Cardenal Tarancón. 
 "El cristiano no puede dar su nombre a partidos que defienden el totalitarismo"  :   
 "Es inhumano que la autoridad política caiga en formas dictatoriales". 
 Informaciones.    08/01/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 7. 

CARDENAL TARANCON

«El cristiano no puede dar su nombre a partidos que defienden el totalitarismo))

•ES INHUMANO QUE LA AUTORIDAD POLÍTICA CAIGA EN FORMAS DICTATORIALES»

MADRID, 8 (INFORMACIONES).

EL Concilio dice que «es inhumano que la autoridad política caiga en formas

totalitarias o en formas dictatoriales que lesionen gravemente los derechos de

la persona o de los grupos sociales», escribe el cardenal Tarancón en la novena

carta de la serie «Los cristianos y la política», que ha sido publicada hoy.

Los totalitarismos —añade— nunca solucionan definitivamente los problemas de la

convivencia. Si acaso, los aplazan, para que reaparezcan después con mayor

virulencia. Inducen a reacciones violentas y a actitudes agresivas,

incompatibles con la paz y con la seguridad pública.

El bien común es el objetivo supremo en el orden político, precisa el cardenal

Tarancón, y «la libertad de los hombres estará siempre condicionada por este

objetivo.» Por lo que, «un régimen autoritario puede ser, en algunas

circunstancias concretas, la única solución viable para un pueblo. Pero, un

régimen totalitario o dictatorial, además de sumamente peligroso, será siempre

un mal, aunque, en algunas ocasiones pueda ser un mal necesario, como una

operación quirúrgica.»

Dice el cardenal arzobispo de Madrid que «el hombre tiende, casi

instintivamente,

a imponer sus propios criterios porque cree que son los mejores». Y añade: «no

pocas veces los católicos, que estamos en posesión de la verdad religiosa,

creímos ´que el mayor bien que podíamos hacer a los hombres era obligarles a

aceptar el mensaje de Dios Salvador. Dios —el Omnipotente— no obra de esa

manera. El hizo al hombre libre, responsable de su propio destino, y respeta

siempre esa libertad».

Pero- «la razón última y radical .—argumenta monseñor Tarancón— por la que no es

lícita esa imposición es porque se opone a la naturaleza humana tal y como ha

sido creada por Dios. Es inhumana. Y la inhumano no puede ser cristiano. Por

tanto, el cristiano —añade el cardenal— no puede dar su nombre a partidos que

defienden el totalitarismo, en cualquiera de sus aspectos, como norma de

convivencia. Como tampoco puede alistarse en los que preconizan la violencia

para apoderarse del poder: el fruto de la violencia es, casi ineludiblemente, la

dictadura totalitaria.»

Se lamenta a continuación el cardenal araobispo de Madrid de que «la

polarización extremista de las posturas políticas —y lo que era peor, político -

religiosas— de una sociedad que se preciaba de ser cristiana haya hecho posible

la frase de dos Españas incapaces de convivir en paz». «Seria una verdadera pena

—añade— que no aprendiésemos ahora las lecciones, de,la historia —que tantas

veces ha estado teñida de sangre de españoles en contiendas intestinas y en

verdaderas guerras civiles— v volviésemos a plantear el futuro con afanes

exclusivistas y totalitarios.»

El cardenal Tarancón cree que este momento es oportuno —providencial— para que

ensayemos otro clima y otro género de convivencia política y social, y que ello

está propiciado porque ha cambiado notablemente el ta1ante de la nueva

generación. Será posible la creación de ese nuevo clima «siempre que acertemos a

olvidar el pasado y, sin ánimo de revancha, trabajemos todos por una sociedad

más comprensiva, mas dialogante, más justa, más libre; defintivamente. mfts

humana».

 

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