Cartas cristianas del cardenal Tarancón. 
 Una sana cooperación Iglesia-Estado al servicio del hombre  :   
 Independencia mutua sin injerencia. Cooperación que no limite la libertad. 
 Ya.    22/01/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 15. 

Cartas cristianas del cardenal Tarancón

Una sano cooperación Iglesia-Estado al servicio del hombre

INDEPENDENCIA MUTUA SIN INJERENCIA • COOPERACIÓN QUE NO LIMITE LA LIBERTAD

"Iglesia en Madrid" publica la undécima carta del cardenal Tarancón dentro de la

serle "Los cristianos y la política", que lleva por titulo "AI servicio de los

hombres". La carta dice así:

, "No es el hombre para la sociedad, sino la sociedad para, el hombre, ea ha

dicho con acierto. Y la Iglesia ha sido establecida par Jesucristo no para ser

servida, sino para servir. Tanto la comunidad política como la Iglesia, nos dirá

el Concilio, "están al servicio de la vocación personal y social del hombre".

La comunidad política y la Iglesia no son dos líneas paralelas, sino dos líneas

distintas que coinciden en un objetivo: servir al hombre. Por diverso título,

como, especifica el Concillo; desde distinto punto dé vista, con una finalidad

complementarla. Ambas, sin embargo, deben ser una ayuda para que el hombre

consiga su perfección y pueda realizarse plenamente,

EI hombre vive en este mundo. Ha de resolver en él sus propios y específicos

problemas. Necesita de la comunidad política para conseguir su perfección

terrena.

El hombre tiene una proyección eterna. Trasciende la caducidad*de las cosas

temporales. Su vida en este mundo es una´ peregrinación que debe conducirte a la

Patria. Necesita de. la Iglesia para conseguir su salvación eterna.

La sociedad política y la Iglesia no pueden ignorarse; menos, oponerse. Sufriría

el hombre, que es BU objetivo. Y ni la Iglesia ni la comunidad política podrían

realizar perfectamente su misión, que es servir al hombre. LA UNIDAD DE LO

TEMPORAL Y LO TRASCENDENTE

Muchas veces se ha dicho que la misión de la Iglesia se ha de limitar a "salvar

las almas", no al hombre, Y que la misión de la comunidad política es buscar el

perfeccionamiento temporal de sus miembros. Como si el hombre no fuese una

unidad y pudiesen separarse—mientras se permanece en este mundo—el alma del

cuerpo, los problemas temporales de la trascendencia de la persona humana.

No es extraño que diga el Concilio que la Iglesia y la comunidad política

realizarán el servicio al hombre con tanto mayor eficacia para bien de todos

"cuanto más sana y mejor sea la cooperación entre ellas, habida cuenta de las

circunstancias de lugar y tiempo".

Hoy se habla mucho en España de "la separación de la Iglesia y del Estado". Y

esta frase, que tiene una interpretación correcta, puede ser también motivo de

confusión.

Si por separación se entiende la autonomía y hasta la independencia de las dos

sociedades, "cada una en su propia terreno", de tal suerte que el Estado

resuelva sus problemas temporales sin. Injerencias de la Iglesia, y sin sentirse

coaccionado por ella, y la Iglesia resuelva los suyos sin Injerencias del Estado

y sin ´ sentirse coaccionado por él, la frase es exacta. Esa separación es

conveniente y hasta necesaria.

Si por separación quiere entenderse el desconocimiento mutuo de las dos

sociedades, de tal suerte que la Iglesia pueda prescindir de la legislación

justa del Estado, o que éste pueda prescindir de la norma moral que recuerda la

Iglesia, no puede admitirse tal separación.

Pero no basta, normalmente, que la Iglesia y el Estado se sientan autónomos e

independientes. Son muchos los problemas que, siendo políticos, pueden crear

angustias de conciencia a los cristianos. Y estos cristianos, miembros de la

sociedad civil, son. a la vez, miembros de la Iglesia. Como pueden darse

actuaciones meramente eclesiásticas que tengan . repercusión en el orden civil.

Una actuación unilateral de la Iglesia en • ellos crearía angustias a los

ciudadanos cristianos.

Es conveniente, como dice e! Concilio, una mutua cooperación. Siempre, claro

está, que sea sana, correcta; estofes, que no limite la libertad legítima de

acción de cada una de las dos potestades.

Esta es la razón por la que todos los países, aun los que no son

mayoritariamente católicos, consideran conveniente una Inteligencia con la

Iglesia en asuntos que puedan ser conflictivos. Eso se hacía muchas veces por

medio da un concordato o de un "modus vivendi". Puede conseguirse por medio de

convenios o acuerdos parciales. Interesa poco la palabra si se consigue la

realidad: la sana cooperación entre la comunidad política y la Iglesia para que

las dos sociedades puedan servir al hombre con mayor eficacia."

 

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