La previa censura y prohibición de libros  :   
 Un publicista español enjucia nuestra legislación. 
 ABC.    17/03/1960.  Página: 71. Páginas: 1. Párrafos: 6. 

ABC. JUEVES 17 DE MARZO DE 1960.

«LA PREVIA CENSURA Y PROHIBICIÓN DE LIBROS ECLESIÁSTICA Y LAS PENAS CONTRA SUS

INFRACTORES...»

Un publicista español enjuicia nuestra legislación

Roma 16. Es conocida la tarea que estaba llevando a cabo en Boma el canonista,

teólogo y escritor Pablo León Murciego. Su más reciente trabajo ha sido

sancionado ahora con todos los pronunciamientos favorables ante el "institutum.

utríusque juris" que es la Universidad Pontificia Lateranense. Se trata da un

libro recién impreso con la tesis doctoral acerca de "La previa censura y

prohibición de libros eclesiástica y las penas contra los infractores de las

leyes de la Iglesia en tal materia", que ha despertada gran interés y

admiración.

Es un sólido estudio, elaborado con fuentes de primera mano, que lleva un último

capítulo acerca de la legislación canónico-civil hispana. Es en este capitulo

donde se pueden leer afirmaciones como estas:

"Admirable toda la legislación que, a partir de los comienzos de la Cruzada de

Liberación, se ha dado bajo la autoridad de nuestro providencial Caudillo,

salvador de nuestra civilización y Jefe del Estado español. No menos admirable y

beneficiosa ha sido la de la censura de Prensa y la relativa a la represión de

la masonería y, comunismo, que tanto daño causaron en nuestra Patria.

Sencillamente buena es la ley de Prensa de 22 de abril de 1933, que evita de

raíz la difusión de propagandas perversas y de libros venenosos..."

"La previa censura—añade—en la forma establecida, en España la reputamos

benéfica, sobre todo después de haber/visto los estragos que producen las

dañinas lecturas en países de libertismo y pseudolibertad de imprenta cuyas

funestísimas consecuencias palpa en su crónica de crímenes y entran por Ios ojos

en los Tribunales de Justicia."

"Al advertir con claridad la superioridad religiosa, moral y social de nuestra

querida Patria (lo advierte cualquiera por poco psicólogo que sea), un

sentimiento de dicha, de dignidad y de gratitud corre por las venas de todo

español bien nacido y, agradeciendo de lo intimo del corazón al genial Caudillo,

que tan cristianamente rige los destinos de España, sus prodigiosas actividades,

su acertado gobierno y sus sabias leyes, uno espontáneamente eleva su

pensamiento a Dios y, en transporte de gratitud Inmensa, le dice:

(Gracias, Dios mió!"

Sintoniza este importante estudio del doctor Murciego con el especialisimo

interés que en relación con los fines auténticos de la información y los más

estrictos deberes de la Prensa acusan los aún recientes discursos y alocuciones

del Santo Padre y con las oportunas y terminantes reflexiones del cardenal

Ottavíani, entre otras destacadas personalidades eclesiásticas, sobre estas

cuestiones.

Obligan a una serie reconsideración lo juicios y criterios del Dr. Murciego,

pues no están lanzados desde una improvisación más o menos afortunada sino

después de muy larga mediación y como coronamiento de un estudio muy serio. La

aprobación del trabajo por una de las Universidades Pontificias más gloriosas

otorga a la doctrina un sentido de responsabilidad muy digno de tenerse en

cuenta.—Efe.

 

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