Rojas Marcos recuperó el 28 de febrero     
 
 Diario 16.    18/09/1980.  Página: 6-7. Páginas: 2. Párrafos: 51. 

18-septiembre-80/Diario16

EL PLENO DE LA CUESTIÓN DE CONFIANZA

El líder andalucista Alejandro Rojas Marcos pidió ayer la devolución a Andalucía

de su «28 de febrero».

El ministro de Administración Territorial, Rodolfo Martín Villa, fue el

encargado de dar la sorpresa de esta segunda sesión plenaria, al hacer pública

una solución para Andalucía que fue aceptada por el PSA, grupo que votará

favorablemente Rojas Marcos recupero el «28 de febrero»

Madrid - «Mi grupo parlamentario votará si a la moción de confianza del

presidente Suárez, si se devuelve a Andalucía su "28 de febrero"», afirmó ayer

el secretario general del PSA, Alejandro Rojas Marcos, aludiendo a la fecha del

referéndum andaluz.

En su exposición habló fundamentalmente de los dos «problemas que laceran

Andalucía: el paro y el proceso autonómico».

Rojas Marcos condicionó su voto afirmativo de confianza a que el Gobierno

concretara más el significado de que «se ha elegido la vía del artículo 144 de

la Constitución para la autonomía andaluza», como dijo el presidente Suárez en

su primera intervención del martes.

Concretamente, hizo cuatro preguntas" al Gobierno para que se definiera sobre la

nueva tramitación que se iba a aplicar a Andalucía en cuanto a su autonomía.

El ministro de Administración Territorial, Martín Villa, subió al estrado para

contestarle. En forma

precisa señaló que «el Gobierno tiene un proyecto de ley Orgánica sobre

tramitación del Estatuto de autonomía para Andalucía en donde prevé la

posibilidad de que haya un referéndum, aunque el Gobierno no se lo había

planteado, para aprobar el Estatuto por mayoría simple de todas las provincias,

de forma análoga a como se planteó el tema en el País Vasco y Cataluña y de la

misma manera a como se hará en Galicia.

Las palabras del ministro fueron acogidas con murmullos de sorpresa desde los

bancos de UCD. A continuación señaló que la ley Orgánica será tramitada como

urgente y que se consultará a la Junta de Andalucía y a los distintos grupos

parlamentarios.

Quince minutos antes ´había intervenido también el ministro de Agricultura,

Jaime Lamo de Espinosa, quien destacó la preocupación que tiene el Gobierno por

el desempleo en Andalucía.

El Ministerio de Trabajo está estudiando, en estos momentos, si cabe o no la

posibilidad de ampliar a todo el conjunto de trabajadores agrícolas en paro el

seguro de desempleo», dijo.

Con respecto al Plan de Urgencia para Andalucía afirmó que el Gobierno lo

aceptará hasta el límite máximo, aunque no ha habido tiempo para responder si

podrá ser asumido con cargo a los Presupuestos Generales.

Solchaga:

Se olvidó de Euskadi

Carlos Solchaga, portavoz del Grupo Socialista Vasco (PSOE), hizo un análisis

pormemorizado del programa económico presentado por el Gobierno, en cuyo

contexto criticó duramente la desproproción entre los sacrificios que impondrá a

determinados sectores y los recursos con que éstos cuentan,

«A uno se les pide mucho —lamentó Solchaga—, a otros se les pide menos y a otros

no se les pide nada, e incluso saldrán beneficiados de los sacrificios de los

otros.

El dirigente socialista vasco opinó que, en tanto no se logre el crecimiento del

producto nacional bruto en un 4 por 100 —previsto para dentro de tres años en la

declaración gubernamental—, continuaré el aumento del paro.

Para aliviar esta situación propuso un aumento del déficit presupuestario y una

profundización en el espíritu de la reforma fiscal, entre otras medidas.

Solchaga comenzó su intervención afirmando que la intervención del presidente

Suárez el martes le produjo perplejidad por el silencio sobre la seguridad del

Estado, orden público y la economía internacional, y decepción por la ambigüedad

en el tratamiento del tema económico.

- El portavoz socialista vasco recordó la falta de referencias al País Vasco —

«donde la estabilidad política es un milagro diario—, así como la carencia, a lo

largo de mucho tiempo, de un programa de transferencias y de una Policía

autónoma, entre otras cuestiones relacionadas con el Estatuto aprobado hace poco

más de un año.

«Señor Suárez —ratificó Solchaga-: su política respecto al País Vasco ha sido

siempre mala y tardía.»

«Sólo por las omisiones en la declaración del Gobierno —agregó-, estaríamos más

que legitimados para negarle la confianza.»

El ministro de Economía, García Diez, aseguró en su respuesta que los

sacrificios derivados del Plan Económico del Gobierno serán repartidos. El

ministro agregó que el Gabinete impulsará decididamente dos sectores económicos

clave: el de energía y vivienda, e incrementará los impuestos indirectos para

obtener más fondos para la inversión.

Vizcaya:

No hay motivos de apoyo

((Hasta ahora no hemos encontrado motivos suficientes para apoyar el programa

del presidente Suárez», dijo a modo de conclusión el portavoz del grupo

parlamentario vasco Marcos Vizcaya, en el transcurso de su intervención de ayer.

«No pretendemos sustituir al Gobierno, ni vamos a hipotecar nuestra

responsabilidad en piruetas políticas. Deseamos un Gobierno absolutamente seguro

de sí mismo y un compromiso de gobierno que no deje dudas sobre su contenido y

ejecución.»

Marcos Vizcaya aseguró que cuando esto quede aclarado, a través de la realidad

política diaria, «entonces podrá tener el presidente nuestra confianza».

Previamente, el parlamentario del PNV hizo un análisis de las medidas económicas

que se contenían en el discurso del presidente el martes pasado ante el Pleno de

la Cámara y lo calificó de insuficiente. «El programa es técnicamente aceptable,

aunque es muy genérico, por eso nuestro voto está en función del desarrollo que

se le dé.»

Después, repasó la política autonómica seguida por el Gobierno y aseguró que «la

falta de credibilidad se acentúa al comprobar la falta de ideas, de voluntad y

de coraje con que se ha hecho patente el tratamiento de este tema».

De nuevo subió al estrado

el ministro de Administración Territorial, Martín Villa, para asegurar que el

Gobierno va a impulsar todos los Estatutos que aún están pendientes de

aprobación, para que puedan estar terminados antes de concluir la actual

legislatura en 1983.

«El proceso autonómico —continuó— debe descansar en los principios de igualdad,

generalidad y solidaridad.»

Por último, aseguró que «en la zona incierta del planteamiento constitucional

entre las competencias de las comunidades autónomas y las del Gobierno, éste

preferirá perder competencias posibles, en aras de una igualdad que suponga un

reparto homogéneo de los poderes».

Roca:

Queremos un país gobernable

Miquel Boca Junyent, portavoz de la minoría catalana, ratificó, nada más iniciar

su intervención, el voto favorable a la confianza del Gobierno y argumentó para

ello «coherencia política, coincidencia con el programa adjuntado e imperativos

de nuestro planteamiento nacional».

«Nuestro apoyo a la declaración del Gobierno —declaró el portavoz de la minoría

catalana— es un voto a favor de la gobernali-dad del país y de la esperanza en

el futuro político español. Sólo un esfuerzo colectivo de todos puede sacarnos

del bache en el que nos encontramos.»

El portavoz nacionalista catalán insistió en que se extiende la voz de que los

partidos políticos están mes preocupados en sus rencillas que en resolver los

problemas del Estado. «Es la clase política, como colectivo, la que es

cuestionada y, aunque sea injusta, mal podremos pedir a los ciudadanos que se

incorporen a una tarea colectiva y de responsabilidad si nosotros no damos

ejemplo y sacrificamos nuestras querellas partidistas.»

Roca insistió también en que su grupo no actúa en una oposición sistemática y

que «tiene voluntad de trasladar a los ciudadanos una expectativa de esperanza,

punto imprescindible de partida».

El dirigente de Convergencia Democrática de Cataluña afirmó que la coincidencia

con los planteamientos expuestos por el Gobierno al Congreso se refieren tanto

al ámbito económico como al constitucional.

«Hemos visto incorporado —dijo- nuestra opinión de que el objetivo es la lucha

contra el paro, entendida como primordial, aún a riesgo de ciertos desajustes

económicos por la creación de puestos de trabajo mediante el relanzamiento de la

inversión, en la que tiene especial responsabilidad el sector público. Pero hay

que delimitar el papel del sector público, complementario del de la iniciativa

privada.»

Roca, a sabiendas de que la declaración del Gobierno incluía el tratamiento de

temas de orden público, llamó la atención al Gabinete sobre la influencia que

tiene la seguridad ciudadana en la confianza económica.

El diputado catalán afirmó que «la máxima garantía de la consolidación de la

democracia en España está en el desarrollo autonómico», tomó nota del compromiso

del Gobierno de afrontar una auténtica reforma de la Administración Central y

defendió que las transferencias de servicios a las comunidades no debe

retrasarse ni discutirse con cicatería.

«Esta España de las autonomías —dijo— es la nuestra, y no queremos que fracase.

Sea mucho o poco lo que hemos conseguido, es irrefutable que queremos defenderlo

a toda costa.»

Fraga:

Anunció la catástrofe en seis meses

En un encendido discurso, donde aparecieron el terrorismo y el paro mezclados

con la cesta de la compra y se reiteraron los conceptos «buen pueblo español» y

«buena ama de casa», Manuel Fraga, portavoz de Coalición Democrática, negó su

confianza al Gobierno y afirmó que se tenía que haber abordado «la reforma de la

reforma», en lugar de presentar vaguedades, y anunció la catástrofe para dentro

de seis meses.

«Mueren generales, aumenta el terrorismo, nada se sabe de los ocho mil kilos de

goma-2, continúan las huelgas, el paro, la droga... mientras el Congreso

veranea», dijo Manuel Fraga.

Según el líder aliancista, se han perdido los meses de julio y agosto para

reflexionar y dialogar con todas las fuerzas políticas para conseguir un

respaldo parlamentario que permita gobernar como es debido y resolver los

grandes problemas de Estado.

Anunció en repetidas ocasiones que no podía dar su confianza al Gobierno porque

sólo ofrecía palabras y promesas en lugar de hechos, e hizo una llamada a una

gran movilización de opinión y acción ciudadana para lograr un cambio de rumbo.

.«Los españoles tienen que salvarse a sí mismos», afirmó.

Ganará la violencia

Hizo un análisis crítico de la actuación de los últimos Gobiernos del presidente

Suárez y aseguró que de no actuar en política y acabar con el abuso, de no ser

conscientes de que cada policía y cada militar que cae asesinado es un defensor

que España pierde, tendremos el final de los pueblos pasivos que no es otro que

«ser dominados por los más violentos, a quienes -seremos entregados antes por

los más débiles».

Más tarde, Manuel Fraga pasó a analizar el discurso del presidente en su

vertiente económica y de las autonomías.

Respecto a la primera afirmó que es el cuarto programa que se ofrece y que «nos

coge fríos». «En el discurso —señaló— hay de todo como en botica, pero nada

claro»... «y tampoco nos dice cómo va el Gobierno a torear esos miuras. Es hora

de pasar de las palabras a los hechos.

Escoger bien

En cuanto al tema autonómico, se refirió a lo dicho en otras intervenciones de

Suárez sobre una segunda lectura de la Constitución como una señal de

«analfabetismo político» y aseguró que su grupo está por las autonomías para

hacer mejor España y no para deshacerla.

Volvió a atacar el discurso de Suárez acusándole de falta de contenido. «¿Dónde

el problema vasco y el navarro?»,, y añadió: «Gobernar es escoger y escoger

bien». Manuel Fraga terminó su intervención con la acusación directa al

presidente de que sus discursos son siempre los mismos, pero que luego al pasar

a los hechos no consigue nada y alertó a los españoles del peligro de que dentro

de seis meses tuviesen que hacerse llamadas patéticas al patriotismo desde esa

Cámara si sigue deteriorándose la situación.

Adolfo Suárez respondió a Fraga desde su escaño, lo que provocó la réplica del

diputado, quien dijo que esperaba que Suárez no ganara las elecciones de 1983,

para el bien de todos.

Los diputados del grupo mixto, por el «no»

Contra lo que estaba previsto en un principio, en representación del grupo mixto

intervinieron la práctica totalidad de sus integrantes, quienes se mostraron

contrarios a otorgar la confianza al nuevo Gobierno centrista.

El representante de la Unión del Pueblo Canario, Fernando Sagaseta, abrió el

turno de intervenciones de los representantes del grupo mixto, señalando que la

alocución del presidente del Gobierno del día anterior era el exponente de una

línea de Gobierno capitalista a la que no pensaba dar su voto de apoyo.

Como en otras ocasiones diversos parlamentarios y miembros del Gobierno optaron

por ausentarse del hemiciclo durante la intervención del diputado canario.

Sagaseta señaló que esta nueva formación gubernamental era continuación de los

otros cuatro Gobiernos del presidente Suárez, y en definitiva del continuismo

franquista.

Tras las intervenciones del ex socialista Andrés Fernández y del aragonés

Hipólito Gómez de las Roces, a quien replicó el ministro de Obras Públicas,

Sancho Rof, sobre el tema del trasvase del Ebro, tomó la palabra el diputado de

Unión del Pueblo Navarro, Jesús Aizpún.

quien puso de relieve los problemas de Navarra y el hecho de que no se hiciera

mención expresa del tema navarro en el discurso del presidente del Gobierno.

Posteriormente, hizo uso de la palabra el representante de la coalición

abertzale Euskadiko Ezkerra, Juan María Bandrés, quien criticó; muy duramente la

política mantenida por el Gobierno en relación con la comunidad autónoma vasca.

Bandrés acusó al Gobierno de bloquear el desarrollo del Estatuto de Guernica y

de llevar un planteamiento equivocado en el terna de la pacificación de Euskadi.

Bandrés, al igual que los parlamentarios precedentes, indicó que votaría en

contra de la confianza que pide el Gobierno centrista.

El diputado de Fuerza

Nueva, Blas Pinar, se su intención de votar contra de la moción de con-fianza,

argumentando que no había razones para confiar en un Gobierno que no había

resuelto ninguno de los problemas que tiene planteados el país.

Blas Piñar comparó el nuevo Gobierno con los des-files de modas, aunque

dijo, «éstos, al menos, tienen de nuevo los trajes».

El ministro del Interior cerró la sesión de ayer con una intervención sobre los

planes del Gobierno y ¡ aplicación contra el terrorismo, tanto de las

organizaciones de extrema izquierda como del bando contrario. Aseguró que se han

creado brigadas especiales de investigación sobre el creciente terrorismo de

ultraderecha.

 

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