La conferencia de Metropolitanos promulga el nuevo estatuto de la Acción Católica Española  :   
 En un documento colectivo, los prelados señalan la misión del apostolado seglar en los campos social, económico y político. 
 ABC.    06/12/1959.  Página: 93-94. Páginas: 2. Párrafos: 33. 

LA CONFERENCIA DE METROPOLITANOS PROMULGA EL NUEVO ESTATUTO DE LA

ACCIÓN CATÓLICA ESPAÑOLA EN UN DOCUMENTO COLECTIVO, LOS PRELADOS SEÑALAN LA

MISIÓN DEL APOSTOLADO SEGLAR EN LOS GAMPOS SOCIAL, ECONÓMICO Y POLÍTICO

También estudian las relaciones de la Acción Católica con las organizaciones

afines.

Se ha hecho público una carta colectiva de los Metropolitanos Españoles

promulgando el nuevo estatuto de la Acción Católica en nuestro país y trazando

el papel apostólico que le incumbe en el campo social, económico y político, así

como sus relaciones con las demás -asociaciones de análogo, finalidad a la suya.

En el documento se señala, en primer lugar, que el nuevo estatuto no altera

sustancialmente la Acción Católica, sino que sólo introduce cambios en su forma

y organización accidental. La carta dice entré otras cosas; lo siguiente:

"Está fuera de duda que todo cristiano, en todos los tiempos, y más en la época

presente está obligado a ayudar a los obispos y al Papa en ]a extensión del

Reina de Cristo. Hoy más que nunca deben los seglares Católicos prestar esta

colabotacion a la. edificación, del Cuerpo de Cristo por todas las formas de

apostolado, con tanto más fervor cuanto que se trata de hacer penetrar el

espíritu cristiano en toda la vida social familiar, económica y política."

Dice seguidamente que sería erróneo afirmar que todos los seglares católicos

deban desarrollar su apostolado necesariamente en la Acción Católica, "pues Dios

no ha dado a todos posibilidad o aptitud para ello".

"La Iglesia no ha mirado a lo largo de. la Historia ní mira en el presente con

"tolerancia" a la magnífica floración de obras y entidades de todo orden con

fines de piedad, caridad y apostolado, sino, muy al contrario, las besidice,

aprueba y fomenta con amor como se fial de la fecundidad inexhausta de la

Iglesia y de su perenne florecer en una perpetua juventud. Sin embargo, no es

menos cierto y claro que la Iglesia estima en alto grado la organización de

largo alcance del apostolado de los seglares, sobre todo en el tiempo presente,

en un mundo en que los adversarios de la Iglesia se lanzan a fondo con la masa

compacta de sus organizaciones. Respetar la Acción Católica, mirarla con

benevolencia y amor, favorecerla generosamente y facilitar con interés

propagación, y sus realizaciones concretas, será en deber de todo fiel

cristiano, y procurando, con recta intención, no identificarla desfavorablemente

con los defectos que puedan manífesterse en, algunos de sus ejecutores.

"En el nuevo Estatuto de la Acción Católica Española aparece un artículo

adicional que se refíere a la coordinación de dicha organiasción con las demás

asosiaciones de apostolado seglar, la cual "se rugulará según Derecho por el

obispo en el plano diocesano y parroquial, y por la Conferencia de los

Reverendísimos Metropolitanos en el plano nacional."

PRIMACÍA DE ACCIÓN CATOLICA

"No puede extrañar—tanto más cuanto que los cuadros de Acción Católica

permanecen abiertos a los que dessen formar parte de ellos -- que la Acción

Católica propiamente dicha, como apostolado seglar organizado e investido de un

mandato de la. jerarquía y a ella estrechamente unida por una colaboración, tan

dócil y obediente como consciente, fervorosa y activa, sea especialmente

querida, por los obispos, pues por el grado de ovediencía, es decir, de

dependencia de la jerarquía eclesiástica, puede y debe medirse él grado de

preferencia que la jerarquía da a las diferentes instituciones que actúan en el

campo del apostolado.

Es la táctica apostólica, acomodada a las necesidades de los tiempos la que

exige; esta primacía, que en nada subestima ni menosprecia la excelencia ni la

eficacia de las demás asociaciones, las cuales, conservando, su espíritu y

guardando celosamen-te su, organización interna, pueden merecer tanto mayor

estima y gratitud de los obispos cuanto su apostolado externo se integre más en

el; apostolado jerárquico, se asocie más a la jerarquía y más eficazmente la

ayude en su apostólica labor. Queremos con esto decir que la primacía de la

asociación no lleva en modo alguno consigo, por lo que al apostolado seglar se

refiere superioridad o patronazgo de unas asociaciones sobre otras, debiéndose

evitar, por tanto, toda exhibición presuntuosa, toda vanidosa jactancias

actuando con una elevación de miras que sólo busque la gloría de Dios.´

OBJETIVOS ESTRICTAMENTE ESPIRITUALES

Al escuchar nuestro llamamiento a los seglares católicos para que se agrupen

disciplinadamente en el ejército pacífico de la Acción, Católica, podría alguien

pensar que la Iglesia recluta fuerzas para alcanzar objetivos de orden temporal

y terreno. Se equivocaría totalmente. Para disipar el malentendido basta conocer

con exactitud la naturaleza, de la Acción Católica. La misión de ésta es

esencialmente religiosa.

"Un celo excesivo y quizá la aflicción de espíritu ante la contemplación de

ciertas realidades sociales han podido arrastrar a algunos—a quienes mueve, sin

duda, una recta intención—a la inversión de los términos, poniendo como

condición previa esencial para la evangelización del mundo la primacía de lo,

temporal. Primero, han dicho, la "liberación"; después, la "evangelización".

Primero, la redención social; después, la moral; la atención a las necesidades

temporales, antes "que a las espirituales; empleo de los medios humanos, antes

que los sobrenaturales y divinos; redención económica, antes que redención

espiritual; reforma social, antes que santificación moral; creación de nuevas

estructuras económicas y sociales, antes que estructurar en las mentes, el

edificio espiritual del Evangelio. En una palabra, realizar el mito de crear un

nuevo paraíso terrenal, antes de revelar la realidad de un paraíso en el cielo.

Mientras tanto, no hablar de Dios, de Cristo ni de la Iglesia; participar

calladamente en su vida y en sus luchas; renunciar de propósito a todo intento

inmediato de conversión.

Aunque los defensores de tal punto de vista hablaran sólo de prioridad de tiempo

y de método, salvando la primacía de los valores sobrenaturales y del espíritu,

no obstante, observemos que de este modo ofrecerían lo temporal como criterio de

valor espiritual y medirían la eficacia de la Iglesia y del cristianismo por su

poder de transformar las condiciones pasajeras de la vida terrena, lo cual no es

admisible."

APOSTOLADO EN LO SOCIAL Y EN LO POLÍTICO

En lo que a la acción social se refiere, sabido es que el apostolado de la

Acción Católica ha ensanchado los límites de un cristianismo que en muchas

ocasiones se reducía a perspectivas puramente individuales y familiares. Esta

amplitud de visión se ha dado tanto en el seno de la Acción Católica general

como en sus movimientos especializados."

Se cita a continuación la siguiente frase de San Pío X "La materia sobre la que

debe versar principalmente la Acción Católica es la solución práctica, conforme

a los principios cristianos, de la cuestión social."

"Con todo, la Acción Católica-- prosigue el documento—no sustituye a las

asociaciones económicas p profesionales que se proponen+.como fin directo el

obtener los bienes temporales para quienes se dedican al trabajo fabril o a las

artes liberales. Estas asociaciones se rigen por sus propias leyes y cargan con

la responsabilidad de sus propios actos.

Lo mismo debe decirse dé la acción política. La Acción Católica, conforme a su

naturaleza, como la misma Iglesia, se mantiene por encima y al margen de los

partidos políticos, de los que debe mantenerse "alejada", ya que no está llamada

a, ser una fuerza en el campo de la política de partidos.

Todo esto no quiere decir que la Acción Católica, así como la Iglesia misma, no

sea sumamente útil a las obras y asociaciones profesionales, así como a la sana

política, pues "les suministrará personas probas, formadas y educadas por ella;

les proporcionará, y les explicará los principios que han da servir como norma,

para. Procurar el bien de los asociados y, finalmente, hará que se coadunen las

fuerzas de todos siempre que se trate de defender o promover los intereses de la

religión, o de la moral; todo lo cual contribuirá, sin duda, más que ninguna

otra causa a la prosperidad y a la paz."

Decir que la Acción Católica está, por su propia naturaleza,, al margen de los

partidos políticos no quiere decir que sus miembros, individualmente, deban

desentenderse de, toda acción política, pues política, en el noble sentido de la

palabra, no quiere decir otra cosa que colaboración para el bien de la ciudad.

El bien ciudadano tiene una extensión muy grande, y precisamente en el terreno

político es donde se discuten y se dictan las leyes de mayor importancia, como

las que conciernen al matrimonio, a la familia, al niño y a la escuela, por

limitarnos a estos ejemplos. ¿No son éstas, acaso, cuestiones que interesan a la

religión? ¿Pueden dejar indiferente, apático, a un apóstol?

Los Romanos Pontífices han trazado con pulso certero el limite entre la Acción

Católica y la acción política. "La Acción Católica, han dicho, no debe entrar en

liza en la política de partido." Pero "tan loable como es mantenerse por encima

dé las querellas contingentes que, envenenan las luchas de los partidos.... tan

reprobable sería dejar libré el campo, para dirigir los negocios del Estado a

los indignos o a los incapaces".

"Más aun, el preocuparse de la vida política y aun el participar en ella es

deber de caridad social, porque todo cristiano tiene la obligación de

preocuparse cuanto pueda del bien de su propia nación. Y cuando tal

participación esté inspirada en los principios del cristianismo, no quede menos

de producir gran bien no sólo en la vida social, sino también en la vida

religiosa."

´´Por lo tanto, la Acción Católica, aun sin hacer política en el sentido

estricto de la palabra, prepara a sus adeptos .cara, que hagan, buena política,

inspirada toda ella en los principios del cristianismo, que son los que

solamente pueden llevar la prosperidad y la paz a "los pueblos, de manera que no

resulte aquel hecho—en sí monstruoso y no infrecuente—de que los hombres que se

dicen católicos tengan un modo de pensar y de obrar distinto en la vida pública

que en la privada."

LOS NUEVOS MÉTODOS APOSTÓLICOS

"No va contra el espíritu de la Iglesia el que bajo la garantía de la obediencia

a la jerarquía, se trate de acomodarse a las variaciones de los tiempos y de

reunir en bella alianza lo nuevo con lo viejo. Hay que estar, sin embargo,

prevenidos contra la vana ilusión de creer "que se puede ocultar la propia

pobreza espiritual y trabajar eficazmente en la difusión del remo de Cristo con

métodos extravagantes y desacostumbrados de actuación externa". A los obispos

corresponde aceptar o rechazar tales métodos, promoverlos, dirigirlos v

vigilarlos.

Con respecto a este punto deben evitarse toda clase de extremismos y prevenir

las desviaciones posibles, tomando las necesarias, cautelas, siempre.bajo la

dirección de los prelados. Ni aferramiento a lo antiguo, con indiferencia recelo

o abierta repulsa por todo lo que ofrezca un matiz de novedad; ni fascinación

por las novedades que implique menosprecio de todo cuanto tiene sabor de

antiguo.

No crean, por tanto, nuestros sacerdotes y seglares que todo está resuelto con

el hallazgo feliz de un método y de una técnica. Estos pueden ser instrumentos

de trabajo de mayor o menor, eficacia, pero lo principal en la evangelización

cristianares y será siempre la santidad personal del apóstol y el grado de

caridad, sacrificio y espíritu sobrenatural.

La acción de los seglares, fundamentada en este clima sobrenatural estará libré

de aquel activismo, estéril, reprobado como "herejía de la acción", que no se

apoya en el poder de la sracia divina, ni se sirve de los medios sobrenaturales

que Cristo nos dio."

Los nuevos Estatutos de Acción Católica

El apostolado de la Acción.Católica Española, según el artículo 2.°, "se

desenvuelve fundamentalmente en tres planos:, el parroquial, el diocesano y el

nacional". El articulo 3° dice que "en determinadas circunstancias se pueden

constituir también organismos supraparroquiales y su pradiooesanos bajo la

elección que establezcan los obispos interesados".

Se establecen tres clases de socios colectivos: Asociaciones finales que,

instituidas o no por la A. C. E., tienen una finalidad concreta de piedad; de

caridad o de apostolado, reclutan sus socios dentro o fuera de la A. C. y

obtienen su afiliación en debida forma.

Asociaciones marginales, las de carácter cultural, benéfico, deportivo, etc.,

crea das por la A. C. E. para influir cristianamente en los ambientes

temporales,, facilitando a sus socios y a los demás fieles medios de formación

humana, en conformidad con el dogma y la moral de la Iglesia.

Asociaciones protectoras, institución» de carácter cultural, económicosocial,

industrial, etc. que no teniendo fines apostólicos ni religiosos y estando

formadas por católicos que quieren ayudar indirectamente al apostolado oficial

de la Acción Católica Española.

Los órganos centrales de A. C. E. son: La Junta Suprema, formada por la

Conferencia de Metropalitanos, encargada de acordar las normas y orientaciones

de carácter general.

La Dirección Central, órgano superior que ejerce la dirección y coordinación de

toda la Acción Católica Española. La preside el arzobispo de Toledo, primado de

España.

La Junta Nacional órgano de la Dirección Central de la misma, puesto

inmediatamente a sus ordenes como instrumento ejecutivo para coordinar, dirigir

y propulsar en toda la nación las actividades generales de la A. C. E.

NUEVA DIRECCIÓN CENTRAL

La Conferencia de Metropolitanos ha nombrado para la Dirección Central, bajo la

presidencia del cardenal arzobispo de Toledo consiliario general de la Acción

Católica Española, a D. Zacarías de Vizcarra Arana, obispo de Ereso (cargo que

ya desempeñaba): vicesecretario de la misma, D. Vicente Enrique Tarancón, obispo

de Solsona y secretario del Episcopado español; secretario general eclesiástico,

don Alberto Bonet (también desempeñaba el cargo de secretario de la Dirección

Central), y presidente de la Junta Nacional, y como tal miembro de la Dirección

Central, a don Santiago Corral. Para sustituir a éste en su antiguo cargo de

presidente de la Rama Nacional de los Hombres ha nombrado a D. Antonio García de

Pablos, presidente del Consejo Nacional de la Rama de los Hombres de Acción

Católica.

La Junta Suprema ha acordado que. sigan desempeñando sus cargos hasta primero de

enero todos los que los desempeñen en la actualidad.

ABC. DOMINGO 6 DE DICIEMBRE DE 1959. EDICIÓN DE LA MAÑANA. PAG. 94

 

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