Autor: Gutiérrez, José Luis. 
   Andalucía     
 
 Diario 16.    18/09/1980.  Página: 5. Páginas: 1. Párrafos: 6. 

GRITOS Y SUSURROS

José Luis Gutiérrez

Andalucía

Lo de Andalucía fue el delirio. La intervención de Martín Villa, concediendo las

cuatro demandas principales del PSA de Rojas Marcos —un Estatuto andaluz,

referéndum que lo apruebe, fecha de aprobación y tramitación de urgencia—,

rebasa, incluso, las peticiones del presidente de la Junta Andaluza, el

socialista Escuredo. «Martín Villa nos ha pasado por la izquierda», decía un

socialista.

Y el caso es que tal postura ya había sido decidida por Suárez hace meses, con

Pérez-Llorca aún en el Ministerio de Administración Territorial., «Estatuto

catalán para todos» fue la consigna con que el Gobierno decidió lidiar el

imparable clamor autonómico, dar marcha atrás y corregir los errores cometidos

en Andalucía.

LAS concesiones de Martin Villa, pues, ya habían sido pactadas con el PSA: el

ministro subió a la tribuna con sus propuestas mecanografiadas. Y, nuevamente,

el dinero —inseparable, al parecer, del señor Rojas Marcos— volvió a circular

por los pasillos" del Congreso. El Gobierno no solamente otorgó a Andalucía el

carácter de excepcionalidad constitucional equivalente a las tres nacionalidades

históricas —Euskadi, Cataluña y Galicia—. Según insistentes rumores que

circularon por el Parlamento, los votos del PSA al Gobierno le habrían supuesto

al señor Rojas Marcos la bonita cifra de 50 millones de pesetas. Rumor, como se

ve, similar al que profusamente circuló en la campaña de las elecciones

generales de 1979, según el cual el PSA habría recibido del Gobierno una

cantidad muy parecida.

SIN embargo, hay otra lectura del caso andaluz. La oferta del Gobierno sobre el

problema autonómico andaluz hecha al Partido Andalucista le fue formulada

previamente a Escuredo, quien, según portavoces centristas, lo rechazó por estar

maniatado por su partido para aceptarlo. Ante tal disyuntiva, les centristas

negociaron con el PSA.

Por algunas mentes de la oposición pasó fugazmente la idea de la

«inconstitucionalidad» de la oferta andaluza de Martin Villa. Tal idea ha sido

rechazada. Tal propuesta conllevaría automáticamente el sambenito de

«antiandaluz», de frenar el proceso autonómico.

POR su parte, el PSOE, ha mantenido un auténtico maratón de reuniones. Primero

fue su grupo parlamentario, luego su ejecutiva y posteriormente los dirigentes

escogidos para intervenir en el debate.

Análisis socialista del discurso presidencial: un discurso por primera vez

coherente, pero «reaccionario y de derechas». Y también se habló de las

numerosas coincidencias económicas del discurso de Suárez y el de Felipe. Con

una diferencia: el socialista ofrecía, con la «sangre, sudor y lágrimas», las

contrapartidas sociales —educación, sanidad, subsidio de paro, etcétera— que no

aparecen en la declaración del jefe de Gobierno.

 

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