Autor: Álvaro, Francisco. 
   "Un cristianismo que solo se sostuviera por la fuerza de las leyes no sería el de Cristo"  :   
 El arzobispo de Valladolid pide a sus fieles que acepten "el desafío de la libertad". 
 ABC.    19/01/1977.  Página: 25. Páginas: 1. Párrafos: 4. 

ABC. MIÉRCOLES 19 DE ENERO DE 1971.

la Iglesia en el mundo de hoy

«UN CRISTIANISMO QUE SOLO SE SOSTUVIERA POR LA FUERZA DE LAS LEYES NO SERIA EL

DE CRISTO»

El arzobispo de Valladolid pide a sus fieles que acepten «e! desafío de la

libertad»

Valladolid, 18. .(De nuestro corresponsal, por teléfono.) En carta dirigida a

los fieles de la archidiócesis el arzobispo de Valladolid, doctor Delicado

Baeza, subraya que las nuevas´ circunstancias nos obligan a enfrentarnos con el

desafío de la libertad, a caminar sin apoyos artificíales.

«El cristianismo que sólo se sustuviera por la fuerza de las leyes y del poder

no seria de Cristo», dice más adelante. «La fe exige unas actitudes profundas y

una aceptación de la libertad de todos sus compromisos, siempre y en todas las

circunstancias. Querer suplir ésta con la fuerza de la Ley sería contribuir % la

creación de un cristianismo sociológico, pero no sincero y personalizado. No se

puede admitir un cristianismo sin convicciones, que renuncie a las exigencias de

la conversión personal. Esto no quiere decir que no se deba ayudar a los

creyentes, todavía débiles en la fe, incluso exteriormente. Son los cristianos

de a pie que caminan, a veces, entre la muchedumbre. Probablemente ellos solos

no irían ni mucho menos contra la corriente, pero si se sienten animados-por

otros que van con ellos, caminan. Estas son las condiciones de un cristianismo

que puede y debe seguir siendo popular, porque Cristo pertenece al pueblo y su

Evangelio debe ser anunciado a todos para que lo vivan los que quieran acogerlo.

Nada de esto, sin embargo, debe significar que se hayan de disminuir las

exigencias de la Palabra de Dios, que en lo sucesivo se va a proclamar más cada

vez desde la pobreza y no desde el poder. Por eso la adhesión tendrá que ser más

libre. Ya no se puede: descansar en que vayamos a vivir en un medio cultural

cristiano descuidando nutrir nuestra formación: los influjos contrarios podría

disolver nuestra fe; ya no se puede remitir la función educadora de los hijos

dimitiendo de esta responsabilidad .a una escuela perfectamente cristiana,

porque podría no serlo; del mismo modo ya no se puede confiar la estabilidad del

matrimonio y la salud moral de la familia a las leyes y costumbres, porque las

propagandas defienden otros intereses distintos. Los que se apoyan sólo en estos

medios, que ´tuvieron su vigencia en tiempos pasados, están-edificando su casa

sobre arena.»

«En definitiva, concluye, todo esto nos está reclamando que somos cristianos de

verdad, con todas las consecuencias, porque de lo contrario corremos el riesgo

de no serlo de ninguna manera. Es lo que siempre ha pedido Jesús a los

hombres.»— Francisco ALVARO.

 

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