Autor: Aradillas, Antonio. 
   Se pone difícil     
 
 Pueblo.    21/01/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 5. 

SE PONE DIFÍCIL

HAY que reconocer que, de un tiempo a esta parte, ser cristiana se está -

poniendo cada vez más difícil en España. Todo comenzó, más o menos, con el

Concilio Vaticano II y con la Asamblea Conjunta, que fue cuando la verdadera

Iglesia, que no tiene por qué coincidir siempre con la Iglesia oficial, realizó

el primer intento serio de romper las amarras que la ataban —y que todavía la

atan—, y de protectora y protegida comenzó a convertirse, en frecuentes

ocasiones, hasta en perseguida, después de haber sido proclamado pública y

oficialmente su desagradecimiento al Estado que la sacó de la nada. Desde

aquellos momentos la condición de ferviente cristiano, de sacerdotes y de

obispos, que había sido esgrimida hasta en formas como cédula de identificación,

fue perdiendo valor, y llegó a ser nota y símbolo de ´peligrosidad política...

- Los tiempos han cambiado un poco, y ¡a dificultad de ser y ejercer de

cristianos, de sacerdotes y de obispos en España, si bien no ha desaparecido,

porque no puede desaparecer nunca, lógicamente ha cambiado de signo, adelantando

en esta reflexión periodística, que, fundamentalmente, tiene una doble

expresión.

En primer lugar, al cristiano en le actualidad ha de definirlo, por encima de

todo, su capacidad de actividad y de compromiso con las tristezas, los gozos y

las esperanzas de sus hermanos los hombres. En la actualidad no resultan ser

convincentemente cristianos testimonios como el de las procesiones, medallas,

escapularios, triunfalismos, ´funciones» litúrgicas, concentraciones masivas y

ni siquiera determinados rezos. El testimonio cristiano es acción y compromiso

con el hombre integralmente considerado, y esto, al ser tan arriesgado como

difícil, provoca graves dolores de cabeza, propios y ajenos.

- En segundo lugar, el ser cristiano se pone también difícil hoy en España,

porque no tardará en llegar el día en que los mismos creyentes sean quienes

tengan que sufragar ¡os gastas que comporta el sostenimiento del culto y del

clero, hasta el présense en tes manos generosas del padre Esícdo. que. siendo l-

.onestos. hay que reconocer que no afrontaba tales gestos sol.o ser cltrms´.as

motivos religiosos... Pronto la comunidad cristiana tendrá que mantener su c-I:o

y su clero, al existir ya sirios ;r.¿:;:ss de que el sueldo estatal de leí curas

acaso no ¡es queda demasiado tiempo de vigencia, y al oírse ya en las Cortes

voces que claman por la desaparición de cualquier privilegio económico de que

disfrutan las posesiones de la Iglesia... Dentro de poco, el cristiano tendrá

necesidad de bautizar su bolsillo y su cuenta corriente para demostrar que lo es

de verdad. No pocas personas presienten que si en la actualidad se les exigiera

a los cristianos españoles pagar cierta cantidad de dinero para seguir siendo

cristianos muchos no se ahorrarían el esfuerzo de tachar sus nombres del libro

oficial ds bautismos... Las aportaciones económicas a la Iglesia católica son

tan ,cicateras que anticipan, con seguridad, una desbandada muy considerable.

- Ser cristiano se pone de verdad hoy difícil en España; pero esto no debe ser

considerado como una tragedia, prueba o algo parecido, sino como una clara señal

de que lo que mucho vale, mucho cuesta. El cristiano no le hace ningún favor ni

a Dios ni a la Iglesia, por el hecho de ser cristiano. Se es cristiano • por la

gracia de Dios*, y ésta es la gran grecia y el mejor, regalo del cielo, que hay

que merecérselo todos los días, con el. esfuerzo personal, con el compromiso y

con !ss aportaciones que contribuyen. el mantenimiento de aquella institucion —

la Iglesia— aue se consiciera depositarse oficial de esta gracia de Dios.

Antonio ARADILLAS

 

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