Al presentar su voto de censura. 
 Felipe quiere comerse a Suárez     
 
 El Imparcial.    22/05/1980.  Página: 2. Páginas: 1. Párrafos: 25. 

2/NACIONAL

EL IMPARCIAL

Madrid, 22 de mayo de 1980

Al presentar su voto de censura

Felipe quiere comerse a Suárez

LA atención de los españoles volvió a centrarse ayer en el Congreso de los

Diputados, donde prosiguió el debate parlamentario que comenzó el pasado martes

con la intervención del presidente del Gobierno, Adolfo Suárez, y de distintos

portavoces de grupos parlamentarios. Al interrumpirse la sesión del martes

quedaban pendientes de tomar la palabra los representantes de los dos grupos

mayoritarios en la Cámara:

Felipe González, por parte socialista, y Antonio Giménez Blanco, por los

centristas. Qué duda cabe que la atención de la mayoría de los que están

siguiendo el debate se centraba en la intervención de Felipe González, y qué

duda cabe también que esta intervención no defraudó en absoluto esta

expectación. Por primera vez desde que se .constituyeron, las Cortes

democráticas, a raíz de las elecciones de junio de 1977, un grupo parlamentario

ha utilizado el derecho a presentar una moción de censura. • Los socialistas han

dado el gran paso y proponen precisamente a Felipe González como presidente del

Gobierno. Esta de ayer puede considerarse una sesión histórica. A continuación

reflejamos cómo discurrió:

INTERVENCIÓN DE FELIPE GONZÁLEZ

«Este debate —comenzó diciendo Felipe González— ha despertado más expectativas

de las que debía despertar. Esto se debe a la dificultad que existe para

realizar el debate parlamentario habitual en otros

países. Aquí esto se convierte en un hecho excepcional que mantiene al país en

vilo.

Existen dos puntos de referencia básicos necesarios para entrar en el debate con

espíritu sereno: el discurso de investidura y el discurso pronunciado ayer. En

su primer discurso, el de investidura, Suárez anunció el final de la política de

consenso. Ayer creíamos oír la resonancia del consenso nuevamente.

Efectivamente, una democracia se caracteriza por el reparto de

responsabilidades, pero esto debe ser resuelto por cada cual. Pero en esta

democracia, precisamente, la responsabilidad de quien ocupa el poder ejecutivo

del aparato es una responsabilidad mayor, porque el entramado general no es tan

sólido como para poder resolver los problemas de cada uno.

En el discurso actual parece haberse oído un sentido de renovar el consenso. Se

han tocado tres puntos:

libertad y seguridad ciudadana; situación social y económica, y construción del

Estado de las autonomías.

En el discurso «de investidura fueron seis las prioridades, y tres en esta

ocasión. Se ha eludido un tema trascendental: el de la política exterior, y una

ausencia, a una referencia al tema agrícola...»

«Hoy se han frustrado —continuó— una gran cantidad de esperanzas y expectativas

de este pueblo. Cuando se afrontan los problemas económicos se hace con

fatalismo, diciendo que todo el mundo está mal. Este fatalismo se filtra desde

la tarea del Gobierno, y es lo que le está desacreditando. Pero ¿por qué falta

esa credibilidad? Porque no se ha ofrecido un proyecto político global y. porque

no se ha demostrado una voluntad clara ante el país de caminar hacia ese

proyecto global. Se han hecho promesas en la investidura, sobre todo en el

terreno económico, que no se han cumplido.

Falta un apoyo parlamentario y social mayoritario. Aquí se está construyendo el

armazón dé la democracia en la base de la Constitución. Tenemos que salir de una

herencia y construir un futuro. Y esto se hace imprescindible con el apoyo

mayoritario.»

EL GOBIERNO HA FRACASADO

«Hay que reconocerlo —siguió diciendo el líder del PSOE-, el Gobierno ha

fracasado. Pero ¿por qué?...

Cuando se cambia los ministros hay que decir al país por qué se hace, hay que

explicar por qué se cambia el Gobierno. Y estamos ante un discurso en el que no

se nos dio una explicación, sino que se habló de un futuro; lo que no quiere

decir que esté mal, pero hay ,que dar cuenta del tramo que se ha recorrido y los

errores que se han cometido. Nuestro país es frágil. ¿Cómo es posible hablar de

la transformación del Estado democrático si no hacemos referencia a la reforma

de la Administración Pública? Habría que haber cambiado y reformado la

Administración.»

«En cuanto al imperio de la ley —añadió—, este país quiere seguridad y libertad,

y el reto democrático consiste en dar más libertad con la mayor seguridad. Pero

son un binomio difícil siempre de hacer compatibles. Este Gobierno ha conseguido

el mayor clima de inseguridad. Esto se siente en la calle, que la libertad no

avanza y falta autoridad.»

CONTRA EL TERRORISMO

«En el tema de la seguridad ciudadana —dijo Felipe González—, los socialistas

estamos seriamente contra el terrorismo. Para luchar contra el terrorismo hace

falta dar indicios de credibilidad al ciudadano.

El terrorismo de ETA es difícil de erradicar, pero hay otro terrorismo con

nombres y apellidos que es más fácil de erradicar y está creciendo su

potenciación en el último año. Se dice que la Policía española es una de las

peores formadas del mundo, y lo dice la propia Dirección de Seguridad del

Estado, y en estas circunstancias no se puede acabar con la inseguridad del

país..." Hay que plantear problemas de orientación, dependencia y uso policial.

El policía nacional no es un soldado, es un servidor del orden público.»

«En el tema económico —continuó diciendo el líder socialista—, los pactos de la

Moncloa marcaron dos objetivos: la reducción de la inflación y del paro. Hoy se

ha reducido la inflación pero ha aumentado el paro, y no es imputable al precio

de la energía. El crédito para la pequeña y mediana empresa sigue siendo

discriminado. La agricultura ha descendido en su nivel de vida respecto a otros

sectores. No se ha reducido la edad de la jubilación. Cuando se habla del paro

existen contradicciones. Se habla del fraude de los trabajadores en el seguro de

desempleo. En general, no ha habido un cumplimiento en materia socioeconómica.

Lo que verdaderamente me preocupa es que existe un clima de resignación ante la

crisis.»

«En cuanto a la estructuración autonómica del Estado —añadió el secretario

general del PSOE—, exige el cambio de la Administración Pública y su

transformación. Hay un gran desequilibrio entre la Administración Pública y

Local en relación con Europa. La autonomía no es sólo regional, sino también

local. El hilo conductor de un proceso autonómico es una estructura federativa

del Estado. El proyecto autonómico es difícil, pero cargado de esperanzas. Esa

transformación de la Administración puede facilitar la transformación del Estado

de las autonomías. Creo que ustedes no lo han hecho bien y han perdido la

credibilidad del pueblo.»

«El único elemento que tiene nuestro partido para demostrar que somos

responsables es utilizar la Constitución -dijo finalmente Felipe González—, y

por ello pido el voto de censura para el Gobierno. Es una fuerza moral que los

socialistas tienen que demostrar, sea cual sea su destino.»

Moción de censura

Hacia las seis menos cuarto de la tardé el secretario general del grupo

parlamentario socialista en el Congreso, Gregorio Peces-Barba, presentó en la

secretaría general de la Cámara una moción de censura, con arreglo a lo

establecido en el artículo 113 de la Constitución, en la que se incluye a Felipe

González Márquez, secretario general del PSOE, como candidato a la presidencia

del Gobierno.

El texto de este artículo dice:

«1. El Congreso de los Diputados puede exigir la responsabilidad política del

Gobierno mediante la adopción por mayoría absoluta de la moción de censura.

2. La moción de censura deberá ser propuesta al menos por la décima parte de los

diputados y habrá de incluir un candidato a la presidencia del Gobierno. . 3. La

moción de censura no podrá ser votada hasta que transcurran cinco días después

de su presentación. En los dos primeros, días de dicho plazo podrán presentarse

mociones alternativas.

4. -Si la moción de censura no fuere aprobada por el Congreso, sus signatarios

no podrán presentar otra durante el mismo período de sesiones.»

La moción socialista está avalada por 36 firmas de diputados de este grupo. UCD,

que en la actualidad cuenta con 166 diputados, necesita el voto de otros nueve

diputados miembros de otros grupos para que no prospere la moción de censura

socialista. Al grupo centrista le bastaría la ausencia en la Cámara en el

momento de la votación de los diputados de Herri Batasuna (tres) y del PNV

(siete) para que la moción no logre la mayoría absoluta, ya que la suma de estos

diputados, más los 166 centristas, es igual a la mitad más uno del total de los

diputados, que es de 350.

En caso de prosperar la moción de censura con apoyo de la mayoría absoluta de la

Cámara se entenderá, con arreglo al artículo 114 de la Constitución, que el

Congreso niega su confianza al Gobierno, que presentará su dimisión al Rey.

Este artículo dice:

«1. Si el Congreso niega su confianza al Gobierno, éste presentará su dimisión

al Rey, procediéndose a continuación a la designación de presidente de

Gobierno», según lo dispuesto en el articulo 99.

2. Si el Congreso adopta una moción de censura, el Gobierno presentará su

dimisión al Rey y el candidato incluido en aquélla se entenderá investido de la

confianza de la Cámara a los efectos previstos en el artículo 99. El Rey le

nombrará presidente de Gobierno.»

Por otra parte, el artículo

115 de la Constitución previene que el presidente no podrá proponer la

disolución del Congreso, o del Senado, o de las Cortes Generales cuando está en

trámite una moción de censura.

 

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