"La Iglesia no puede actuar sin medios económicos"  :   
 Primera carta del Cardenal Tarancón sobre "la economía en la Iglesia". 
 Ya.    29/01/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 14. 

"LA IGLESIA NO MEDIOS ECONÓMICOS"

PRIMERA CARTA DEL CARDENAL TARANCON SOBRE "LA ECONOMÍA EN LA IGLESIA"

El cardenal Tarancón pxnlica en "Iglesia en Madrid" su tradicional carta

cristiana semanal, esta vez bajo el título "No tengo oro ni plata...". La carta

es la primera de una serie sobré el nuevo tema "La economía en la Iglesia", que

viene á sustitnir al anterior "Los cristianos i´ la política". La carta dice

asi.

"Los "tesoros de la Iglesia" son un motivo.de crítica fácil. El "ruido de

dinero" que se nota- en los templos ha sido anatomizado en todos los términos.

"La Iglesia pobre" o "La Iglesia ´de los pobres" es uno de los "slogans" que más

ee vienen repitiendo en, los últimos tiempos, particularmente después del

Concilio Vaticano II .Que trató de este tema.

Son bastante ahora los que creen que la Iglesia ha de vivir "de limosna"; esto

es, que ni debe tener bienes ni debe preocuparse del problema económico. Y no

faltan sacerdotes que juzgan ser más evangélico el prescindir en absoluto de

toda administración económica en la Iglesia para que no ce parezca a una empresa

humana.

Creo que es interesante tratar públicamente este problema con un poco de

seriedad para evitar los sofismas que se utilizan tantas veces al referirse a

este tema.

Todos, conocen las palabras de San Pedro cuando se enfrentó con aquel tullido

que pedia limosna a la puerta del templo: "No tengo plata ni oro; pero ,1o que

tengo, te doy: en nombre"´de Jesucristo Nazareno, ponte a andar." y de estas

palabras de San Pedro y del elogio que hace Jesucristo de la pobreza—que

practicó, a d e más¿ durante su vida—quieren concluir algunos que la Iglesia,

instituida para repartir los bienes espirituales, no debería mancharse las manos

con los bienes materiales ni aun pedir para dar limosna a loa demás.

EL OBRERO ES DÍGNO DE SU SALARIO

Conviene recordar también, «in embargo, que Jesucristo tuvo su administrador—

Judas—, que guardaba los pocos bienes de que vivía él con sus discípulos. Que

dice la Sagrada Escritura que el "operario es digno de su salario" y que."el

que. sirve al altar debe vivir del altar". Y que racionalmente se ha dé admitir

por. necesidad que la Iglesia, como toda sociedad integrada por hombres y que ha

de actuar en el mundo y con los hombres, necesita de medios económicos, ya que "

sin ellos no sólo es difícil, sino Imposible realizar una misión eficiente en la

tierra.

Los actos de culto no se pueden realizar sin medios económicos. La formación de

los sacerdotes no podría .efectuarse sin dinero. Las actividades pastorales y

apostólicas serían imposibles sin medios materiales proporcionados. Los

sacerdotes no podrían dedicarse plenamente a su misión sin tener de alguna

manera asegurado su sustento. Los templos, las casas reformación, los locales

para las reuniones, los medios de propaganda, etcétera, exigen cuantiosos

dispendios.

Una Iglesia miserable—sin medios económicos de ninguna clase—está abocada

necesariamente a la inacción, al fracaso.

Otra cosa es que la Iglesia "atesore" bienes materiales " que no sean necesarios

o convenientes para el ejercicio de su misión. Y, sobre todo, que confíe

demasiado en el poder de esos bienes materiales, lo que sería contrario al

espíritu evalgélico de pobreza. O que píritu evangélico de pobreza. O que estén

a su alcance para cosas ajenas a su misión pastoral.

Quizá el criterio y la práctica del "capitalismo económico" común en la´

sociedad se han infiltrado también entre nosotros. Será necesario corregir ese

yerro

—muy explicable en otras épocas— para dar toda su fuerza al testimonio de la

Iglesia. Pero la- Iglesia no puede vivir ni actuar sin medios económicos.

CORRECTA ADMINISTRACIÓN

Y como la economía tiene sus propias leyes y sus peculiares exigencias, la

Iglesia deberá tener en cuenta esas leyes y ésas exigencias —con una correcta

administración—a fin de no dilapidar lo que recibe para cumplir su misión

altísima.

No se puede apoyar nunca la Iglesia en el poder del dinero, de. la ciencia-o de

la política. Ella no debe tener otro apoyo más que Jesucristo. Y en este sentido

ha de ser pobre—desasida de todo apoyo humano—hasta el heroísmo. Pero la Iglesia

necesita de medios para cumplir la misión que Jesucristo le ha confiado. Medios

que se habrá de procurar y administrar correctamente por motivos religiosos.

¿Cómo ha de procurarse esos medios? ¿Cómo debe administrarlos? ¿Cuál ha de ser

el único objetivo que se proponga en toda esa tarea económico-administrativa?

Estas preguntas requieren contestaciones claras y seguras. Intentaré

contestarlas en otras cartas."

 

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