Autor: Rodríguez, Carlos. 
   La Política y los días     
 
 Arriba.    05/07/1977.  Página: 9. Páginas: 1. Párrafos: 5. 

CARLOS RODRIGUEZ LA POLÍTICA

LA POLITICA Y LOS DÍAS

Tenemos Gobierno, primero de la nueva etapa democrática, esto es, emanado —como

debe ser, y era voluntad del país y de la Corona— del sufragio mayoritario en

las urnas. Aunque susceptible de posteriores retoques, la nueva estructura

ministerial es notablemente homogénea con la que está en uso en los países

libres del mundo desarrollado. Quizá sorprenda, únicamente, la conjunción en el

Departamento de la Cultura de una materia tan polémica y politizada como es la

información; pero que se palia con el acierto en la designación de su titular,

Pío Cabanillas. Aunque los grandes temas de los meses sucesivos han de ser la

Constitución, las autonomías y las elecciones municipales, la serenidad del país

requiere que no se posponga la elaboración de una política económica completa y

coherente. La Vicepresidencia económica es, pues, otro acierto, y, sobre todo,

que recaiga en un prestigioso y reputado

experto: e] catedrático Fuentes Quintana, cuyo nombre anticipamos hace varios

días.

Tiempo habrá de comentar las características y personalidades del nuevo

Gobierno. Pero no estaría de más referirse a dos cuestiones marginales a los

nombres, pero básicas a la estructura:

a) Como Gobierno legitimado por las urnas recupera autoridad, tanto en el

interior cerno para las negociaciones y tratos con los demás países. El

terrorismo residual puede encontrar ahora [a horma de su zapato, ya que la

democracia tiene derecho a ser fuertemente defendida.

b) Hay que dejar de lado la demagógica aseveración de que nuestro

fuerte endeudamiento exterior significa un dogal al cuello, que nos pondría en

manos de las potencias acreedoras. En la actualidad no existen países sin

problemas de ese tipo, y algunos, como Gran Bretaña, en mayor medida. Un

Gobierno democrático no tiene las manos atadas. Lo que de verdad nos ponía en

manos de otras potencias era la falta de Gobierno representativo. Con deuda y

todo, el Estado español es hoy más libre, internacionalmente, que ayer. LA

UNIDAD SOCIALISTA. — Para la opinión pública el socialismo es ya, de hecho, «la

oposición» y, además, con expectativas racionales de gobernar en fecha no

excesivamente lejana. La unidad socialista cobra por ello importancia

suplementaria. La enorme desproporción entre el número de diputados del PSOE y

el bien exiguo del PSP no

ha resuelto la cuestión, porque la unidad socialista no es algo que pueda

negociarse en un mercado numérico. Están por medio ternas de importancia —

estratégicos, tácticos e incluso doctrinales— que no quedarían superados por la

mera absorción. Más de un 10 por 100 de los electores socialistas del país han

dado su voto a) partido del profesor Tierno Calvan y, aunque nadie pueda

discutir el carácter del PSOE como «gran partido» del movimiento socialista,

Felipe González debiera tener el gesto que corresponde a la púrpura y tender la

mano para unas negociaciones razonables hacia la unidad. No es suficiente con

las declaraciones, que todos prodigan, de que se quiere la unidad: hay que

presentar propuestas concretas, convocar reuniones, ofrecer programas

operativos. Y, desde luego, hacerlo a la luz pública para que este país salga

definitivamente de la fea política de pasillos y cortinones.

Martes 5 julio 1977

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