Ante la proyectada reforma administrativa     
 
 ABC.    23/06/1977.  Página: 2. Páginas: 1. Párrafos: 8. 

ANTE LA PROYECTADA REFORMA ADMINISTRATIVA

Se habla, una vez más, y parece que ahora con visos de seriedad, de una reforma

de ´la Administración central. El terna no es, ni mucho menos, baladí de cara a

la nueva etapa política que el país va a vivir. Aunque no podamos entrar en el

fondo del asunto, por desconocer el alcance real del proyecto, vienen a cuento

algunas puntualizaciones, porque el tema en -sí ofrece suficientes ángulos e

interesantes aspectos merecedores de comentario.

La vigente organización administrativa ha cumplido su misión a tenor del marco

político e institucional para la que fue creada. Peco´ fas circunstancias son

hoy bien diferentes de aquéllas, .aunque bien corto haya sido el período que ha

albergado la sustantiva transformación.

Antes de nada hemos de pensar en la estructuración de una nueva sociedad. No

cabe duda de- que frente a este objetivo singulamente ambicioso, la actual

estructura de la Administración resulta, en buena medida, obsoleta, ¿Cómo debe

orientarse el cambio? Creemos que las nuevas necesidades colectivas, la calidad

de vida y su oportuna satisfacción, han de acogerse en el esquema. Creemos

también que, siendo la resolución de los problemas económicos base fundamental

para la consolidación de la España democrática que todos queremos vivir en paz y

armonía, no estaría fuera de lugar una atención preferente a esta parcela del

quehacer administrativo, dotando a la actuación en este campo de suficiente

coherencia y coordinación jerárquica para que la salida de la crisis fuese

rápida, lo que no se lograría nunca si se facilitase e] encuentro de intereses y

-competencias en lugar de la suma concertada de esfuerzos y voluntades.

Este mismo criterio debería, quizá, presidir la futura acción de las Fuerzas

Armadas, sostén indispensable de la fórmula de convivencia ciudadana que

tratamos de ensayar. Pensamos, pues, en áreas concretas de -actuación del

Gobierno: Economía, Defensa, Bienestar Social, Comunicaciones en sentido lato,

Sanidad, Orden Público, etc.

Ahora bien; ello no puede, ni debe, significar una proliferación de organismos

que permitan satisfacer apetencias personales, olvidando que la Administración

ha de estar al servicio de la sociedad para el mejor cumplimiento de sus

legítimas aspiraciones en el marco de los principios fundamentales de la acción

del Estado. La reforma administrativa, en ningún caso, puede divorciar a la

España real de la España oficial. Antes, al contrario, ésta, la España oficial,

tiene que ser fiel reflejo y cauce de lo que la España real demanda.

Hay otro" tema preocupante. Nos referimos a la tradicional inestabilidad en el

empleo de personas que alcanzan determinados niveles administrativos: En un

«status» como el vigente hasta ahora, ese fenómeno era connatural, no sólo con

las_ reformas sdrninistrativas, grandes´ o chicas, sino también con el mero

relevo en^ destacados puestos de la Administración La fecha del pasado 15 de

junio debería entrañar un sentido de ruptura en este aspecto. Si nos adentramos

en un régimen parlamentario al uso en Jas democracias europeas, desde las Cortes

se ejercerá un control efectivo sobre el Poder Ejecutivo. Quizá, no hay todavía,

ni mañana, pero no transcurrirá mucho tiempo sin que la figura del voto de

confianza «1 Gobierno tome carta de naturaleza en nuestra ya próxima vida

política. Pero el país —como ahora de algún modo, sucede— no puede paralizarse

antes, durante y en los días siguientes a una remodelación, por profunda que

sea, del Gabinete. El país, a través de su Administracíón efectiva, no politica

tiene que seguir viviendo, produciendo, consumiendo, ordenándose, en suma. De

aquí que sea necesario desvincular la función política y la función

administrativa. En nuestra Administración disponemos de Cuerpos de exigente

preparación y elevada calificación técnica. Nada hay que objetar —y es práctica

común en otros países— -a que los ministros dispongan, de sus personales

asesores, de reducidos Gabinetes estrechamente ligados a su figura y a su

quehacer. Pero cuando estos asesores se multiplican y encabezan Direcciones

Generales, Servicios u otros Departamentos de rango elevado, el cese o dimisión

del titular suele acarrear un trasvase de funcionarios que, en ocasiones, se

prolonga a lo largo de meses, con serró quebranto de las tareas administrativas

a ellos encomendadas,

Habría que volver, quizá, al concepto de Weber y entender la burocracia como un

instrumento al servicio del Estado —no del Gobierno— para el cumplimiento de sus

fines, (pie han de ser, lógicamente, independientes o marginales a la voluntad y

el deseo de quienes disponen del Poder Ejecutivo,

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