En polémica con Ernest Lluch, portavoz de socialistas de Cataluña. 
 Abril y Leal trataron de descalificar la estrategia económica del PSOE     
 
 El País.    31/05/1980.  Página: 14. Páginas: 1. Párrafos: 9. 

En polémica con Ernest Lluch, portavoz de Socialistas de Cataluña

Abril y Leal trataron de descalificar la estrategia económica del PSOE

El portavoz del Grupo Socialistas de Cataluña, Ernest Lluch, subió a la tribuna

de oradores para defender su posición favorable a la moción de censura, defender

los planteamientos económicos del programa expuesto por Felipe González y

criticar la política económica del Gobierno. Al mismo tiempo defendió la

necesidad de incrementar el déficit del sector público.

«Quienes hemos leído con atención el discurso del presidente Suárez hemos

comprobado que en una parte está inspirado en un pafleto de Stalin de 1913».

«Se ha dicho que en el programa económico de Felipe González no hay

cuantificación.y donde desde luego no la hay es en el programa económico del

Gobierno. El Gobierno ha dicho que iban a crearse mil puestos de trabajo diarios

y so-lamente en el mes de abril los parados aumentaron en 22.000. El Gobierno ha

justificado su actuación apoyándose en algún momento en el informe de la OCDE,

pero muchas de las criticas que figuran en el informe de la OCDE están en el

discurso de Felipe González. En la oferta del señor González lo que hay es

realismo, al igual que en la OCDE».

Las palabras del socialista catalán suscitaron una intervención del ministro de

Economía, José Luis Leal: «El señor Lluch ha hablado del informe de la OCDE y lo

importante en un informe son las conclusiones, y el de la OCDE recoge varios de

los logros económicos de España. El señor Lluch ha hablado de la lucha contra el

paro y compartimos su apreciación, pero una economía corno la nuestra ha

recibido un choque muy fuerte porque tres puntos de nuestro producto se van en

la compra de petróleo. En lo que se nos ha propuesto por el candidato socialista

no hay elección porque se propone un aumento de gastos de todo tipo y, en

contradicción, se nos dice que no aumentarán los gastos corrientes». Ernest

Lluch replicó a su vez; «De las once resoluciones que contiene el programa

económico del Gobierno sólo se ha cumplido una, y de eso no se ha dicho nada. No

se puede intoxicar a la opinión pública diciendo que todo déficit es malo. El

déficit, para nosotros, es un medio para conseguir como fin el pleno empleo, y

ustedes, señores de UCD, se están equivocando. Están a la derecha de la mayoría

de los países europeos y eso este país no puede soportarlo».

Estas palabras de Ernest Lluch ocasionaron una intervención del vicepresidente

para Asuntos Económicos, Fernando Abril, quien insistió en que el programa

presentado por el partido socialista no es un programa, no es económico y no es

socialista, porque «incumple el sentido primario de la economía: las medidas del

programa son costosas, elevarían los precios hasta niveles de inflación

galopante desequilibrarían la balanza de pagos, aumentando nuestro endeudamiento

con el exterior, y elevarían el déficit del sector publico hasta el límite de

hacer ingobernable el gasto nacional. Es de temer que tampoco sea socialista:

basta comparar las declaraciones generales de la estrategia económica del

partido socialista con las declaraciones generales, y las medidas de este

programa, para darse cuenta de la enorme diferencia entre la retórica marxista

de aquel documento y las limitadas medidas de éste».

«El endeudamiento público provocaría a corto plazo un excedente de la balanza de

caja. Aumentar la carga de la deuda pública exterior sin invertirla en proyectos

que sean rentables equivale a hipotecar el futuro y ahogar la balanza de pagos».

De nuevo hizo uso de la palabra el socialista catalán Ernest Lluch para

contestar a Fernando Abril: «Me gustaría dejar claro la insistencia del Gobierno

en la dificultad de controlar los gastos corrientes.Nosotros lo hemos hecho en

muchos ayuntamientos».

Cerró la polémica el vicepresidente Fernando Abril, quien dijo que «la gestión

financiera de los ayuntamientos va a comprobarse cuando se discutan las medidas

para afrontar los 67.000 millones de déficit».

 

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