Autor: Abascal Gasset, Federico. 
 Con acento. 
 Felipe rompió el guión     
 
 Cinco Días.    22/05/1980.  Páginas: 1. Párrafos: 6. 

con acento

Felipe rompió el guión

A YER rompió el grupo socialista el guión parlamentario. La moción de censura al

Gobierno presentada por el PSOE improvisa, de algún modo, un nuevo guión que

obliga ya a las fuerzas políticas a desnudarse.

Dentro de cinco días hábiles, la Cámara Baja votará a favor y en contra del

Gobierno. El voto en contra deberá ser acompañado de un programa-alternativa y

de un nuevo premier.

AL presentar el grupo socialista su moción de censura, los barones de UCD, al

menos dos de ellos, salieron del Congreso para dialogar discretamente en una

cafetería cercana. Ante los diputados ucedeos se abren dos opciones: o cerrar

filas en torno a Suárez o romper el partido. El dilema es grave.

TODO empezó suavemente. Felipe González subió al podium parlamentario para

juzgar la gestión de Suárez desde su discurso de investidura, hace catorce

meses, hasta el de anteayer. El juicio fue negativo y la exposición brillante.

Los últimos Gobiernos ucedeos, según el grupo socialista, han quebrado la

confianza del país. Durante la sesión parlamentaria anterior —se decía más tarde

entre pasillos— todos los grupos parlamentarios, desde Coalición Democrática al

PCE, habían criticado sin excesiva piedad al Gobierno. Lo lógico y coherente

debiera ser, pues, el voto de censura.

LO más destacable del discurso de Felipe González —por referirse a la parte más

seria de la exposición del presidente: el nuevo provecto autonómico de UCD— fue

la desconfianza que inspira ese proyecto.

Porque al proyecto no le acompañan dos medidas, posiblemente inabordables por la

UCD: la transformación de la Administración Pública y la organización de la

autonomía local.

Si corremos el telón sobre una penosa intervención de Abril Martorell, durante

la que se mencionó once veces el diálogo norte-sur, por lo que alguien dijo que

Abril se dedicaba a «la caza de brújulas», habría de mencionarse la réplica del

jefe del Gobierno al líder socialista. Reconoció Suárez, con un sentido muy

profesional del espectáculo televisado, que el PSOE se había hecho protagonista

de la sesión. Y se congratuló ante la posibilidad de enterarse de lo que es el

programa socialista de alternativa.

Y se suspendió la sesión por unos minutos. Había que improvisar un nuevo guión

parlamentario. Los grupos renunciaron a la presentación de resoluciones —¿para

qué presentarlas, si la moción de censura liquidaba el debate?— y se abre un fin

largo de semana de intrigas y cambalaches. Los votos de Coalición Democrática

han subido enteros en el bolsín de la Moncloa. El dilema de Convergencia i Unió

se desdramatiza. ¿Por qué vamos a votar en Madrid a favor del PSOE, si en

Barcelona el PSC no nos vota a nosotros?, dijo a CINCO DÍAS Roca i Junyent. Y

quedan en la penumbra de las indecisiones los votos liberales y

socialdemócratas,los democristianos y los azules. Porque éstos son, a última

hora, los que pueden quitar a Suárez el poder, es decir, los que pueden dar un

vuelco a la modernísima historia de España.

Federico ABASCAL

 

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