Suárez. Hasta 1983, cualquier Gobierno tiene que pasar por UCD     
 
 El País.    31/05/1980.  Página: 15. Páginas: 1. Párrafos: 12. 

PARLAMENTO

Debate de la moción de censura al Gobierno

EL PAÍS, sábado 31 de mayo de 1980

Suárez: "Hasta 1983, cualquier Gobierno tiene que pasar por UCD"

El presidente del Gobierno, Adolfo Suárez, al concluir la intervención del

portavoz del grupo centrista, leyó un discurso en el que lamentó que se le

dirijan similares acusaciones a las que sirvieron de pretexto para que en España

no hubiera más gobiernos duraderos durante este siglo que las dictaduras y

afirmó que no existe grupo mejor capacitado que UCD para gobernar.

«Yo lamento profundamente que las normas del debate no hayan permitido que

intervinieran otras personas y diputados del partido socialista para responderá

muchas cuestiones que se han planteado y sé perfectamente que no hay nadie que

pueda dominar todas las materias de un Gobierno».

«Yo, evidentemente, no he estado sometido a un debate parecido, es cierto, es

obvio; sin embargo, creo haber aprobado ante algún tribunal importante.. Creo

haber aprobado ante el tribunal del pueblo en dos elecciones generales y creo

haber aprobado también en alguna medida en la ejecutoria que como jefe de

Gobierno he venido manteniendo que desde que accedí a él, en 1976».

«Yo me preguntaría que haría el partido socialista de haber ganado esta moción

de censura con una composición tan heterogénea de apoyos que no fuera otra cosa,

ante la imposibilidad de gobernar, que convocar elecciones generales y, a lo

mejor, es eso lo que pretendían. No lo sé, no puedo hacer juicio-intención. Y

quizá todo eso para estar dos meses en el poder y después perder, porque

perderán las próximas elecciones también. Al menos es mi deseo, señores

socialistas».

«Para tranquilidad de los que se sientan preocupados por la convocatoria

inmediata de elecciones diré que no pasa por mi ánimo convocar elecciones

generales.

Asumo los intereses del Estado y las dificultades que comporta gobernar en

minoría, pero ciertamente someter a este país a unas elecciones generales de

nuevo me parecería un acto grave».

«Algún otro señor diputado me ha preguntado, y como lo ha hecho con insistencia,

me creo en la obligación de contestarle, si tenía alguna relación mi viaje a

Estados Unidos en el mes de enero con la decisión tomada por el partido de Unión

de Centro Democrático en torno al referéndum andaluz. Yo estoy convencido de que

lo ha hecho con la mejor intención y que no había en su ánimo el deseo de

ofenderme, porque no hay nadie en el mundo que pueda decirme a mí lo que debo de

hacer en defensa de los intereses españoles, ni el presidente Cárter ni ningún

otro presidente del mundo».

«El señor Carrillo, haciendo uso de lo que ya en él es costumbre, que es la de

aconsejarnos a todos y darnos lecciones de moralidad, nos dice que la moralidad

política exige una reflexión en UCD después de este debate. La moralidad

política que practicamos en UCD exige la reflexión antes, durante y después del

debate, señor Carrillo. La practicamos habitualmente, es norma de conducta

nuestra y la practicamos con frecuencia, y quizá eso hace pensar a muchos grupos

políticos que hoy se dan los supuestos necesarios para poder hacer alguna mella

en nuestro país.

Nosotros reflexionaremos sena y profundamente sobre este debate y sobre su

resultado final. Y conviene también reflexionar, naturalmente, sobre la

necesidad de un Gobierno fuerte y estable».

«En el presente siglo no ha habido en la democracia española ningún presidente

del Gobierno que permaneciera al frente del Ejecutivo tanto tiempo como he

permanecido yo. Y esto es evidente

y es obvio que no es como consecuencia de que yo sea una figura excepcional.

Ustedes saben que no; saben perfectamente que soy una persona normal y

sencilla».

«Pienso que quiere decir, simple y llanamente, que en nuestro país, en España,

siempre ha sido muy difícil, enormemente difícil, conseguir la estabilidad

gubernamental, porque los mecanismos

constitucionales conducían inevitablemente a derribar Gobiernos, a socavar la

credibilidad de los Gobiernos e impedir la continuidad de la acción política, en

lugar de permitir que los Gobiernos fuesen estables para poder ser eficaces».

«Y yo les invito a sus señorías.a que, repasando de nuevo la historia moderna de

España, mediten sobre si las acusaciones de todo tipo que se han hecho al

Gobierno, de debilidad por un lado y de retroceso de las libertades por otro, de

desorden de una parte y de extralimitación en la represión por otra, y de falta

de control del Gobierno sobre la situación, no son básicamente las mismas

acusaciones que sirvieron de pretexto para que en España, en este siglo, no

hubiera más Gobiernos duraderos que los de las dictaduras ni más estabilidad

política que la conseguida a base de destruir y hacer inviable la democracia».

«A mí, señorías, me intranquiliza que se nos dirijan las mismas acusaciones que

se dirigían a los políticos de la Restauración y a los prohombres de la

República. Me intranquiliza que estemos en un eterno ritornello en torno al

querer y no poder, que lo que esté en juego no sea mejorar las cosas, sino que

caigamos algunas veces en la tentación de destruir a las personas».

«Yo creo y está claro que, como decía al principio de esta legislatura, hasta

1983 cualquier Gobierno tiene que pasar necesariamente por UCD, que es el

partido más numeroso en esta Cámara. Y tanto como presidente del Gobierno como

presidente del partido, lo que ha quedado también demostrado es que hay un

Gobierno´ y hay un partido, y en los bancos de UCD hay capacidad para crear

tantos presidentes o tantos gobiernos como sea necesario; y esto creo que es un

activo político de primera magnitud para España, pues da seguridad, que es lo

que garantiza UCD, y creo que da, o debe dar, también confianza en el futuro».

 

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