñá, en las dos misas

que celebró el día 26 de octubre, leyó sin comentario ninguno las siguientes

peticiones de la ORACIÓN UNIVERSAL DE LOS FIELES:

"— Por el crecimiento del espíritu de solidaridad entre los hombres. Oremos.

— Por los que se ven obligados a emigrar, por las viudas y los huérfanos, y por

las víctimas de fraudes y abusos. Oremos.

— Por los detenidos, por los torturados y por los parados. Oremos".

Estas peticiones están tomadas literalmente de una hoja litúrgica, editada en

Barcelona con el correspondiente depósito legal (D. L. B. 22.538-1970).

El martes, 28, fue llamado a declarar en la Comisaría de Policía para formalizar

la denuncia contra él, por interpretar que en las citadas preces se daban a

entender actuaciones injustas de la Fuerza del Orden Público con la mala

intención de desprestigiarlas.

Hizo constar D. Narciso que su intención no iba dirigida de ninguna manera a

ofender las actuaciones de las Fuerzas del Orden, ni se había referido a ninguna

situación concreta, sino que la intención era UNIVERSAL, como corresponde al

título de las preces. Si es ORACIÓN universal no cabe limitarlas a un país o

sector del mismo, mientras no se especifique, como hizo el celebrante en esa

misma misa al rogar por el Jefe del Estado enfermo, de acuerdo con mi petición

del día 24.

Al día siguiente de su declaración se firmaba en el Gobierno Civil un oficio

sancionador, en virtud de las diligencias instruidas por la Comisaría del Cuerpo

General de Policía de la Capital. En él se le inculpa lo siguiente: "Que en los

momentos y circunstancias actuales la exhortación precitada no puede tener otra

interpretación que la que se da en la denuncia, de clara y malintencionada

alusión hacia falsas actuaciones de las Fuerzas de Orden Público, tendentes a su

desprestigio". Se aplica la vigente Ley de Orden Público y se le impone la

sanción de 75.000 pesetas, con opción de poder recurrir, derecho al cual se

acogerá el sancionado.

No se ha tratado, por tanto, de ninguna homilía, como ha difundido alguna

agencia informativa. Se han juzgado dos palabras, en concreto, y detrás de ellas

las intenciones a que alude el oficio gubernativo.

Prescindo de hacer ningún comentario, después de conocida mi postura por la

circular del pasado diez de octubre. Esta misma omisión de comentarios pido a

todos los sacerdotes, que juzguen oportuno dar a conocer esta circular. El mismo

decreto del Concilio, citado al principio, nos dice: "No toda ciencia aprovecha,

pero la caridad es constructiva" (1 Cor. 8, 1).

Albacete, 7 de noviembre de 1975.

 

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