Autor: Gutiérrez Ríos, Enrique. 
   Tendencias Políticas     
 
 ABC.    12/09/1974.  Página: 19. Páginas: 1. Párrafos: 11. 

A B C. JUEVES 12 DE SEPTIEMBRE DE 1974.

TENDENCIAS POLÍTICAS

Las asociaciones políticas, tan debatidas ahora, son mucho más que posibles vías de evolución política del

Régimen. Son piezas fundamentales del sistema democrático previsto en la Ley Orgánica del Estado.

Baste considerar que, de hecho, son requisito previo, indispensable, para los sistemas electivos de las

corporaciones locales —uno de los principales instrumentos de participación directa del pueblo en la vida

política española—. Porque más que datos personales —sin que esto deje de ser interesante— lo que

verdaderamente importa son las tendencias politicas de los candidatos. Solo esto puede dar significación

real a las elecciones en la vida política del pais.

Las asociaciones políticas son cauces del pluralismo político. Un pluralismo que tiene sus raíces en la

amplia base doctrinal unitaria de nuestro ordenamiento constitucional. Quizá es aquí donde está la

diferencia esencial de las asociaciones y los viejos partidos políticos. Frente a la concepción de los par-

tidos como sistemas ideológicos "cerrados" y "completos" —y, por tanto, con posibilidad de

discrepancias fundamentales, irreductibles— las asociaciones representarían tendencias, dentro de un

sistema doctrinal unitario, con principios muy amplios que han tenido general consenso.

Al formular esas tendencias hay que estar muy prevenidos del riesgo de pensar con ideas que han pasado

ya a los desvanes de la historia o emplear palabras que llevan adherencias de esas ideas, como "derechas",

"izquierdas", "centro" o "conservadores", "progresistas", "moderados" en la oquedad de estos términos

resuenan casi dos siglos de nuestra historia política.

En la honda transformación del mundo provocada por la técnica no podía quedar al margen la política. En

la creciente complejidad, social actual, las decisiones políticas concretas requieren cada vez mayor

número de datos y supuestos científico - técnicos, lo que significa limitaciones, cada vez mayores, a los

métodos casi son imaginativos, intuitivos, casi poéticos, que usaba el político de antaño.

Del mundo de hoy, con su diversidad y contrastes políticos, pero caracterizado por un complejo

tecnicismo, casi uniforme, que transpasa la vida social y envuelve la Administración de los Estados,

emergen unas mismas tendencias generales que, sí bien tienen antecedentes lejanos, porque se refieren a

la naturaleza misma del hombre y de la vida social, se ofrecen con caracteres bien definidas y actúales,

aunque frecuentemente bajo formas extremadas.

Existe, por una parte, la tendencia a fortalecer y a hacer cada vez más extensa la intervención directa del

Estado en la vida social y las actividades humanas en los órganos de la producción, de la economía, de la

cultura, como garantía de justicia social. La meta de la acción política está en la exaltación de la sociedad

como tal. es la tendencia socializadora.

Como contraste, está la que considera que el objetivo primario de la acción política está en la garantía de

las libertades personales. Libre iniciativa, impulso creador personal, expontaneidad, como vías de

progreso personal y sociale frente a la acción reglada, planificadora, limitante del Estado. Incluye,

también, el fomento de las instituciones y la salvaguarde de los caracteres regionales y de las minorías

étnicas, como marco para el ejercicio de las líbertades individuales y desarrollo de la personalidad. Es la

tendencia liberal.

Hay, por último, una tercera tendencia. La que considera el trabajo, en cuanto actividad central y

específicamente humana, como eje de la vida social y, por tanto, orientadora de la acción política. Es la

tendencia sindicalista. Las de las viejas J. O. N. S., incorporada a la Falange como uno de sus principales

constituyentes doctrinales.

Cada una de estas tendencias, como es bien sabido, han tenido en su génesis, formas extremistas,

excluyentes. La primera, con los Estados totalitarios de los muy extendidos socialismos marxistas y el

desaparecido nacional - socialismo nazi, ha constituido un atentado a la dignidad de la persona. La

segunda ha generado, frecuentemente, de modo espontáneo, una selectividad —o hereditaria o natural—

que ha sido fuerte de monopolios personales y de injusticias sociales. La tercera ha quedado reducida en

algunos países a instrumento de lucha de clases.

Desprendidas de esos componentes doctrinales y políticos extremados, negativos, las tres tendencias no

sólo no se, excluyen, sino que son, en cierto modo, complementarias. Hay referencias expresas a los

valores que a cada una caracteriza en los principios que inspiran el ordenamiento constitucional español.

En la vida política española, en sus hombres políticos más representativos, figuran de hecho, de modo

patente, esas tendencias, - con la natural diversidad de maticen. Ellas podrían constituir el contenido

doctrinal de las asociaciones políticas. No hay en ellas la estrechez de fórmulas caseras: las tres están

marcando la marcha del mundo. — Enrique GUTIERREZ RÍOS.

 

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