Autor: J. P. Q.. 
 Religión y tiempo. 
 Debate sobre la ayuda económica del Estado a los sacerdotes     
 
 La Vanguardia.    07/01/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 18. 

DEBATE SOBRE U AYUDA ECONÓMICA DEL ESTADO A LOS SACERDOTES

Una declaración emanada en Barcelona pide la renuncia a la misma y la reforma

del sistema actual; un grupo de presbíteros de Ciudad Rodrigo, en cambio, se

hace eco de la situación del clero rural y afirma que el proyectado aumento debe

aceptarse

Como era previsible, el proyectado aumento de la paga estatal para Jos

sacerdotes con cargos parroquiales1 está dando ocasión a que se manifiesten

opiniones dispares sobre la misma. Así se desprende de los documentos que

resumimos en esta información: el primero lo firma un amplio grupo de

sacerdotes, jóvenes en su mayoría, de la archidiócesis de Barcelona; el segundo

ha sido elaborado en la diócesis de Ciudad Rodrigo. Por su misma procedencia,

son dos voces que reflejan situaciones muy diversas: diócesis populosa y

básicamente urbana la de. Barcelona —en la que estos días se lleva a cabo una

encuesta entre los sacerdotes sobre esta cuestión, tal como anunció hace días

una nota de la Delegación Diocesana para los Medios de Comunicación Social—;

Ciudad Rodrigo, en cambio,, es un obispado eminentemente rural y con poca

población, por lo que su voz puede muy bien representar la de la España agraria.

Un no rotundo

La declaración de los sacerdotes barceloneses parte de los rumores y noticias de

un inminente aumento (de 5.000, a 15400 pesetas), aumento que parece que ya ha

sido aprobado por las Cortes, pero no se tienen todavía noticias de cuándo será

´efectivo. Afirma seguidamente que la noticia lia oreado un fuerte malestar,

especialmente en estos momentos de crisis económica que agrava sobre todo la

situación de la ciase obrera. Por ello los mencionados sacerdotes y otros grupos

de cristianos de Barcelona hacen constar:

«-l Un-no rotundo al aumento de la ayuda económica. Representará un paso atrás

en el camino de Ja independencia entre 1a Iglesia y el Estado, ya que de las

necesidades de Ja ´iglesia hemos de hacernos responsables los creyentes.

»2. Un no rotundo por el hecho de que «L´Osservatore de I la Domenica» y España

Ciudad del Vaticano, 6. — «Nadie se ha suicidado. Sencillamente, se ha cerrado

un período y se abre otro nuevo, en el que, sin nostalgias y sin rencores, el

pueblo español ha depositado sus esperanzas».

Este es el juicio que da e| semanario vaticano «L´Osservatore della Domenica» al

texto de la ley de reforma aprobada recientemente por las Cortes Españolas ´y

refrendada por el electorado, del que estima que «todos los europeos que se

interesan por la democracia deberían leer».

La razón de este interés, según el semanario Vaticano, es que permitiría

«rectificar algunos juicios que todavía tienen pleno crédito y que, con

objetivos no precisos, tienden a restar importancia al camino de la democracia

que España ha emprendido después de la muerte de Franco».

«España —agrega "L´Osservatore della Domenica"—, que con tanta dignidad ha

soportado la incomprensión cíe casi todos, da el primer ejemplo en la historia

política de Europa de como se puede transformar fundamentalmente un régimen sin

alterar el orden, sin renunciar a su pasado y sin destruir nada de lo que su

pueblo ha construido.»

Analiza el artículo algunos pasajes de la ley, especialmente el segundo,

subrayando que «esta precisa y decisiva indicación hacia la democracia, viene a

cancelar los principios del franquismo, que había basado la representativídad en

el mundo, la familia y en el sindicato, organismos que, como es lógico, podían

ser condicionados por factores externos lo que, como es sabido, no puede ocurrir

con el sufragio directo».

Después de comentar el artículo, quinto, referente a: la posibilidad del rey de

someter directamente al pueblo una opción política de interés nacional mediante

referéndum y destacar que ha sido criticado por la oposición, el semanario

reconoce que la obra no está terminada, pero que las Cámaras que . serán

elegidas mediante . sufragio universal cumplirán el cometido de «completar el

mecanismo constitucional, que debe asegurar el desarrollo democrático de la

sociedad española». — Efe.

sea tramitado secretamente un asunto que afecta a toda la Iglesia y a todos los

ciudadanos, que son los que en definitiva pagan esta ayuda económica.

•Proponemos a todos los obispados una paulatina desaparición de la ayuda

estatal, estudiando ya desde ahora soluciones viables para cada diócesis y

fórmulas de cooperación interdiocesana. Y para la diócesis de Barcelona:

»1. Que los sacerdotes puedan renunciar a este aumento y,´a la larga, a toda

paga, con la ayuda a los que no lleguen con su trabajo civil y/o ministerial a

unos ingresos suficientes. Para esto será preciso: clarificar públicamente Jos

bienés del obispado: y las parroquias y el Oso que se hace: comprometernos,

todos !os creyentes, a subvenir a las necesidades de h Iglesia;, potenciar la

comunicación de bienes entre parroquias, tal como ya ha comenzado a hacer ´la;

caja de compensación.

»2. Que este dinero al que se renuncia se dedique íntegramente a obras sociales,

en la línea de lo que vienen haciendo algunos sacerdotes desde hace unos diez

años.

»3. Que este asunto sea asumido plenamente por nuestro obispo y toda la

comunidad d´ocesana. Es la ´libartad de la Iglesia, y su transparencia

evangélica las que están en Juego.»

Carta a los cardenales españoles

«Consideramos que la dotación estatal, que nos llega a través de los organismos

oficiales, sigue siendo necesaria v en «sitos momentos la que recibimos es

insuficiente», dicen los sacerdotes de Ciudad Rodrigo me han firmado una carta

de cuatro todos dirigida a todos los cardenales españoles.

.l."s firmantas de la carta aportan las rabones de su postura. No creen, en

primer lugar que la Iglesia hipoteque su libertad por el hecho de recibir una

ayuda estatal. «Lo mismo que los profesores de centros ´estatales, los médicos

de la Seguridad Social u otros profesionales en un régimen democrático no se

sienten obligados a pertenecer .al partido político en el poder por recibir su

sueldo de los organismos estatales, los sacerdotes no tenemos por qué bendecir

al partido gobernante ni al sistema económico Imperante en la nación por recibir

una dotación estatal digna». Más bien encuentran inconvenientes en recibir esta

ayuda directamente de personas o entidades particulares –

Piden recibir, por ello, del Estado una ayuda digna aunque no rica, .e ingresar

en la Seguridad Social. Afirman que su situación económica es insostenible y

añaden: «Reconocemos la legitimidad de la figura sacerdotal que se sostiene

económicamente os un trabajo profesional como San Pablo Pero consideramos

necesaria la figura sacerdotal con dedicación plena al ministerio. En esta

región subdesarollada, de gran emigración, le es muy difícil ai sacerdote

encontrar un trabajo profesional. En nuestras parroquias los ingreso® son cas!

nulos... Por otra parte, (a presencia del sacerdote en estos pueblos es

necesaria para evitar su total marginación, y es solicitada por ellos». Señalan

también que los recursos diocesanos no permiten incrementar más la ayuda que

presta a los sacerdotes más necesitados.

Una fórmula que resulte viable

En conclusión, entre otras cosas,, afirman:

«La •propuesta estatal de una retribución digna al Clero debe ser aceptada y

apoyada por la jerarquía española. Cumpliríamos mejor nuestra misión en la

sociedad si esta dotación estatal nos permitiese ofrecer gratuitametne los

servicias necesarios a los fieles.

«Seguimos abiertos al estudio de otros procedimientos en los que la Iglesia

quede más libre de toda sospecha política o económica; pero como dadas las

circunstancias actuales no son viables en muchas regiones (y subrayan estas

últimas palabras), consideramos necesaria y urgente la puesta en práctica de una

asignación estatal a>l clero en consonancia con su dignidad de persona humana.

«Somos conscientes del difícil momento económico de España. No queremos, por

ello, que la solución de nuestro problema suponga un aumento de gastos en el

presupuesto de la nación, sino simplemente una más equitativa distribución del

mismo.»

Hasta aquí la voz de unos y otros. Al margen de diversas consideraciones que

podrían hacerse, una se Impone con obviedad: la situación entre los sacerdotes

de Barcelona y de Ciudad Rodrigo es muy distinta. Y una modesta conclusión: la

modalidad de la ayuda debería poder adaptarse a la diversidad de situaciones y

de procedimientos, según los deseos y necesidades de cada diócesis, tal como se

defendió en esta misma página en dos artículos dedicados a esta cuestión que

reviste indudable importancia para la Iglesia. — J. P. Q.

 

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