Felipe González cerró el debate. 
 El Gobierno, solo con su partido     
 
 Mundo Obrero.    31/05/1980.  Página: 5. Páginas: 1. Párrafos: 12. 

POLÍTICA

Felipe González cerró el debate

El Gobierno, solo con su partido

Finalmente subió a la tribuna de oradores el secretario general del PSOE, Felipe

González, quien insistió en la necesidad de no olvidar que la moción de censura

«se expresa por una crítica a la actitud del Gobierno actual y tiene exactamente

la misma dimensión del arco parlamentario».

Saliendo al paso de las afirmaciones centristas de que no hay nadie en la Cámara

que tenga alternativas y cuadros técnicos, dijo «técnicos haylos, y muy buenos,

entre los socialistas», pero recordó que en este tipo de debates no se permite

intervenir más que a las personas que se presenta como alternativa para la

presidencia, «aunque no sea una norma estrictamente democrática, es una norma

reglamentarían.

Después de subrayar que lo ideal hubiera sido un enfrenta-miento entre equipos

o, de lo contrario, entre personas, el líder socialista se extendió en explicar

los aspectos reglamentarios que permiten al Gobierno intervenir en cualquier

momento, mientras que se lo impide a los representantes de la oposición en la

misma medida:

Las limitaciones electorales

Recogió a continuación la argumentación ofrecida anteriormente por Santiago

Carrillo respecto de las cifras de la moción de censura traducida a votos

populares, admitiendo como muy legitima la abstención de quienes no podían

aceptar un programa socialista.

Tras admitir la necesidad de los 176 votos necesarios para que la moción de

censura saliera adelante, precisó que .conseguirlos «es muy difícil por las

reglas de la proporcionalidad, porque a veces

se da la sensación de que hay mucha distancia entre lo que representa el partido

del Gobierno y lo que representa el PSOE, y el Gobierno sabe que la diferencia

está entre un cinco y un seis por ciento de los votos populares, aunque la

diferencia en el Parlamento sea de los 121 a los 166 escaños».

Declaró admitir estas reglas del juego y pasó a decir que la primera conclusión

del debate es que «el Gobierno se ha quedado solo con su partido, porque tiene

en este momento la fidelidad de todo su partido y yo no voy a quebrar esa

fidelidad».

Refiriéndose a la intervención del presidente del Gobierno, dijo que realmente

no había entrado en la respuesta a lo que los socialistas habían planteado a lo

largo del debate. Reconoció que en repetidas ocasiones se le había incitado a

que lo hiciese,y aludiendo a las explicaciones dadas por Adolfo Suárez sobre su

falta de participación en los debates parlamentarios, argumentando su excesivo

trabajo, dijo que «creo que trabajo tanto por este país, en número de horas,

como puede trabajar cualquiera, pero nunca lo argumentaré como explicación para

no hacer algo que me parece importante para que funcione la democracia».

Insistió seguidamente en la necesidad de que las instituciones democráticas

funcionen como en cualquier pais europeo. «Y no se trata de aparecer o no en

televisión, sino de hacerlo cuando el pais lo necesita, para seguirle dando al

pueblo una inyección permanente de moral ante los fracasos.» Citó en este punto

a Churchill en su frase de pedir «sangre, sudor y lágrimas» a los ingleses para

ganar la guerra. «Lo que está faltando en este pais es ese mensaje de esperanza

en todos los temas fundamentales.»

El secretario general del PSOE subrayó en otro momento su propósito de no hacer

en ese momento ningún juicio «ni duro, ni critico, ni agresivo, porque no se

corresponde con la intervención del presidente del Gobierno. Lo que quiero hacer

es clarificar ante todos que la situación es difícil porque al pueblo no se le

dice cuáles son las dificultades de verdad, añadiéndole cuáles son las vías de

esperanza».

Ofrecer una esperanza

El lider socialista terminó indicando que eso era lo que habian intentado hacer

con la moción de censura y el debate. «Temo que no hemos conseguido del Gobierno

añadir un ápice de esperanza, sino lodo lo contrario. El fatalismo con que se

encaró el debate por parte del Gobierno, hace ocho días, es ahora aún más grave,

porque no ha habido ni una sola palabra de esperanza.»

«De esperanza —continuó— para los hombres y mujeres de toda España, en la

recuperación del empleo, en la construcción del Estado de las autonomías, en el

uso de las libertades, para el mundo de la cultura, de esperanza para todos con

el sacrificio de todos.»

Finalizó diciendo que «el Gobierno va a quedar censurado, y si no reacciona con

firmeza, las cosas irán peor, y dentro de unos meses estaremos mucho peor que

ahora. Den de una vez —dijo dirigiéndoe a UCD— un grito de esperanza a este

pueblo con realismo y seriedad, pídanle sacrificios y ofrézcanle caminos de

salida alguna vez utilizando las instituciones parlamentarias y no escondiéndose

de las Cámaras y los debates».

 

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