Autor: Hernández Domínguez, Abel. 
   Ahora, a gobernar     
 
 Informaciones.    04/07/1977.  Página: 3. Páginas: 1. Párrafos: 9. 

AHORA, A GOBERNAR

Por Abel HERNÁNDEZ

LA lista del nuevo Gobierno ya corre de mano en mano, Esta noche se hará pública

oficialmente. La verdad es que a la calle hasta ahora le ha importado poco

quiénes eran los ministros. En esta ocasión ocurre casi lo mismo. Lo importante

no es quién gobierna, sino cómo se gobierna.

Con la lista delante se nota que el presidente Suárez ha tratado de buscar un

equipo eficaz, dentro de las posibilidades estrechas de la U. C. D. Había que

contentar a demasiados grupos y grupúsculos. Tenía que mantener la base del

anterior Gabinete. Y era necesario que aparecieran mañana en la portada de los

periódicos abundantes caras nuevas.

La clave de las dificultades ha estado en el equipo económico. La economía

española es la verdadera pesadilla. El profesor Fuentes Quintana (estatista,

actualmente con ideales socialdemócratas, ex azul, enérgico) se ha resistido

durante quince días a hacerse cargo del tinglado económico. Ha costado Dios y

ayuda convencerle. El señor Fernández Ordóñez, nuevo ministro de Hacienda y,

según nos ha confesado esta mañana, perfectamente compenetrado con. el i que va

a ser responsable máximo, de la economía, ha trabajado duro en el empeño. Al

final, el profesor Fuentes aceptó la supercartera.

Esta misma mañana, mientras el segundo Gobierno de la Monarquía se despedía de

la Moncloa, en casa del señor Fernández Ordóñez trabajaba el equipo contra

reloj. Quieren presentar al país inmediatamente el panorama, sin ocultaciones:

será —en eso, al menos, están— un diagnóstico implacable de la gravedad de la

situación y, Al ´mismo tiempo, anunciarán la terapéutica que se les ocurre para

poner remedio a la enfermedad. Son conscientes de que la tarea es ardua, pero

garantizan que desde el principio habrá una política económica clara y

coherente.

Cualquier observador lúcido es consciente de que si fío se pone rápidamente

remedio a la degradación económica —degradación creciente—, la consolidación de

la democracia, recién estrenada, será una quimera. Además, el fracaso político

de la U.C.D). en las elecciones municipales sería estrepitoso. Sin embargo, éste

es el problema: el Gobierno nuevo va a estar algo maniatado ,-ara adoptar

medidas estabilizadoras. Estabilizar seria dar una baza valiosísima a la

izquierda en las elecciones municipales.

Adoptar medidas fiscales en plena crisis económica es un contrasentido. Las

empresas —grandes, medianas y pequeñas—están con la soga al cuello y lo que

necesitan urgentemente es oxígeno. Difícil papeleta.

Los otros dos vicepresidentes —Gutiérrez Mellado, en Defensa, y Abril, en

Política— no son sorprendentes. Ambos han sido los apoyos principales del

presidente Suárez en la etapa borrascosa que acabamos de atravesar. Son sus

hombres de la máxima confianza. Es lógico que, sin tardar mucho, haya un

ministro de Defensa civil, pero ahora serta quizá excesivamente arriesgado. El

vicepresidente Abril Martorell (ha caído Osorio) será el brazo derecho del

primer ministro.

Garrigues, Oliart y Liado son hombres leí gran capital, que también cuenta y que

en estos momentos está alarmado.

Se observa, en una impresión de urgencia,´jue el grupo ucedista más marginado ha

sido el cristianodemócrata del señor Alvárez de Miranda. Es el último momento se

lia colocado únicamente en la lista (Educación y Ciencia) a don Iñigo Cavero,

Para el señor Alvárez de Miranda se reserva la presidencia del Congreso. Tampoco

ha sacado tajada el Partido, Popular, aunque incorpore a don Pió Cabanillás al

nuevo Ministerio de Cultura, y menos aún los socialdemócratas del profesor

;´Lasuén.

Ahora «e trata de gobernar, que es mucho más difícil que hacer la lista. De

ahora en adelante no se puede gobernar sin la -oposición y sin las Cortes.

 

< Volver