Felipe González contestó a seis ministros. 
 Las normas del debate perjudican a la oposición     
 
 ABC.    30/05/1980.  Página: 5. Páginas: 1. Párrafos: 4. 

Felipe González contestó a seis ministros

Las normas del debate perjudican a la oposición

MADRID. Media docena de miembros del Gobierno interpelaron ayer a Felipe

González por espacio de varias horas con el propósito de demostrar !a debilidad

de sus posiciones políticas en las parcelas de sus respectivas competencias. En

diversos momentos e! líder del PSOE acusó a sus interlocutores de estar

invirtiendo los términos lógicos de un debate suscitado por una moción de

censura e incitó al presidente Suárez a subir a la tribuna de oradores y dar pie

a la confrontación personal que en su opinión el país desea.

Suárez tan sólo tuvo una breve intervención en la que ironizó sobre la

conveniencia de proceder no al «cambio del cambio», sino al «cambio de!

recambio». González le replicó diciendo que es una necesidad de la democracia el

verte pasar más a menudo por el podio parlamentario.

El dirigente socialista, sometido formalmente a un debate de investidura, tuvo

que vérselas sucesivamente con los ministros Pérez-Llorca, Rodríguez Sahagún,

Gamir, Abril, Ortega y Díaz-Ambrona y Sánchez-Terán. Mal que bien, Felipe

González fue sorteando los múltiples escollos que cada uno le plantearon,

explicando que lo procedente seria que fueran los técnicos de su partido quienes

profundizaran en las respuestas a las objeciones técnicas.

En medios socialistas existía esta madrugada la impresión de que las normas

fijadas para el debate y en especial el uso que el Gobierno había hecho de

ellas, había perjudicado gravemente a los promotores de la moción de censura. En

una de las últimas intervenciones de la noche el secretario general de UCD,

Rafael Calvo Ortega, respondió a este clima de opinión, alegando que «no se nos

puede decir qué metodología debemos seguir para juzgar al candidato».

de la moción, del señor Clavero Arévalo, para anunciar con gran nobleza su

abstención —entre expresiones de apoyo de sus antiguos compañeros de UCD— y del

señor Aizpún, que ni apoyaría la moción ni la postura contraria. Don Blas Pinar,

también del Grupo Mixto, cetro este turno de intervenciones, con un duro ataque

al federalismo, «al que —dijo— nos llevan las autonomías». Como en algún momento

sus palabras fueron acogidas con murmullos desaprobatorios por la oposición,

alzó la voz hasta el grito para imponer rápidamente el silencio, afirmando: «La

democracia se acreditará no por lo que se diga aquí, sino por sus realizaciones

concretas.» El presidente tuvo que anunciarle que se había excedido en el tiempo

que le había sido otorgado, pero el señor Piñar tenía muchas cosas que decir y

las dijo casi todas, alternando serenidad y vehemencia... para terminar

anunciando su abstención, por entender que la moción de censura es

anticonstitucional: «porque la negación del apoyo al Gobierno —dijo— no pua-de

convertirse, automáticamente, en investidura del líder socialista»...

El señor Carrillo, seguido por el señor Pe-ces-Barba pusieron fin, en el momento

de cerrar nuestra primera edición, al turno de intervenciones tía los grupos.

Faltaban los de réplica y las exposiciones pendientes de los miembros del

Gobierno, lo cual convertía en muy problemático, que se llegara a la votación...

 

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