En la homilía de la Jornada de la Paz. 
 Jubany condena el terrorismo y los secuestros  :   
 También pide una amnistía más amplia y generosa. 
 Arriba.    02/01/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 4. 

En la homilía de /a Jornada de /a Paz

JUBANY CONDENA EL TERRORISMO Y LOS SECUESTROS

• También pide una amnistía más amplia y generosa

BARCELONA. (Especial para ARRIBA.) — Con motivo de la Jornada de la Paz, el

cardenal arzobispo de Barcelona, monseñor Jubany, ha presidido la celebración de

la Eucaristía en la catedral basílica de Barcelona, conmemorando así la Jorrada

Mundial de la Paz En su hcml tía, en !a que ha glosado el mensaje pontificio de

esto X Jornada, basado en el lema Si quieres la paz, defiende !a vida», el

prelado barcelonés ha dicho, entre otros cosas

«Uno se pregunta: ¿Por qué el magisterio pontificia es tan .Insistente en

la_defensa de la vida humana´ Ademas de las rozones humanitarias y teológicas

que podrían exponerse fácilmente, basta sólo con abrir el libro de la

experiencia. Lo vida humana, de una parte, es amada, exaltado, ayudada; pero, de

otra, es contestada, rechazada -o simplemente suprimido Nos hablan de lo

primero, por ejemplo, los movimientos de solidaridad por la salvación de los

pueblos en circunstancias de terremotos o de catástrofes extraordinarias. Pero

nos hablan de lo segundo, tanto las guerras —que no se acaban n jr>ca en la

historia de los hombres—, como las violencias de toda especia La defensa de la

vida humana, medio indespensable pora lo paz entre los hombres, afecta no

solamente a todo aquello que se opone o la misma vida erí su totalidad, sino

también a cualquier forma de agresión, qua constituye una violación de la

integridad de la persona humano. Podemos citar, por ejemplo, las mutilaciones,

los torturas o tormentos corporales o mentales.

los intentos de coacción espiritual y, sobre todo, por la impor, tancia que han

tomado últimamente en todo el mundo y también en nuestra nación, los secuestros

y el terrorismo, como fenómenos de unas determinadas afirmaciones políticas o

sociales.)

«Abominamos de toda violencia»

«Nuestro pueblo —ha seguido diciendo el cardenal Jubany— es especialmnete

sensible a lo paz, y, por tanto, a esta forma de coacciones. De la misma manera

que todos abominamos de cualquier tipo de violencias, también deseamos que el

orden de la vida pública, elemento característico de la paz, "encuentre en la

libertad, .como dice el Concilio, un equilibrio cada día rhás humano" (Gs. 26).

Precisamente, partiendo de esta última convicción, se han levantado voces

pidiendo a tas autoridades competentes uno amnistía más amplia y generosa para

los encarcelados. Se trata de un deseo que yo comparto con todos vosotros y que

ha asumido solemnemente el Consistorio de nuestra Ciudad Condal.»

 

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