Lo que la Iglesia ha recibido. 
 "Ha de darlo gratis"  :   
 "Los cristianos han de sentir su responsabilidad económica respecto a ella". Carta cristiana de Tarancón sobre la economía eclesiástica. 
 Arriba.    06/02/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 8. 

Lo que la Iglesia ha recibido

«HA DE DARLO GRATIS»

- «Los cristianos han de sentir su responsabilidad económica respecto a ella»

- Carta cristiana de Tarancón sobre la economía eclesiástica

MADRID. (Da nuestra Redacción.)—Bajo el título de «Fuentes de ingreso», e!

cardenal Tarancón publica esta semana en «Iglesia en Madrid» su habitual corta

pastoral, que es !a segunda dedicada al tema general «la economía en la

Iglesia».

tía Iglesia ha de dar gratis lo que ha recibido gratis —dice el cardenal—. El

poder so. brenatural que ha recibido de Cristo no se puede comprar ni vender. La

Iglesia ha condenado muy fuertemente lo que se llama simonía. Esto es, el

pretender comprar con dinero los bienes o los poderes sobrenaturales: lo que

intentó Simón el Mago, como nos refieren los "Hechos de los Apóstoles".»

«La aportación de los fieles en el transcurso de la historia —añade— se ha

canalizado por diversos conductos: "Los diezmos y primicias" —el pagarlos era

uno de los Mandamientos de la Iglesia—, "los aranceles" por los distintos actos

de culto, las "suscripciones" o "cuotas voluntarias" establecidas en algunas

partes y la misma aportación del Estado que, no olvidemos, es el que recoge y

administra los bienes de Ja comunidad, han sido los distintos me. dios —las

distintas fuentes de Ingreso— de que se ha valido la Iglesia para conseguirlo.»

Procedimientos más adecuados

«La psicología actual —seríala más adelante— no admite fácilmente algunos de

esos pro. cedimientos. Será necesario buscar otros más adecuados. Lo que no

podrá hacer nunca la Iglesia —mientras sea Iglesia peregrinante— es prescindir

de los medios económicos que le son indispensables.»

«Si una sociedad es mayoritariamente católica —dice— no se ve la

incompatibilidad de que sea el Estado el que recoja V administre las

aportaciones de la comunidad en orden al bien común de todos los ciudadanos.»

«Es verdad que en este caso —si el Estado da las nóminas presonalmente a los

sacerdotes— se corre el riesgo de considerar a éstos como "funciono, ríos" del

Estado, pero —añade— puede resolverse, aun con con ese mismo procedimiento,

siempre que las ideas estén muy claars, tanto en los sacerdotes como en los

responsables de la Administración, para evitar una subordinación que sería

peligro, sa y que no puede admitirse.»

Y termina diciendo: «La con. secuencia es clarísima: los cristianos han de

sentir su responsabilidad económica con respecto a la Iglesia, exigiendo, claro

está, una Administración diáfana y congruente con su fin, de lo que trata remos

en otra carta.»

Domingo 6 febrero 1977

 

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