Reestructuración para la democracia     
 
 ABC.    05/07/1977.  Página: 2-3. Páginas: 2. Párrafos: 12. 

REESTRUCTURACIÓN PARA LA DEMOCRACIA

El tercer Gobierno de la Monarquía, primero que se deriva de unas elecciones

generales, y, por tanto, primer Gobierno democrático, tiene, además, una

característica resaltable: con él llega al país una reestructuración

administrativa no por prevista menos espectacular y significativa.

En el nuevo Gobierno, los. nombres son los previstos en su inmensa mayoría,

representantes de las fuerzas políticas que se ampararon bajo la sombra

protectora del presidente Suárez constituyendo la Unión del Centro Democrático.

Con ellos, algunos especialistas en los difíciles terrenos de la economía, que

constituye hoy preocupación fundamental, y los supervivientes del anterior. Como

superviviente más calificado —de otra época— hay que señalar la presencia de don

Pío Cabanillas, que no solamente fue ministro de Franco, sino, además, el único

ministro del antiguo Régimen que, no dimitió ni fue cesado por los cauces

habituales.

Pero lo que hoy más importa es señalar, a la espera de la obligada declaración

programática que, lógicamente, definirá sin ambages los ámbitos de actuación y

el cometido de los ministros y de los Ministerios, es la primera imagen que se

desprende de la nueva estructuración administrativa.

Así, siguiendo un criterio lógico que ya hacía tiempo se apuntaba, se fusionan

los Ministerios militares en una Vicepresidencia de la Defensa. Se crea, para la

orientación de la política económica, sin cartera que dificulte la formulación

de programas, la Vicepresidencia para Asuntos de la Economía, y el señor Fuentes

Quintana, sin duda, uno de los cerebros del país, en estas materias, acepta

integrarse en un Gobierno Suárez, después de haber rechazado tal honor hace

ahora un año.

El cambio de denominación de Gobernación por Ministerio del Interior comporta

algo más que un intento de alejarse de recuerdos de autoritarismo, aún

presentes, al perder atribuciones y nombrarse a la vez un ministro adjunto para

las Relaciones con las Regiones y al crearse un Ministerio de Sanidad.

Como importa mucho el apellido añadido al Ministerio de Industria. Al

denominarse de Industria y Energía significa que, a los pasos ciertos y

prácticos dados por el Gobierno anterior para la unificación y coordinación de

los criterios energéticos, van a seguir otros, acaso más funes, que eliminen las

distintas competencias ministeriales sobre este tema, de tanta trascendencia

para la economía v e] desarrollo de todo el país.

A nadie debe extrañar que el Ministerio de Comercio sea también de Turismo. Ya

no necesitamos del tándem de la Información y el Turismo para procurar una

imagen positiva del país que compensara su imagen política exterior,; El

Ministerio de Transportes y Comunicaciones, que existió, prácticamente, hace

muchos añor, era una necesidad sentida por cuanto los conceptos de unos y otras

han evolucionado, a lo largo de estos últimos años, hasta acercarse más de lo

que pudiera colegirse de su estructura, al fin cohesionada, Al igual que ocurre

con el Ministerio de Obras Públicas y Urbanismo, que conlleva la absorción do

Vivienda, Ministerio que respondía a criterios de otras épocas, donde lo que

primaba era la colocación —corno fuese— de un techo sobre cada familia española.

El Ministerio de Relaciones Laborales absorbe, hacia el antiguo Ministerio de

Trabajo, los conceptos de ´arbitraje del fenecido Departamento de Relaciones

Sindicales, mientras que el de Cultura y Bienestar, además de significar la

cristalización práctica d« una preocupación especial por U Cultura, de hecho tan

renegada en loa últimos cuarenta años, aporta una cierta nota risueña y abierta

a las suposiciones en su segunda denominación.

Del Ministerio de Sanidad era del único que temamos previamente noticia, al

haber sido anunciada por el propio presidente Suárez. Su creación responde a las

necesidades del país, larga y profundamente expresadas por cuantos componen hoy

el organigrama sanitario español. Con él &e espera poner fin a la dispersión que

configuraba a la sanidad española, y con él se logra, de antemano, al ser de

Sanidad y Seguridad Social, evitar la peligrosa dicotomía existente hasta el

momento entre lo oficial y lo real. Entre la sanidad de los decretos y su

aplicación práctica a través de los instrumentos y estructura de la Seguridad

Social.

Los ministros adjuntos para las Relaciones con las Regiones y con las Cortes —no

podemos pensar en Ministerios adjuntos—, no son sino lógicas consecuencias del

reconocimiento auténtico de las diferencias regionales, paso previo al

establecimiento de autonomías, y de la importancia que para el buen

funcionamiento de la vida política- del país tienen las buena» relaciones entre

Gobierno y Cortes, hoy con oposición auténtica incluida.

Como son consecuencias naturales de U especialización por área» administrativas

las Decretarías y Subsecretarías de Estado, y la reimplantación del Ministerio

de la Presidencia, que quede como un órgano de asistencia al presidenta, tai

como su propio nombre indica.

Queda, para el final, una´ consideración: la del orden jerárquico de las

Vicepresidencias. Salvando la dedicada´ a la Defensa, que tanto por »u

representación como por su titular, sigue siendo la primera, resulta

significativo ^subrayar que en el pasado año —en el primer Gobierno Suarez—había

una Vicepresidencia. política v no la había económica. Ahora, la Vicepresidencía

segunda es ta económica, y después viene la política. El primer Gobierno Suárez

tuvo una orientación plenamente política, y «te segundo parece tenerla

primordiálmente ´ económica.

 

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