Autor: P. A.. 
   La Ley de libertad religiosa es perfectible y deberían actualizarse al máximo las posibilidades de mejoramiento en su aplicación  :   
 Coclusiones de las Séptimas Jornadas nacionales de Ecumenismo en vísperas de la Semana de la Unidad. 
 ABC.    13/01/1973.  Página: 33-34. Páginas: 2. Párrafos: 21. 

ABC. SÁBADO 13 DE ENERO DE 1973. EDICIÓN DE LA MAÑANA. PAG.

33.

La IGLESIA EN EL «LA LEY DE LIBERTAD REMUNDO DE HOY IGIOSA ES PERFECTIBLE

Y DEBERÍAN AClUALIZARSE AL MÁXIMO LAS POSIBILIDADES DE MEJORAMIENTO EN SU

APLICACIÓN»

Conclusiones de las Séptimas Jornadas nacionales de Ecumenismo en vísperas de la

Semana de la Unidad

"SERIA NECESARIA UNA COLABORACIÓN tNTERCONFESIONAL ANTE EL CRECIMIENTO DEL

NUMERO DE MATRIMONIOS MIXTOS"

Del 2 al 5 de enero han tenido lugar en Majadahonda (Madrid) las VII Jornadas

Nacionales de Ecumenismo. Han asistido 34 delegados de otras tantas diócesis

españolas. Los profesores que han impartido las Jornadas pertenecen a las

Universidades de Barcelona, Navarra, Salamanca, Comillas y al Secretariado

Romano.

Han asistido tres pastores: Luis Ruiz Poveda, de la Iglesia evangélica española;

Tomás Goslim, de la evangélica norteamericana, y José Cardona, de la Iglesia

bautista.

De estas Jornadas el Secretariado Nacional de Ecumenismo da el siguiente

comunicado:

«1. Las VII Jornadas de Teología y Pastoral del Ecumenismo se han estructurado

como sesión de estudio, inscritas en el marco más amplio de la elaboración de]

Directorio Naciona de Ecumenismo, que prepara el Secretariado Nacional, de

acuerdo con la cuarta conclusión de las Jornadas del año anterior.

3. Desde hace algún tiempo se viene trabajando en las lineas generales de este

Directorio y en el estudio de algunos de sus capítulos, como los relativos a los

principios teológicos del ecumenismo, al «ecumenismo espiritual» y al diálogo

interconfesional.

3. En las Jornadas —presididas por el obispo-presidente del Secretariado

Nacional, monseñor Briva Mirabent— se trataron los siguientes temas: la

dimensión, jurídica de la libertad religiosa, la sacramentalidad de la

Iglesia local especial-mente manifestada en el misterio de la Eucaristía y

la problemática ecuménica que plantea la legislación canónica y civil del

matrimonio.

4. Desde el principio se vio que la elaboración del Directorio exigía

reflexionar sobre la aplicación en España de la doctrina del Concilio Vaticano

II acerca de la libertad religiosa. A lo largo de esta reflexión los asistentes

ratificaron lo que ya había sido propuesto en las Jornadas de 1969, en las

cuales, aunque se reconocía que la actividad ecuménica no se identifica con el

ejercicio de la libertad religiosa, se afirmaba que de hecho en nuestro país

queda a veces condicionada por las modalidades de ese ejercicio.

Por ello, la ley de Libertad religiosa —se decía— es perfectible en la línea del

Vaticano II. Con el transcurso del tiempo la aplicación de esta ley ha

evidenciado en varias situaciones la necesidad de perfeccionamiento que ya

anteriormente se advirtió. Este año se hace constar nuevamente el deseo de que

se actualicen al máximo las posibilidades de mejoramiento dentro de la

aplicación de la ley.

5. Al examinar la naturaleza de la libertad religiosa surgieron temas con

ella relacionados, verbi gracia, el de la confesionalidad de una

comunidad política y el de un proselitismo que viole la verdadera libertad

humana y cristiana,

NECESIDAD DE UNA COLABORACIÓN

6. Con respeto al primer tema, los asistentes entienden que los

esfuerzos del Episcopado Español —cuyo magisterio se acepta como magisterio

auténtico— por

clarificar de modo más apto y coherente las relaciones entre la Iglesia y la

comunidad política son de alto valor y significado ecuménicos.

7. Al reflexionar Sobre el actual fenómeno del proselitismo, se hizo notar

que existe una común preocupación pastoral tanto en los responsables de la

Iglesia católica como en las de otras Iglesias y comunidades cristianas. Este

hecho impulsó a tomar conciencia de la mayor responsabilidad que nos incumbe en

orden a una más profunda y sencilla evangelización y pedagogía de la fe, así

como a una acción que suscite vivencias religiosas y compro metedoras de

existencia y testimonio cristianos.

8. En cuanto al estudio de la sacramentalidad de la Iglesia local, se

advirtió como la existencia de Iglesias locales y de comunidades eclesiales, que

no viven en total comunión con la Iglesia católica, ha de valorarse dentro de la

realidad vital de una progresiva incorporación en la única Iglesia de Cristo.

Los auténticos elementos eclesiales de estas comunidades deben reconocerse,

pues, como signo de salvación. La catolicidad se reflejará de hecho en toda su

riqueza cuando se incorporen en la Iglesia Una los valores cristianos que, en

legítimo pluralismo, desplegan diversamente esas distintas familias de creyentes

en el Señor Jesús.

9. Dentro de la reflexión acerca de la Iglesia local se puso de relieve la

ineludible necesidad de los ministerios apostólicos (obispos —con sus

presbíteros—, Colegio Episcopal en comunión jerárquica con el sucesor de Pedro)

para la misma existencia de la Iglesia particular. A esas instancias superiores

de sacerdocio, magisterio y régimen pastoral corresponde como función propia:

a) La ordenación de los sacramentos y, en especial, de la Eucaristía.

b) La determinación del sentido auténtico de la fe apostólica.

c) El juicio sobre el carácter cristiano —o no cristiano— de las conductas

morales,

d) El aliento ministerial que precisa en ocasiones una comunidad

cristiana para salir de la inercia y vivir con arrojo los compromisos eclesiales

de su vocación en Cristo.

1O. Al considerar las relaciones entre Iglesia local y Eucaristía se analizaron

los recientes «Acuerdos sustanciales» sobre la fe eucarística suscritos por

anglicanos y católico-romanos (Windsor-Inglaterra) y por protestantes y

católico-romanos (Dombes-Francia). Los participantes experimentaron que los

sucesos que. acaecidos en algún lugar de la Iglesia universal, crean una nueva

situación ecuménica repercuten en los intereses vitales de todas las Iglesias

particulares. La Asamblea toma conciencia de su responsabilidad ante el

providencial progreso ecuménico que suponen esos «Acuerdos» y —en estos momentos

en «que aún no tienen cualícación oficial de las Iglesias—, con firme esperanza

en la acción del Espíritu del Señor, expresa su compromiso de participar en el

estudio de la temática doctrinal y pastoral contenida en estos documentos,

buscando, v. g., un mayor enriquecimiento en la profundización de la dimensión

relativa a !a presencia permanente del Cristo gloriaso en la reserva eucaristica

y en las relaciones íntimas que los misterios apostolicos tienen con el misterio

eucarístico. Los asistentes estiman esta contribución de discusión y

clarificación como un servicio necesario con vistas a la última y autorílativa

decisión, que corresponde a sus pastores de la Iglesia y a su misión jerárquica.

11. Nuestras divisiones en la fe suscitan un problema particularmente doloroso

cuando la unión restablecida en algunos puntos quiere manifestarse en la,

celebración común de la Eucaristía. La relación existente entre Eucaristía e

Iglesia, la lealtad y realismo con que se hade proceder en este campo nos impide

ver la intercomunión como una mera solución de nuestras diferencias. Los

participantes, sin embargo, se gozan en reconocer los valores y ventajas de la

nueva disciplina poscomciliar, beneficiosa para una mejor, comprensión del

bautismo y de la misma realidad sacramental de la Iglesia. Y, al mismo tiempo,

expresan su esperanza de que las divergencias todavía existentes en el ámbito

eclesial de la Eucaristía y en lo relativo al sacramento del Orden puedan

superarse (son buen índice los «Acuerdos», de Wíndsor y de Combes) y faciliten

nuevas posibilidades a la disciplina vigente. Porque todos entendemos que la

benevolencia y caridad mutua en este terreno, dentro de la plena comunión

jerárquica, contribuirá al progreso de la unidad que Cristo quiso para su

Iglesia y que todos ardientemente deseamos.

12. Una auténtica valoración del sacramento del matrimonio pide que sea una

celebración de fe y que quienes lo contraen lo hagan movidos por su convicción

religiosa. Al aumentar en España el número de matrimonios mixtos los

participantes en estas Jornadas hacen constar la importancia creciente de esta

problemática y sus consecuencias para la unión espiritual de los- esposos y la

formación religiosa de los hijos. Se ve la necesidad de una colaboración

pastoral interconfesional con relación a los que van a contraer matrimonio

mixto, antes y después.

de la celebración. La misma preparación al rito litúrgico del matrimonio mixto —

en la línea que proponen las disposiciones de la Iglesia y, en concreto, las

normas establecidas por la Conferencia Episcopal Española— es una importante

contribución a una acción eclesial ecuménica. Conscientes de las exigencias

prácticas que comporta la doctrina conciliar sobre la libertad religiosa, se

expresa la esperanza de que la revisión, del Derecho Canónico —ya en curso-

modifique adecuadamente normas eclesiásticas actualmente vigentes que no están

en total armonía con la enseñanza y el espíritu del Concilio Vaticano II.

13. La proximidad de la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos es un

nuevo estimulo a la plegaria, al ejercicio de la mutua caridad, al testimonio de

nuestra esperanza, base irreversible de esa tan ansiada unidad.»—P. A

. ABC. SÁBADO 13 DE ENERO DE 1973. EDICIÓN DE LA MAÑANA.

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