La Iglesia ante la participación política. 
 Independiente, aunque no neutral     
 
 ABC.    03/02/1977.  Página: 2. Páginas: 1. Párrafos: 6. 

JUEVES 3 DE FEBRERO DE 1977. PAG. 2.

LA IGLESIA ANTE LA PARTICIPACIÓN POLÍTICA INDEPENDIENTE, AUNQUE NO NEUTRAL

La ñola que ayer ha hecho pública la Comisión Permanente del Episcopado tiene

como virtud primera la claridad: su texto podrá discutirse, pero no

tergiversarse. Su segunda virtud seria la absoluta coherencia con el pensamiento

de la Iglesia, tal y como ha sido formulado en el Concilio y en los pasados

Sinodos.

La tercera sería su autoridad: si en los últimos meses habíamos escuchado estas

ideas o muy parecidas de labios de obispos Individuales, las oimos ahora con la

firma unánime de la Permanente, representativa de todo el Episcopado. No

reflejan, pues, la opinión de este o de aquel obispo: es el Episcopado como tal

quien toma postura en esas líneas.

Y sus orientaciones son tan luminosas como simples. Para el católico, la

ratificación de su libertad de opción política. No hay «partidos bendecidos», no

hay grupos con especiales apoyos Jerárquicos, ninguno representa a la Iglesia ni

al Evangelio.

Pero el católico tiene una frontera: su opción no ha de hacerla a capricho, ha

de medirla según su conciencia y respetada la coherencia con su fe. Un católico

por tanto tiene que excluir «todo apoyo» a aquellos programas o partidos que

sean «incompatibles con la fe». Los obispos no dan hombres de estos partidos

«incompatibles "con la fe», pero señalan como ejemplos a aquéllos que «suprimen

los derechos fundamentales» (el de profesar la religión entre ellos), aquéllos

que conciben el lucro,como motor fundamental de la economía, o los que emplearan

e! odio, la violencia o la mentira para conseguir sus fines.

También hay una frontera para sacerdotes y obispos. Estas tienen derecho a

participar en política como todos los ciudadanos; pero dada su especial función

de ministros de la unidad deberán renunciar a la «militancia activa», a

cualquier forma de liderazgo o de representación en los organismos políticos.

Nada,podría ser más dramático para la Iglesia, nada sembrarla mayores

confusiones que la figura de obispos o de sacerdotes como militantes activos de

izquierda, de derecha o de centro. Es otra su .función.

¿Quiere todo esto decir que la Iglesia se desinteresa de la política, que se

aleja, cómodamente, del campo de batalla? La Iglesia, subraya el documento, es

.Independiente, pero.no neutral, no desinteresada, no ausente. Su función es

recordar y promover la dimensión trascendente de la existencia humana. Pero esta

dimensión Incide decisivamente en no pocos campos políticos.

Por eso la Iglesia se propone permanecer Independiente de lodo partido político,

pero proseguirá su lucha por la justicia, por la paz; mantendrá su defensa de

los más pobres; recordará los derechos de Dios y del hombre; será conciencia

crítica de los partidos de mañana como ha tratado de serlo de los Gobiernos de

los años pasados. No estará con nadie, pero tratará de ayudar e iluminar a

todos. Y ofrecerá ese «ámbito de comunión», ese espacio en el que hombres de

diversas Ideologías puedan descubrir que es más lo que -les separa que lo que

les une: porque la «paz y el amor, la. verdad y la justicia y la libertada son

tareas de todos.

 

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