Por un solidario regionalistmo     
 
 ABC.    05/07/1977.  Página: 4. Páginas: 1. Párrafos: 9. 

ABC. MARTES; 5 DE JULIO DE 1977. PAG. 4

POR UN REGIONALISMO SOLIDARIO

LA diversidad regional de España es un hecho evidente. Tampoco son discutibles

ciertos «hechos diferenciales», empleando la expresión de un esclarecido

político catalán, cuyos restos reposan ya en tierra española. La diversidad y

diferencias regionales obedecen en nuestro país a causas de desarrollo

histórico, que pervivie-on durante el lento proceso de formación de la común

nacionalidad y a razones de pluralidad étnica y de muy variada geografía.

El grande y profundo cambio político, ^en él cual nos encontramos como nación,

el cambio que nos lleva de un régimen político de autoridad personal a un

régimen político de democracia auténtica bajo la Monarquía —nuestra forma de

Estado más tradicional y propia— tiene, naturalmente, que contemplar la

diversidad y la diferencia de las regiones. Y no sólo contemplarlo; tendrán —el

Gobierno y las Cortes— que decidir soluciones razonables para insertar estas

diversidades y diferencias en la superior suma de una nacionalidad integrada y

única.

RESULTA, en esta materia, extraordinariamente interesante el comunicado oficial

del Ministerio de la Gobernación después de las conversaciones a muy alto nivel

de] señor Tarradellas, cerradas con su final entrevista con el señor

Martín Villa.

«El régimen definitivo de la autonomía ha de ser establecido por las Cortes

Españolas y se espera que pueda ser facilitado, mediante un proceso de

negociación entre el Gobierno y los representantes recientemente elegidos en las

cuatro provincias catalanas.»

COMPETENCIA, claramente queda dicho. de las nuevas Cortes v del nuevo Gobierno.

Pero no, igualmente queda claro, remisión a formulas federales. La fórmula

federal, aunque haya demostrado suficientemente su posibilidad y efectividad en

otras" naciones —en los Estados Unidos, en la Confederación Helvética, etcétera—

no cristalizó nunca en España; ni puede pensarse que fuera solución para la

nación que tenemos que lanzar entre todos hacia la libertad, la democracia y el

progreso, en las dos décadas finales de este siglo.

El federalismo siempre ha sido en nuestro país corriente «contra-histórica»

porque la unidad nacional no se logró por la simple adición de diferencias, sino

por una integración cuyo sentido final fue evitar una disgregación política,

fáctica v formal, de la nacionalidad.

Otra cosa, y distinta, es el gran tema del regionalismo solidario o de las

autonomías que tienen una indudable razón de ser por su legitimación histórica.

Naturalmente, sin mengua sustantiva de la unidad nacional; sin que nunca se

entienda el reconocimiento de las autonomías como palanca que pueda quebrar,

esta superior unidad Ni como factor que acentúe el problema del desequilibrio

regional,

ya grave, ni como cuña que abra muy peligrosas grietas en la configuración del

Estado.

EN términos muy precisos matiza este asunto el comunicado oficial de

Gobernación: «Las autonomías deben ofrecerse a todas´ las regiones españolas,

sin que las formas concretas de las mismas hayan de ser uniformes»... «dentro

de la irrenunciable unidad de España».

Queda, en suma, el gran tema español de las autonomías en manos _ de las nuevas

Cortes y del nuevo Gobierno. En éste, cuya composición definitiva es

prácticamente oficial, a la hora en que escribimos, se incluye un ministro

adjunto para las relaciones con las regiones. El problema del regionalismo, de

las autonomías, queda, porfío tanto, abordado ya a nivel ministerial.

 

< Volver