El acento, en lo económico     
 
 ABC.    05/07/1977.  Página: 2. Páginas: 1. Párrafos: 9. 

ABC. MARTES, 5 DE JULIO DE 1977. PAG. 2

EL ACENTO, EN LO ECONÓMICO

La preocupación más acentuada de la opinión-pública ante el nuevo Gobierno

estaba centrada, desde que se> iniciaron las gestiones para su formación, en la

proyección u orientación económica del mismo.

El convencimiento común sobre el peligro que corre la recién nacida democracia

española si -no se sustenta en la base de una firme recuperación económica

nacional, no tiene excepciones. Participan de él con lógico enfoque diverso,

todos los españoles que protagonizan la vida más activa —la creación y

distribución Je bienes y de servicios— del país, inversores y accionistas,

empresarios y comerciantes, obreros y empleados...

El nuevo Gobíerno se presenta, a simple vista de su lista ministerial, con

grande acento económico.

Contenido económico, más o menos directo, pero cierto, tiene parte principal de

los Departamentos ministeriales que subsisten y´ de los que ahora, por división

y fusión, se crean Y se configura además, una Vicepresidencia dedicada a la

economía, a la que corresponderá, lógicamente, una función de orientación´ y

competencia general en estas materias.

La coordinación económica, que tantas y tantas veces ha sido pedida, incluso

cuando no afrontaba graves problemas la economía española, cuenta, ahora, a su

favor con un planteamiento ministerial más idóneo, y cuyas competencias quedan,

sin duda, mejor asignadas y distribuidas.

No se conoce todavía cuál sea el programa económico que el nuevo Gobierno se

proponga realizar. Pero sí son conocidos, sobradamente, los problemas

principales que debe afrontar: inflación, paro, déficit exterior, desaliento

inversor, descenso de la productividad, etcétera. Por Ja correcta evaluación de

estos problemas y por el acertado enfoque de sus posibles´ soluciones pasa el

camino de la consolidación del Gobierno, y también- pasa el camino del

asentamiento estable de la democracia.

Ahora bien, la democracia comienza, para el país, con un conveniente juego entre

un gran partido en el Poder y un gran partido en la oposición; se inicia en el

bipartidismo. Y en el bipartidismo queda pendiente, por parte del partido que

ocupa !a oposición, un factor de importancia decisiva para el éxito del programa

económico del Gobierno. Nos referimos a las posibiliades del llamado pacto

social.

Dejando a un lado la pura oposición, política, resulta evidente que los partidos

socialistas —especialmente el P. S O. E.— y los partidos situados más a su

izquierda,- tienen claras vinculaciones con las centrales sindicales que reúnen,

de momento, la afiliación más numerosa y la capacidad de actuación más eficaz. Y

así, en el fondo, de la actitud de colaboración o de negociación en el terreno

económico que demuestren las centrales sindicales o de su actitud contraria,

agraviando la conflictividad laboral va a depender, en gran parte, el resultado

de la nueva política económica.

No es pronóstico aventurado ni difícil adelantar que la nueva política económica

se definirá con claro contenido social; que será, en el marco de una economía de

mercado, muy atenta a las demandas y reivindicaciones justas de las clases

trabajadoras. Pero hará falta, indiscutiblemente, que sea juzgada y apreciada,

en este su contenido por estas clases. Y. por supuesto, por el sindicalismo

nuevo y por los partidos que en él influyen,

El acento económico del nuevo Gobierno no le reduce, naturalmente,^ una simple y

pragmática actuación técnica.^ El nuevo Gobierno tiene por delante una tremenda

y decisiva misión política. Pero la coyuntura nacional en la que va a iniciar su

etapa gobernante está muy fuertemente condicionada por la crisis económica. Y

este hecho, afortunadamente, no se ha ignorado, no queda preterido, a lo que

cabe deducir de la organización ministerial y de nombramientos significativos,

en su horizonte. Hará política y ha^á economía.

 

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