Proclamación de la Basílica de Santa Cruz del Valle de los Caídos  :   
 Quedará como un alarde permanente para transmitir la fe y las virtudes a las generaciones venideras, dice en un mensaje el Papa Juan XXIII. 
 ABC.    07/06/1960.  Página: 31-32. Páginas: 2. Párrafos: 13. 

DEPÓSITO LEGAL- M. 13 – 1958

PROCLAMACIÓN DE LA BASÍLICA DE LA SANTA CRUZ DEL VALLE DE LOS CAÍDOS

«QUEDARA COMO UN ALARDE PERMANENTE PARA TRANSMITIR LA FE Y LAS VIRTUDES PATRIAS

A LAS GENERACIONES VENIDERAS», DICE EN UN MENSAJE EL PAPA JUAN XXIII

Asistieron, con el Jefe del Estado y su esposa, el Gobierno, Consejo del Reino,

altas dignidades

eclesiásticas y Cuerpo diplomático.

Su Excelencia el Jefe del Estado y su esposa, doña Carmen Polo de Franco,

presidieron ayer, a las once de la mañana, el acto de proclamación del título de

basílica de la Santa Cruz del Valle de los Caídos.

Al descender del coche, el Jefe del Estado fue cumplimentado por el capitán

general de la primera Región, teniente general Rodrigo, con quien pasó revista a

una compañía del regimiento de Cantabria que, con bandera y banda de música,

rindio honores.

Al pie de la escalinata principal, el Jefe del Estado y su esposa fueron

recibidos por el presidente del Consejo del Reino, v dé las Cortes Españolas v

ministros de su Gobierno, con quienes se dirigió a la basílica, en cuya puerta,

el abad, fray Justo Pérez de Urbel, les dio a besar el "lignum crucis" y les

ofreció el agua bendita. Bajo palio, penetraron en la basílica y se dirigieron

al aliar mayor, donde oraron breves momentos y, después, pasaron a ocupar los

reclinatorios colocados en el presbiterio, al lado del Evangelio. En la parte de

la Epístola ocupó su trono el cardenal Gaetano Cicognani, prefecto de la Sagrada

Congregración de Ritos. También en el lado del Evangelio, en la parte inferior

se situaron él ministro´ de Asuntos Exteriores, Sr. Castiella; el presidente del

Consejo del Reino y de las Cortes Españolas; D. Esteban Bilbao; ministros de

Justicia, Sr. Iturmendi; de Ejército, teniente, general Barroso; de Hacienda,

Sr. .Navarro Rubio; de Gobernación, teniente general Alonso Vega; de Trabajo,

Sr. Sanz Orrio; del Aire, teniente general Rodríguez y Díaz de Lecea; de

Agricultura, D. Cirilo Cánovas; de Industria, señor Planell; secretario general

del Movimiento, Sr. Solis; subsecretario de la Presidencia, Sr. Carrero Blanco;

Comercio, señor Ullastres, y sin cartera, D. Pedro Gual Villalbí. A continuación

se colocaron el capitán general de la Primera Región Militar, teniente general

Rodrigo; el jefe de la Jurisdicción Central de Marina, almirante Nieto Antúnez;

el jefe de la Región Central Aérea, teniente general Castro Gárnica; el Consejo

del Reino y la Mesa de las Cortes. En el lado dé la Epístola, y detrás del

cardenal Cicognani, se situaron los cardenales, primado, doctor Pla y Deniel,

Larraona y Quiroga Palacios, los prelados y abades mitrados de las distintas

diócesis, y dando frente al altar el Cuerpo diplomático, presidido por el nuncio

de Su Santidad, monseñor Antoniutti, presidentes de los Altos Tribunales y

autoridades y representaciones de los distintos Ministerios.

LECTURA DEL BREVE PONTIFICIO

El acto comenzó con la lectura del Breve Pontificio que describe este amplio

templo, donde duermen juntos el último sueño los caídos en la Cruzada de

Liberación, y se ruega sin cesar por toda la nación española.

"Esta obra—se dice en el Breve Pontificio—, única y monumental, cuyo nombre es

Santa Cruz del Valle de los Caídos, la ha hecho construir Francisco Franco

Bahamonde, Caudillo de España, agregándole una, abadía de monjes benedictinos de

la Congregación de Solesmes, quienes diariamente celebran los Santos Misterios y

aplacan al Señor con sus preces litúrgicas. Es un monumento que llena de no

pequeña admiración a los visitantes y acoge a los que a él sé acercan en un gran

pórtico capaz para concentraciones numerosas." Sigue el Breve describiendo la

basílica, y añade: "Es, pues, este templo, por el orden de su estructura, por el

culto que en el se desarrolla y por sus obras de arte, insigne entre los

mejores, y, lo que es más de apreciar, noble sobre todo por la piedad que

inspira y célebre por la concurrencia de los fieles. Por estos motivos, ha sido

escuchado el ruego que el abad de Santa Cruz del Valle de los Caídos nos ha

dirigido, rogándonos humildemente que distingamos este tan prestigioso templo

con el nombre y los derechos de basílica menor. En consecuencia, consultada la

Sagrada Congregación de Ritos, con pleno conocimiento y con madura deliberación

Y con la plenitud de nuestra potestad apostólica en virtud de estas letras, y a

perpetuidad, elevamos al honor de basílica menor la iglesia llamada de Santa

Cruz del Valle de los Caídos."

MENSAJE DEL PAPA A ESPAÑA

A continuación, se dió lectura al mensaje que el Papa dedica a España y a su

Gobierno, en el que se dice que los anales gloriosos de España, los encantos de

su paisaje, lo que de grande y elevado se ha forjado con su dolor en los años

duros de su pasado, se han dado cita en este hermoso valle bajo el signo de la

paz y concordia fraterno, a la sombra de esa cruz monumental que dirige al cielo

las oraciones de la fervorosa comunidad benedictina y de los devotos

visitadores, para contar la prosperidad de la Nación, y que quedará como un

alarde permanente para transmitir la antorcha de la fe y de las virtudes patrias

a las generaciones venideras. Amamos a España, cuya pureza y costumbres, lo

mismo que sus bellezas y tesoros de arte hemos podido admirar en los gratos

viajes con que hemos recorrido sus tierras.

Por eso nos alegramos de que la España que llevó la fe abantas naciones, hoy

siga trabajando para que el Evangelio ilumine las directrices que marca el nimba

actual de la vida y para que el solar hispánico siga siendo cuna deja

civilización cristiana y faro de expansión misionera, y aún continúe y supere

tales glorias, siendo fiel a las exigencias de la hora presente en la difusión y

realización del mensaje social del Cristianismo, en cuyos principios y doctrinas

fácilmente se cobija el edificio de las conciencias humanas.

Termina suplicando a la Virgen Santísima acoja bajo su manto las almas de

cuantos duermen en el santuario, fraternalmente unidos, en su último sueño, y

que Ella, proteja a ésa grande Nación y a los que rigen su suerte. "Con estos

sentimientos y estos votos, te damos a ti querido hijo, ton el venerable

Episcopado de ese católico país—termina diciendo—, a su Jefe de Estado y

Gobierno, y a todo el amadísimo pueblo español, una particular bendición

apostólica."

HOMILÍA DEL CARDENAL CICOGNÁNI

Terminada la lectura del Breve Pontificio y del Mensaje de Su Santidad, el

cardenal Cicognani ofició un solemne pontifical, y, terminado el Evangelio,

quedó interrumpida la misa y el propio cardenal pronunció una homilía. .

"Hemos leído—dijo entre otras cosas el cardenal consagrante—el Breve .

Pontificio por el cual la monumental iglesia de la Santa Cruz; del Valle de los

Caídos ´ ha sido elevada a la dignidad de basílica. Las primeras palabras que

han sonado en la nueva basílica, han. sido las palabras augustas del Santo

Padre, que en estas históricas circunstancias se ha dignado no sólo tomar paste

con el ejercicio de su autoridad suprema mediante el Breve Apostólico, sino

también asociarse con el afecto y la admiración al júbilo de la nación

española.´Tres requisitos se dan aquí de manera admirable; obra colosal es esta

excavación de la basílica en la roca viva; amplitud de espacio, pureza de

líneas, riqueza de mármoles, ornamentación primorosa, simetría perfecta en la

disposición de todos los elementos, para que este nuevo templo del Señor

resplandeciera con el concurso de todo lo mejor que el corazón del hombre pueda

sugerir y su industria crear. Hasta el arte del hierro de una nobilísima

tradición española luce aquí de manera sorprendente. Se ha excavado en la roca

uno de los templos más grandes del mundo y, desde luego, el más espacioso de

cuantos se han construido en nuestro tiempo. Pero la solidez del templo y su

amplitud y en este caso su originalidad, la preciosidad de los mármoles y la

magnificencia de la decoración, con ser cosas tan grandes por lo que se refiere

a la construcción de un templo, bien poco valdrían si el templo no sirviera para

sanar, purificar y elevar las almas, si no fuera el sagrado recinto donde a las

almas les nace espiritualmente la inspiración hacia lo divino, y si no ofreciera

los medios eficaces para satisfacer esta interna y espiritual necesidad de Dios.

Vendrí a semejarse a uno de esos grandes templos paganos donde el arte, aun

dentro del ámbito de la religiosidad humana, puede causar admiración, pero no

ofrecen los medios necesarios para la elevación del alma, siendo morada no de un

Dios vivo, sino recintos vacíos de sentido ultranatural. Estas son: las razones

por la que la Santa Sede pone como segundo requisito fundamental para la

concesión del título de basílica, la de que se pueda contar con él número

suficiente de sacerdotes dedicados exclusivamente, a cuidar del culto divino, a

servir a los intereses espirituales de los fieles y a predicar la Palabra

Divina, a organzar, y forjar grandes peregrinaciones, a fomentar la piedad;

sacerdotes, en fin, que velen por el cumplimiento fiel de las plegarias» oficios

y perennidad de la Iglesia bajo las bóvedas de la basílica."

PALABRAS DE DOM JUSTO PÉREZ DE URBEL

Terminada la homilía, y finalizado el solemne pontifical, el abad don Justo

Pérez de Urbel, pronunció unas palabras en las que dijo que este templo, obra de

la fe de un hombre y dé un pueblo, había sido coronado por la voluntad del

Cielo: él sábado con la consagración litúrgica sobre estas tumbas en la que

realizó con toda plenitud lo que manda la Iglesia. Hoy, Su Santidad el Papa, en

un documento descriptivo de lo que. es esta obra, levanta este templo a la mayor

dignidad otorgándole el título de basílica y uniéndose por medio del mensaje que

acabamos de oír, rebosante de afecto, al júbilo dé todos. No podemos pasar, por

alto, añadió, la delicadeza de Su Santidad al escoger la persona que había de

representarle en este acto; el cardenal Gaetano Gicognani, que ha querido

emplear aquí la nueva fórmula de consagración debida a su inspiración y que ha

convivido con nosotros aquellos días duros de España en que estuvo en peligro

nuestra religión y nuestra fe. Queremos hacernos portavoz de todos los presentes

y especialmente de nuestro ainado Caudillo, de su Gobierno y del pueblo español

para que este embajador de afecto que ha querido traernos el hermoso mensaje

del Papa, lleve a Su Santidad, cuando vuelva a Roma, la inquebrantable adhesión

a la iglesia de Pedro, y nuestro profundo agradecimiento por enaltecer esta obra

de nuestro Caudillo depositando aquí un tesoro de gracias.

Luego, el cardenal Cicognaní impartió la bendición papal y con esto terminó la

ceremonia dé la proclamación.

Finalmente, Sus Excelencias abandonaron sus sitúales y. delante ¿el altar,

saludaron al cardenal Cicognaní, a quien besaron el anillo pastoral. Juntos, Se

dirigieron a la puerta de la básílica, donde sé despidieron. Los miembros de!

Gobierno saludaron al Caudillo y a su esposa que, pasadas la una y media de la

tarde, abandonaron Cuelgamuros para dirigirse a su residencia de El Pardo.

HONORES DE CAPITÁN GENERAL A LA IMAGEN DE SAN JUAN DE RIBERA

El Boletín Oficial del Estado publicará hoy un decreto del Ministerio del

Ejército por el que se dispone sean tributados honores militares de capitán

general de región a la imagen de San Juan de Ribera, en Valencia.

ABC. MARTES 7 DE JUNIO DE 1960. EDICIÓN DE LA MAÑANA. PAG.

 

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